Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico (Nivel Inicial) DOCENTES: Lic. Sergio Sáliche y Lic. Daniela de Elorduy MONOGRAFÍA: "La doble tarea del AT en instituciones geriátricas psiquiátricas " AUTORA: Alicia Casabianca, Franco Ranieri y Lilia Selser CURSADA: Mayo- Agosto 2009 ENTREGA CERTIFICADO: 19 de Diciembre de 2009 |
INDICE
Una clase de medicina
Introducción
Desarrollo
Conclusión
Bibliografía
“Una clase de medicina”
Rubén Omar Sosa escuchó la lección de Maximiliana en el curso de terapia intensiva, en Buenos Aires. Fue lo más importante de todo lo que aprendió en sus años de estudiante.
El profesor contó el caso. Doña Maximiliana, muy cascada por los trajines de una larga vida sin domingos, llevaba unos cuantos días internada en el hospital, y cada día pedía lo mismo:
“Por favor doctor, ¿podría tomarme el pulso?”
-Una suave presión de los dedos en la muñeca, y él decía:
-Muy bien, setenta y ocho. Perfecto.
-Si, doctor, gracias. Ahora, por favor ¿me toma el pulso?
Y él volvía a tomarlo, y volvía a explicarle que estaba todo bien, que mejor imposible.
Día tras día, se repetía la escena. Cada vez que él pasaba por la cama de doña Maximiliana, esa voz, ese ronquido, lo llamaba, y le ofrecía ese brazo, esa ramita, una vez, y otra vez, y otra.
Él obedecía, porque un buen médico debe ser paciente con sus pacientes, pero pensaba: esta vieja es un plomo. Y pensaba: le falta un tornillo.
Años demoró en darse cuenta de que ella estaba pidiendo que alguien la tocara.
Eduardo Galeano.
INTRODUCCIÓN
Mediante esta investigación tratamos de establecer el grado de importancia del acompañamiento terapéutico en la tercera edad, en instituciones geriátricas – psiquiatritas, primero de manera individual y posteriormente utilizando el dispositivo grupal.
¿Es posible generar nuevas formas? ¿Nuevas perspectivas para un sector de la sociedad marginado, excluido del sistema social? donde proyectarse, a diferencia de otras etapas de la vida, pasa a ser un absurdo.
¿Qué hacer con las personas que están internadas en geriátricos-psiquiátricos cual depósitos? En un lugar donde se convive con la desidia, la desesperanza, la pobreza espiritual entre otras cosas.
Como implementar el rol de una manera eficiente, si a quien tenemos que acompañar por sus dolencias, tiene además, que luchar contra un sistema excluyente.
El grupo como reproductor del sistema social... será posible la tarea del Acompañante Terapéutico en este ámbito y bajo estas circunstancias?
“Los dominados, para decir su palabra, tienen que luchar para tomarla. Aprender a tomarla de los que la retienen y niegan a los demás, es un difícil pero imprescindible aprendizaje”. (1)
DESARROLLO
Planteamos abordar el tema de la tercera edad tomando uno de los emergentes el gran crecimiento poblacional de esta etapa vital. Cada vez son mas los mayores de 70 años y las expectativas de vida son cada vez mayores. Se vive varias décadas después de la jubilación, tenemos lo que se llama envejecimiento poblacional. El problema que se plantea es que no hay una planificación social para esta parte de la vida. El sistema es excluyente de este sector. Una persona exitosa es aquella que produce y el anciano no esta incluido en el sistema de producción.
El capitalismo salvaje deja de lado a la tercera edad, sepultándolos, pagándoles jubilaciones magras que no alcanzan para los medicamentos, alimentos y cuidados que necesitan para transitar esta etapa dignamente; ubicándolos como grupos de riesgo.
En el artículo 1 Prevención, de la Ley 25.421, de la Legislación de Salud anuncia: “aplicación de los recursos de promoción y protección para evitar situaciones específicas que se detectan en grupos de riesgo. Ejemplo: ludoteca, actividades recreativas y creativas, actividades comunitarias. Prevención terciaria, rehabilitación y reinserción social y familiar. Acompañamiento terapéutico. Talleres protegidos...”. (2)
Cuando el Acompañante Terapéutico ingresa a una Institución geriátrica/psiquiátrica se puede observar fácilmente a una serie de personas, aisladas. No reconocen a los compañeros, no saben sus nombres, ni interactúan. En general hay una desgana por vivir, nada aparentemente les llama lo suficiente la atención. Las actividades que realizan son levantarse por la mañana, les dan el desayuno, los higienizan, se quedan en el comedor sentados mirando sin ver, almuerzan, duermen la siesta, meriendan, se quedan en el comedor, cenan y a las 20 hs. aproximadamente, los acuestan. Esta secuencia se produce día tras día. Estar en un lugar que no eligieron. Con personas que no conocen. Compartir actos tan íntimos como comer o dormir, pasan a ser populares entre sus pares. El tiempo parece detenerse bajo esas normas.
Se produce así el derrumbe psíquico.
Los sentimientos mas recurrentes en esta situación son
Sabiéndose solos y sin palabra, el mensaje que les llega a los residentes sofoca cualquier intento de rebelión e independencia.
“El ingreso a una institución suele producir en la persona una desestabilización difícil de elaborar, abandonar la casa de familia supone abandonar el escenario donde se desarrollaron partes importantes de la propia vida. Dejar el barrio, los vecinos, y toda la red de apoyo informal que resulta sostenedora de la identidad, desorienta y deprime. El desarraigo exige un sobre esfuerzo de adaptación que el sujeto no siempre puede realizar. El aislamiento es una vía regresiva posible cuando falta el contacto con otros significativos”. (3)
La vejez es una etapa de la vida que se caracteriza por cambios en lo físico, en lo psicológico y en lo social.
Con respecto a lo físico es muy relevante porque trae consecuencias en lo psicológico. Los sentidos sufren desgastes y modificaciones, lo mas característico son, en los ojos cataratas, en los oídos la hipoacusia.
Otra característica es el enlentecimiento psicomotor, los movimientos como pararse, sentarse, girar la cabeza se hacen lentamente. Deben también, tener mucho cuidado con las caídas porque sus huesos son más frágiles y se rompen con mas facilidad.
Las enfermedades psíquicas más recurrentes en este ámbito son: la depresión, demencia senil, alzehimer, parkinson, entre otras.
Las diferentes discapacidades se podrían quedar ligadas a la dependencia. Muchas veces los ancianos deben depender de un tercero para sus necesidades físicas: aseo, traslados, etc. Pero al mismo tiempo pueden ser autónomos, tener sus propios pensamientos, ideas y convicciones. La pérdida de la autonomía comienza cuando el anciano abandona el gobierno de su vida.
Para abordar los distintos problemas que se presentan dentro de la institución geriátrica-psiquiátrica el Acompañante Terapéutico tiene como herramientas:
Estrategia: se arma con el grupo de trabajo, en este caso, con el terapeuta, médicos, psiquiatras, enfermeros, familiares. Es muy importante elaborar un código común para que el paciente pueda re-establecer los lazos sociales.
Táctica: intervenciones o acciones que realiza el Acompañante Terapéutico como escucha, contención, incentivar.
Funciones del Acompañante Terapéutico:
Contener: Tranquilizar, bajar la ansiedad cuando ésta es muy alta, no contener fuera de tiempo, dejar desarrollar/ expresar el síntoma.
Toda contención tiene su efecto, y según el síntoma de sujeto, se puede realizar de tres formas: 1) químicos, mediante psicofármacos. 2) físicos, como atarlo. 3) psicológicos, por medio de la palabra.
Prestar el yo: se da en pacientes con el yo deficiente. Es prestarle una conexión con la realidad mediante capacidades adaptativas, como la orientación temporo-espacial.
Modelo de identificación: el paciente se caracteriza con el AT frente a ciertas características, solo en algunas.
Agente de resociabilización: es el lazo social del paciente con el mundo, teniendo en cuenta la singularidad de cada paciente. A veces un solo lazo es suficiente, no hay que hacer de esto una exigencia, sino respetar las relaciones posibles de cada persona. Lazos que promuevan, que lo lleven al deseo, eso es sociabilizar.
Información: brindar y recibir información global sobre el paciente. El AT debe participar y plantear sus inquietudes, se debe manejar con libre información. Articular las diferentes profesiones (psicólogo, psiquiatra, medico, etc.)
Catalizador de las relaciones familiares: se debe intervenir muy poco con la familia. El AT debe remitir todo intento de transgredir el tratamiento al equipo, debe abocarse al paciente.
Capacidad creativa: tener en cuenta la singularidad de cada paciente. Posibilidad de que el proyecto sea realizable, ser honestos con el paciente.
Representar al tratamiento: el AT tiene un rol específico, acompañar, buscar actividades específicas. Apoyar al tratamiento. El AT es parte del equipo.(4)
Una vez marcadas estrategias, tácticas y sumando todas la herramientas que citamos anteriormente el primer paso sería abordar de manera individual a los pacientes, estableciendo los primeros contactos para comenzar a crear un acercamiento. Disminuir las resistencias iniciales de los residentes. Es necesario crear un espacio común, generar vínculos, entablando así el proceso de transferencia.
La transferencia Se trata de una repetición que consiste en satisfacer en el presente y con una cierta persona un deseo (realizado o fantaseado) con un objeto de la infancia del sujeto, desde ahí, al servicio del principio de placer. También se repite, sin embargo, el deseo fantaseado edípico de la sexualidad infantil aunque nunca haya tenido satisfacción.
La transferencia es ante todo, según su prefijo TRANS: algo que es llevado (del latín FERO: llevar), acarreado, de un lado a otro, a través de otra cosa. Esto que se transfiere puede ser amor, odio, poder, saber, etc.
Si no hay amor de transferencia no hay tratamiento posible.
El vínculo es una relación interpersonal elemental, que se constituye desde la necesidad de los sujetos de relacionarse con otros a partir de la comunicación, teniendo así reconocimiento mutuo, de uno mismo y del otro.
Una vez trabajado los primeros encuentros de manera individual, rompiendo el hielo inicial, tomando de a poco confianza en este nuevo vínculo, se propone realizar una actividad grupal junto a los compañeros de la institución.
¿Por qué el AT plantea una actividad grupal?
Porque el grupo es un espacio de privilegio, donde se reproducen las tramas vinculares, donde cada integrante va con su verticalidad para que en el contacto grupal se produzca la horizontalidad, originando así nuevas producciones.
En el grupo se crea un lugar de pertenencia, se elaboran conflictos, se reconoce al individuo frente a los ojos de los otros; el otro como espejo de lo que soy, se recuperan los espacios de ternura.
Se toma al grupo como lugar de cambio, donde mediante procesos transferenciales se actualizan relaciones significativas.
El grupo es continente, es un espacio exquisito para desarrollar el mundo de lo sensible, apuntala y reestructura los procesos psíquicos, como lugar de cambio, como testigo.
El espacio grupal apunta al proceso de cambio y transformación, en él los integrantes encuentran un lugar de sostén, contención y de escucha, poder habitar un ámbito abierto y más placentero da la posibilidad de hacer lazo, deseos de hacer con otro para lograr dar un salto y poder reparar y recuperar los vínculos, esto hace a la capacidad transformadora de los grupos. La trama grupal se teje con infinitos hilos interactuando e internalizando a los otros. El ser resuena todo se convierte en subjetiva vivencia que luego deviene en experiencia.
Cuanto existe la imposibilidad de decir, se pone el cuerpo, el silencio hace síntoma y esto conlleva al padecimiento, al sufrimiento.
En los geriátricos-psiquiátricos el problema es que no hay dialogo. ¿Cómo se instituye la palabra? Haciendo grupos: promueve la integración, recupera la dignidad, brinda sostén. En los grupos se comparte, se ven las dificultades y dudas de otros, alivia y desculpaviliza.
En las reuniones grupales debe establecerse un encuadre donde quede explicito el por que y el para que de estos encuentros.
El acompañante terapéutico se sitúa en el grupo como un prójimo próximo facilitando la tarea, incentivando mediante diferentes estímulos para facilitar la comunicación, la escucha, la solidaridad.
Algunas técnicas que se pueden utilizar para persuadir al “hacer” grupal son el arte: a través del arte se recupera el deseo, pasión, actitud, despierta aptitudes, comienza a producir vínculos grupales. El sujeto empieza a pensar, a sentir y a ocuparse de sí, de su cuerpo, comienza a proyectar al ver que puede cantar, pintar, actuar, escribir. El arte como medio transformador es un proyecto de vida. El arte es un espacio de organización y reflexión, articulan el pensar, el sentir y el hacer teniendo una adaptación activa a la realidad.
El juego se presenta como algo cambiante, es dinámico y variado. Es la gran oportunidad de divergir: hacer algo distinto, promueve al cambio de rutinas, yendo de lo activo a lo pasivo y viceversa, de lo intelectual a lo corporal, del estar solo al estar acompañado.
Es una actividad natural de los hombres que brota de la vida misma, ofrece la posibilidad de entrar en relación real o imaginaria con el otro bajo diversas formas, creando espacios de placer, porque jugar es voluntad, es ganas de hacer. Jugar es manipular la realidad, recrearla o sea volver a crearla.
También hablar de diferentes temáticas como: la salud en la tercera edad, el insomnio, la resiliencia, la sexualidad, la familia, entre otros.
Todos los proyectos grupales en este ámbito, deben ser a corto plazo, realizables.
Se puede hacer un paralelo entre “proyecto” y la vida misma, es muy importante los pasos a seguir en ellos, debe tener un principio, un desarrollo y un fin. Lo ideal seria transitarlo lo más placenteramente posible y obtener los resultados deseados, sin olvidarnos de dar valor a su recorrido.
Haciendo una investigación, referente a las personas que están internadas en estas instituciones, podemos poner como ejemplo “El caso Pepe”:
Pepe nació en el año 1910, y tiene un amplio recorrido en instituciones geriátricas-psiquiátricas. Era una persona con parálisis en casi todo su cuerpo excepto en su brazo izquierdo, a causa de un ataque de presión. Tenía dificultades con el habla, no podía tener su dentadura puesta porque no la sostenía. Emitía sonidos guturales para comunicarse y gesticulaba con su mano izquierda con mucho énfasis. Pepe no quiso en un principio relacionarse con las AT, rechazándolas.
Cuando se empezaron a hacer las reuniones grupales las enfermeras lo trajeron al encuentro. Quedo observando pero sin participar activamente, el participaba con su presencia.
Con el correr de los encuentros Pepe fue soltándose, y participaba olvidándose de sus impedimentos potenciando lo que si tenia: podía generar sonidos y tonalidades con su voz que de a poco sus compañeros fueron interpretando. Una tarde cuando se hacia el caldeamiento (movimientos con música) propuso hacer ejercicios con los brazos, tomó su mano derecha y la levantaba tan alto como podía al ritmo de la música, situación que todos sus compañeros copiaron.
En este grupo, mediante incentivos, se despertaron los deseos y uno de ellos era ver películas por DVD. Tenían, entonces que generar dinero para comprarlas. Se les preguntó que eran capaces de hacer juntos para comercializarlo y después de muchas reuniones decidieron hacer un cuento para “vender”. Todos participaron del cuento: debían contar una historia, que transcurría en un lugar, una época determinada, con distintos personajes, elegir sus nombres y actividades y crear una situación. Fue mucho trabajo consensuar grupalmente, tuvieron que interactuar, ceder, escuchar, imponerse, argumentar. Todos y cada uno tenían un entusiasmo especial por “El libro”, le hicieron las tapas pintadas con acuarelas con los colores que los identificaban, le pusieron nombre al grupo y lo dedicaron. Le pusieron precio, volvieron a manejar el valor del dinero y lo firmaron. Finalmente lo vendieron, orgullosos, a sus parientes: habían escrito un libro. Tenían dinero para comprar películas.
El día que se terminó con el libro Pepe cantaba y posaba para las fotos mostrando orgulloso la producción. En un momento llamo a la coordinadora, aparte y contó (como pudo) que un día un amigo murió ahogado y que se acordó ahí. Pepe lloraba por su amigo y reía por el libro.
Pepe murió a los cuatro días de publicado el libro.
¿Cómo hubiera transitado Pepe el último tramo de su vida sin las posibilidades que le dio el grupo? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que hasta último momento disfruto, compartió y dejó huella en cada uno de sus compañeros.
“... pasar por la vida dejando huella, chiquita como una corola de violetas, no importa su tamaño, sino el signo: que indique que pasaste por alli” (5)
Conclusión
Nuestra conclusión es que el Acompañante Terapéutico tiene muchas herramientas para poder revertir la situación de los pacientes que están en geriátricos-psiquiátricos.
En primer lugar este curso nos enseñó a tratar al paciente como a un semejante. No como objeto de cuidado sino como sujeto a quien se debe consultar y respetar con gustos y opiniones propias.
Mediante estímulos y proyecciones al ver que pueden realizarlos se re-descubren deseantes creando nuevas formas de vida. Transformando estas instituciones para que no sean sólo un lugar para vivir, sino que también puede ser un espacio de desarrollo personal y grupal.
Frente a los proyectos grupales la muerte pasa a un segundo plano. Transitar el ultimo tramo de la vida, dignificándolo, resignificándolo.
Planteamos el tema como doble tarea en la tercera edad en estas instituciones, porque primero debemos generar vínculos de manera individual y en segundo lugar generar un dispositivo contenedor, el grupal.
Todo lo que allí realizan les corresponde. Acompañar este proceso de descubrimiento con el objetivo de que cuando nos retiremos sigan con este hacer grupal, sosteniendo, manteniendo y cuidando esta nueva instancia.
Creemos que en la medida que logren fortalecerse junto a sus pares, van a poder enaltecer el ultimo tramo de vida, que según las estadística no son pocos.
Tener conciencia de, como decía Enrique Pichón Riviere:
“NO EXISTE OTRO COMPROMISO MAS IMPORTANTE QUE EL QUE TENEMOS CON LA VIDA”
Bibliografía
Citas
(2) Ley 25.421 Legislación de salud.
(3) Gabriel Pulice – Gustavo Rossi: “Acompañamiento terapéutico” Editorial Polemos. Bs. As.
(4) Clase del Profesor Sergio Saliche el día 27-05-09.
(5) Frase de Mario Benedetti.
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