Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico (Especialización en Niños) DOCENTES: Lic. Claudia Karabaic y Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: “LA DEPRESIÓN EN EL NIÑO HOSPITALIZADO” AUTORAS: KARINA BORRELLI, PAULA GABISSON Y FERNANDA ROSALEZ CURSADA: Mayo – Agosto de 2008 ENTREGA CERTIFICADO: 30 de Agosto de 2008 |
INDICE:
1. FUNDAMENTACIÓN.
1.1. Caso en el que desarrollamos nuestra fundamentación.
2. DESARROLLO:
2.1.1. El niño hospitalizado… salud y enfermedad.
2.1.2. Derechos de los niños y niñas hospitalizados.
2.1.3. Como mejorar la hospitalización de los niños y niñas.
2.2.1. Acompañamiento terapéutico en la Niñez.
2.2.2. Actividades y objetivos del AT.
2.2.3. También es importante que el AT sepa que NO tiene que hacer.
2.3.1. El rol del juego en el niño hospitalizado.
2.3.2. Beneficios en la aplicación de juegos en el niño hospitalizado.
2.4.1. Depresión infantil.
2.4.2. Definición.
2.4.3. Influencia de la familia y la escuela en la depresión infantil.
2.4.4. Los instrumentos de evaluación de la depresión infantil.
2.4.5. Tratamiento de la depresión infantil.
2.4.6. Síntomas de la depresión en los niños.
2.4.7. Recomendaciones a los padres.
3. CONCLUSION
4. BIBLIOGRAFIA
4.1. Anexo de bibliografía.
1.FUNDAMENTACIÓN:
Elegimos este tema, “ LA DEPRESION EN EL NIÑO HOSPITALIZADO”, ya que contamos con un caso real en el que pudimos observar esta hecho, debido a los diferentes problemas sociales y familiares que conllevan al quiebre emocional de los niños.
Consideramos que no siempre se da la depresión en el niño hospitalizado por si sola, si no que puede venir a consecuencia de la enfermedad misma, la estructura familiar y/o de su contexto socio cultural.
El acompañante terapéutico es un agente de Salud y herramienta fundamental en la estrategia del tratamiento de pacientes con patologías físicas y psíquicas de todas las edades, en esta oportunidad desarrollaremos solo su intervención en el acompañamiento del niño hospitalizado.
El equipo de profesionales que se desempeña en el tratamiento de estos menores, deberían tener en cuenta la inclusión del AT como una herramienta más en su estrategia de trabajo. Consideramos favorable el accionar del AT en relación con los fenómenos transicionales contribuyendo a su corrección.
1.1. Caso en el que desarrollamos nuestra fundamentación:
Nombre: R Edad: 9 años Diagnóstico: Leucemia.
El paciente ingresa al Hospital Pedro de Elizalde (Ex Casa Cuna), proveniente de la comunidad Wichi de la Provincia de Chaco, acompañado únicamente por su mamá, embarazada de 7 meses, con respecto al papá nada se supo de él. Su clase socio cultural era de nivel bajo.
En primera instancia estuvo en sala común, compartiendo el lugar con otros niños hospitalizados, pero aislado por biombos (tal vez por su estado delicado de salud). Pasadas las dos semanas, fue trasladado a una sala individual donde perdió la posibilidad de compartir con otros sus días. Su mamá en este momento, solo lo acompañó en el traslado de habitación y se volvió a su comunidad con el fin de tener a su bebé. A partir de esto, el niño cayó en una depresión profunda al encontrarse solo definitivamente. Al observar esta situación el equipo médico tratante decide la intervención del equipo docente hospitalario y de una persona que pueda acompañar al menor en este momento (voluntarios).
A raíz de estas mediaciones diarias se comenzó a observar en el niño ciertas mejorías anímicas que favorecían a la aceptación del tratamiento y contribuían a su estado de salud general.
Sin ser llamados acompañantes terapéuticos, en esta oportunidad, en alguna medida estas personas cumplieron algunas de las funciones del AT.
En este caso, como seguramente habrá muchos otros, es necesario contar con una legalización de la Función de los acompañantes terapéuticos, es decir, contar con una ley que nos ampare y considere imprescindible dentro de un tratamiento como cada uno de los eslabones que forman parte del equipo de salud (médicos, enfermeros, AT, psicólogos, psiquiatras, etc.).
2.1.1. El niño hospitalizado… salud y enfermedad
Cuando entramos a un hospital pediátrico, no estamos frente a pequeños enfermos, sino frente a niños que están padeciendo una enfermedad, atravesando un momento difícil que ha roto con su vida cotidiana y la de su familia, el cual genera una serie de miedos (a todos ellos), por ser una situación nueva que implica la pérdida de un estado anterior ya conocido.
Es por este motivo que la hospitalización pediátrica debe ofrecer una atención completa a las necesidades de salud de los niños hospitalizados, que tenga en cuenta tanto los aspectos físicos de los procesos de enfermedad y hospitalización, como las repercusiones psicológicas y sociales de estos procesos para los niños y sus familias. Pues la salud entendida como bienestar físico, psicológico y social tiene que ser más que la definición de un concepto.
Cuando un niño debe permanecer hospitalizado, el hospital tiene que ser capaz de dar respuesta eficiente a las necesidades de atención sanitaria del niño, pero también a otro tipo de necesidades que afectan a su bienestar, ya que, si bien no toda hospitalización debe ser entendida como una situación traumática en sí misma, es necesario analizar los efectos negativos que ésta puede tener en la niñez, lo cual dependerá de las características de la enfermedad y de la hospitalización, las características psicológicas del niño y la calidad de las relaciones interpersonales antes, durante y después de su estancia en el hospital.
2.1.2. Derechos de los niños y niñas hospitalizados
1- Los niños serán internados en el Hospital sólo si el cuidado que requieren no puede ser igualmente provisto en su hogar o en un tratamiento ambulatorio.
2- Los niños en el hospital tienen el derecho de estar junto a sus padres o a un sustituto de los padres, todo el tiempo que permanezcan internados.
3- Los padres deben ser ayudados y alentados para que compartan el cuidado de sus hijos, y deben ser informados acerca de la rutina de la sala.
4- Los niños y sus padres deben tener el derecho de estar informados de manera apropiada para su edad y entendimiento.
5- Deben ser tomadas todas las precauciones posibles para evitar en los niños el stress físico y emocional.
6- Los niños y sus padres tienen derecho a la participación informada en todas las decisiones que tengan que ver con el cuidado de su salud.
7- Cada niño debe ser protegido del dolor, de tratamientos y procedimientos innecesarios.
8- En caso de ser invitados a participar en ensayos clínicos o pruebas, los padres deben ser informados detalladamente sobre el procedimiento y, una vez comprendido, deberán autorizarlo por escrito (consentimiento informado).
Si el niño tiene capacidad de comprensión, deberá decidir por sí mismo si quiere participar de dichas pruebas.
9- El niño tiene derecho a compartir su internación con otros niños que tengan las mismas necesidades de desarrollo y, salvo en casos de necesidad extrema, no deben ser internados en sala de adultos.
10- Los niños deben tener oportunidad de jugar, recrearse y educarse de acuerdo con su edad y condiciones de salud y posibilidades del hospital.
11- Los niños deben ser cuidados por personal capaz de responder a las necesidades físicas y emocionales de los niños y sus familias.
12- Debe disponerse por todos los medios posibles, la continuidad del tratamiento y el cuidado, tanto por el equipo de salud como el grupo familiar a cargo del niño.
13- Cada niño debe ser tratado con tacto y comprensión y su privacidad debe ser respetada en toda circunstancia. Esto incluye los medios de comunicación masiva.
14- Debe tratarse por todos los medios de que el niño se sienta protegido y acompañado, cualquiera sea la circunstancia por la que se halla internado.
Fuente: trabajo realizado por el Servicio de Pediatría y el Comité de Bioética del Hospital HIGA EVA PERÓN, basados en: "Los derechos del niño hospitalizado"- Propuesta de Sta. Fé- 1994 de la Sociedad Argentina de Pediatría y UNICEF, "Programa para niños hospitalizados"- de la Asociación Europea para Niños Hospitalizados- 1988, Leiden- Primera Conferencia Europea del Niño Hospitalizado-.
2.1.3. COMO MEJORAR LA HOSPITALIZACION DE LOS NIÑOS Y NIÑAS
2.2.1. Acompañamiento terapéutico en la Niñez
El acompañamiento en la niñez, no difiere de otros, pero si plantea alternativas y distintas formas de abordaje.
Los múltiples entrecruzamientos que determinan la infancia son:
En el comienzo de la vida, la función simbólica materna (anticipadora) es la que ejerce la actividad representacional.
El discurso propio de la infancia es lo que nos dará la pauta para crear dispositivos acordes a sus recursos y lenguaje. La búsqueda de contacto físico, la gestualidad, la palabra, el juego y el dibujo son sus modos de expresión y a la vez la vía de procesamiento psíquico.
El perfil psicológico del niño tendrá relación con su entorno familiar quien facilitará en mayor o menor medida la integración del niño. Este perfil tendrá sentido si lo pensamos como un referente, un modo de organizar el material clínico con el objetivo de situarnos frente al problema por el que se nos consulta.
La inclusión del acompañamiento terapéutico en la infancia responde a una concepción del funcionamiento psíquico. Se trata de generar nuevos modos de producción simbólica que posibiliten modificar actos fallidos tratando de disminuir el sufrimiento y aumentando la capacidad de pensar.
La evaluación de un niño está constituida por datos de diversos valores y que se refieren a campos y capas diferentes de la personalidad infantil (Ana Freud).
Deberemos también tener en cuenta los diferentes profesionales que intervienen en el tratamiento para lograr un trabajo interdisciplinario productivo enriqueciendo los alcances del AT.
El AT será testigo de datos relevantes de la familia que quizás ellos mismos no relaten y tampoco registren como inconveniente y menos aun como problema.
Una función clave en el trabajo con niños, es quizás re significar una perspectiva frente a la dificultad. Hacerle espacio a los tropiezos como parte del proceso y del progreso, no hay aprendizaje posible que no contemple el error.
El psiquismo infantil necesita darle forma a los miedos, fobias, o modos de sostén para superar la angustia que lo excede. El síntoma es la manifestación que tiene el niño de transformar la angustia en miedo.
El adulto frente a situaciones de alto impacto en el niño debe actuar impidiendo que se produzca una desorganización en las categorías adquiridas en la primera etapa del aparato psíquico. El AT debe acompañar ofreciendo representaciones y palabras en algunos momentos y silencios en otras.
2.2.2. ACTIVIDADES Y OBJETIVOS POR PARTE DE LOS ACOMPAÑANTES TERAPEUTICOS
2.2.3. También es importante que el AT sepa que NO tiene que hacer
No intervenir desde su subjetividad, para lo que es muy importante el recorrido realizado en su propio análisis, el trabajo en equipo (la supervisión siempre de un profesional de la salud), que sus intervenciones no favorezcan la confusión de su lugar con otras instancias del tratamiento, es decir que el pueda tener su campo específico.
Que No siempre podremos contener.
Que No siempre somos un modelo ni prestamos el yo, que debemos alentar al paciente pero nunca presionarlo.
Que No podemos cambiar al terapeuta, que deberemos tener en cuenta si el paciente puede o ya perdió la capacidad de resocializarce, que no hay que hacer alianza con la familia y que CADA PACIENTE ES UN SER ÚNICO y nosotros formamos parte de un eslabón más dentro de la cadena de recursos clínicos alternativos para el abordaje de pacientes que desbordan los límites del consultorio o el ámbito institucional.
2.3.1. El rol del juego en el niño hospitalizado
El juego debe ser considerado como un recurso de salud. El jugar constituye un factor fundamental en el desarrollo integral del niño y debe ser mantenido y potenciado durante un período de hospitalización, donde el niño está atravesando una difícil situación que necesita comprender y poder aceptar desde un rol protagónico, que no lo deje sumido en la pasividad de la enfermedad. El proceso de hospitalización es un acontecimiento regresivo en sí mismo, pues sitúa al paciente en una cama y se espera que mantenga un papel pasivo, de manera que esta regresión física y comportamental facilita la regresión psicológica, es necesario promover el espacio de juego para que el niño sea un participante activo, en tanto signo de salud.
Mientras el niño juega, crea reglas, desarrolla su imaginación y su inteligencia, afirma su personalidad, se comunica y libera sus sentimientos de ansiedad y miedo, pero también de dominio y control. El juego le permite expresarse libremente, encausar sus energías positivamente y descargar tensiones. Es refugio frente a las dificultades que el niño se encuentra en la vida, le ayuda a reelaborar su experiencia acomodándola a sus necesidades, constituyendo así un importante factor de equilibrio y de dominio de sí mismo, con positivas contribuciones al desarrollo afectivo emocional. Jugando nos relacionamos con el ser, con la vida y la muerte, el más allá y el más acá, lo visible y lo invisible, la gracia y la desgracia. Es jugando como el niño se relacionará con su propia realidad, pudiendo cuestionarla, comprenderla, aceptarla. Sin dudas, el juego cumple un rol terapéutico dentro del contexto de una internación hospitalaria.
Cabe destacar que una de las recomendaciones más notorias e importantes para la aplicación del juego, es el tipo de actividad, ya que son niños que en algunas ocasiones están imposibilitados de movilizarse libremente (por sueros, catéteres, sondas, etc.) y su condición físico-emocional no es la mejor, por lo tanto deben ser actividades que los niños puedan desarrollar con facilidad y que no causen en ellos frustración o un sentir contrario a lo que se quiere generar.
El niño necesita seguir jugando mientras se encuentra hospitalizado para seguir configurándose como ser humano, buscando sus mejores posibilidades de ser. En el juego el niño es quien desea ser, puede abandonar su ser que se encuentra enfermo y transformarse mediante su juego, sin que esto implique un desconocimiento de su realidad, sino todo lo contrario, como indica Sigmund Freud, el niño “toma muy en serio su juego, emplea en él grandes montos de afecto. Lo opuesto al juego no es la seriedad, sino… la realidad efectiva. El niño diferencia muy bien de la realidad su mundo del juego, a pesar de toda su investidura afectiva; y tiende a apuntalar sus objetos y situaciones imaginados en cosas palpables y visibles del mundo real”.
2.3.2. Beneficios en la aplicación de juegos en el niño hospitalizado
Se descubrió que la actividad recreativa es una buena alternativa para complementar el tratamiento de los niños, invita a asumir actitudes positivas, de entereza y valentía con el tratamiento, lo que permite aceptar de una forma más adecuada la enfermedad y todo lo que esto incluye.
A través del juego se evidencia la importancia del buen manejo de las emociones en estos niños; aquellos quiénes presentan muchas dificultades económicas, familiares y sociales, en general no responden satisfactoriamente al tratamiento; su recuperación es más lenta y sus recaídas más constantes; a diferencia de aquellos niños, donde su situación es más equilibrada; los niños son extrovertidos, con mayores posibilidades de adaptación; la respuesta es más eficiente, su recuperación es notoria, su actitud evidencia mayor fortaleza y tranquilidad.
La actividad recreativa permitió disminuir síntomas ocasionados por el medicamento tales como: el mareo, el vómito, la agresividad, el desánimo, y el cansancio, aspectos que controlados le permiten al niño tener una mejor actitud y aceptación al tratamiento.
2.4.1. Depresión infantil
Durante un largo período de tiempo la comunidad científica, por estrictas razones teóricas, sostenía que la Depresión Infantil no existía (coincidiendo con la poca importancia que se le daba a la salud mental de los niños), sin embargo, en el mundo real existían niños deprimidos y algunos clínicos empezaron a revelarse contra la ortodoxia que vetaba la posibilidad de su existencia. Esto empezó a ocurrir hacia los años 40 en distintos campos de la psicología.
La aceptación de la existencia de la depresión infantil fue aceptada en el año 1975.
2.4.2 DEFINICIÓN:
La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.
La depresión infantil se puede desencadenar por distintas causas:
Cabe aclarar que estos factores no siempre se presentan todos a la vez y que muchas veces puede haber una compleja interacción entre ellos tanto de carácter biológico como social, que sirven de base a la aparición de las distintas conductas normales y patológicas. Además, es necesario que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental que combinadas dan lugar a la aparición de una conducta desajustada.
Entre el 8 y el 10 % de la población infantil padece de DI, se da mas en las niñas a partir de los 12 años, es más frecuente en niños de clase social baja y media que en la clase alta.
2.4.3. INFLUENCIA DE LA FAMILIA Y LA ESCUELA EN LA DEPRESIÓN INFANTIL
La familia es el entorno más inmediato del niño en sus cuidados y atención, ya que desde su nacimiento hasta los 3 años, desarrolla su primera estructura psíquica (lenguaje, afectos, hábitos, motivaciones).
La relación mutua entre madre e hijo es el vehículo de una adecuada integración social y personal del niño. Los apegos inseguros se han relacionado con todo tipo de problemas de la conducta y también con la depresión, así como un apego seguro es la meta ideal de prevención de la aparición de depresión infantil. Así mismo la depresión materna aparece claramente definida como uno de los factores de riesgo asociados al desencadenamiento de una depresión en el niño.
Las malas relaciones con los padres pueden desencadenar en diversos problemas infantiles, y también en la depresión.
En relación con la familia también se ha estudiado el puesto que se ocupa entre los hermanos. Los padres deben prestar especial atención a la construcción de una adecuada autoestima y auto eficacia en el niño, no compararlos , así como incentivar en ellos la capacidad de afrontamiento, y el manejo adecuado de la frustración, todo ello constituye la prevención primaria de la DI.
En cuanto a la escuela, los docentes muchas veces son los primeros en poder detectar los síntomas en los niños, en la observación de la relación con sus pares se ven los primeros síntomas del niño (Lacan), que serian el reflejo de la verdad de lo que pasa en su estructura familiar.
Muchos autores han relacionado la DI con el rendimiento escolar, unas veces considerándolo como causa y otras como efecto de la depresión. De hecho un niño deprimido puede descender su ejecución en la escuela, pero también puede comenzar sus síntomas depresivos por un fracaso académico. De allí radica la importancia de una buena evaluación y seguimiento por parte del maestro para detectar estos cambios en el alumno.
2.4.4. INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE LA DEPRESIÓN INFANTIL
Los instrumentos de evaluación de la DI varían de acuerdo a lo que pretenden medir. Así, cuando se quieren medir las conductas interiorizadas, se usan fundamentalmente pruebas de lápiz y papel que pueden ser: entrevistas, inventarios, escalas, cuestionarios, test pictórico, y otros. Cuando lo que se pretende es medir la conducta manifiesta se hace observación de conductas, registro de conductas, y aplicación del juego infantil.
Al recurrir a estos instrumentos de evaluación se deben tomar en cuenta algunos factores como: el nivel de desarrollo del niño, su grado de madurez intelectual, su labilidad emocional y el carácter interiorizado de la conducta deprimida.
La entrevista a los padres surge como un instrumento importante de recolección de datos, tanto del niño deprimido como de la familia. Así como también la entrevista a los maestros y compañeros de clase.
2.4.5. TRATAMIENTO DE LA DEPRESION INFANTIL
El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado y adaptado a cada caso en particular.
Debe además involucrar de una manera activa a los padres, y realizar intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar).
El tratamiento se divide en tratamiento de fase aguda y fase de mantenimiento.
La Fase Aguda, incluye: tratamiento psicológico o psiquiátrico o combinado donde se incluye la terapia más el apoyo farmacológico.
El Tratamiento psicológico puede ser de terapia individual, familiar o grupal.
El Tratamiento Farmacológico: se basa en el uso de drogas como:
• Antidepresivos Tricíclicos, para lo cual se requiere un EEG, y mediciones de tensión arterial, frecuencia cardíaca y peso.
• Los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina IRRS de fácil administración una vez al día.
El Tratamiento Combinado, que incluye fármacos y terapias psicológicas, ha demostrado ser lo más adecuado en la actualidad.
Así mismo, el Tratamiento en Fase de Mantenimiento va a depender del estado clínico del paciente, su funcionamiento intelectual, su predisposición, la presencia de factores externos estresantes y su respuesta al tratamiento.
A modo de conclusión, en la actualidad la existencia de la depresión infantil es un hecho comúnmente aceptado por la comunidad científica especializada, por lo que ha cobrado gran importancia su estudio y tratamiento. Algunos han llegado a denominar a la depresión como la enfermedad del siglo XXI.
2.4.6. Síntomas de la depresión en los niños
Lo primero que hay que decir es que cada niño es único en su forma de ser. Hay que conocerlo muy bien y saber lo que es realmente normal en su comportamiento.
Padres y profesores han de estar atentos cuando algún niño presente alguna de las siguientes características:
-está continuamente triste, llorando con más facilidad.
- pierde el interés por los juegos preferidos y por la escuela.
- se aleja de sus amigos y de la familia.
- presenta una comunicación pobre.
- se aburre y se cansa con facilidad.
- presenta menos energía o concentración.
- se queda irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad.
- se le nota extremamente sensible hacia el rechazo y el fracaso.
- expresa baja autoestima, despreciándose a ellos mismos.
- elige "finales tristes" para sus cuentos y representaciones.
- se comporta de una manera agresiva.
- se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago.
- duerme demasiado o muy poco.
- come demasiado o muy poco.
- sufre una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama.
- habla de suicidio.
- habla de escaparse de la casa.
Con niños de hasta tres años, las señales para preocuparse empiezan cuando esos niños parecen tristes o decaídos aun cuando se les están consolando. Pueden, incluso, que se peguen desesperadamente a quien se ocupa de ellos o que dejen de comunicarse.
La depresión en esos niños está casi siempre conectada con el cambio o pérdida de la persona responsable de su cuidado, o cuando quien les cuida no es capaz de responder a sus necesidades.
La depresión en los bebés se ve reflejada en su estado anímico; lo que no quiere decir que el bebé llora porque está triste, sino que da la impresión de que está apático y sin ninguna iniciativa.
En cuanto a las señales que manifiestan los bebés:
2.4.7. Recomendaciones a los padres:
3. CONCLUSIÓN
Aún reina un gran desconocimiento sobre los derechos de los niños y niñas y sus implicaciones. Esto se hace patente tanto en los funcionarios de la salud incluidos los AT y como en los usuarios de los servicios.
Se hace necesario un cambio en todas las instituciones, principalmente en las públicas, ellas no sólo deben asumir la protección de los Derechos de los niños a su interior, sino que tienen el deber con las comunidades a las cuales sirven, de ser líderes en la defensa y promoción de estos derechos. Para ello necesitan mirarse autocríticamente, buscando descubrir las fallas existentes, no para quedarse en la crítica, sino con una perspectiva de futuro cambio y de transformación.
Sólo cuando se logre esta transformación institucional, se garantizará una atención de eficaz y una verdadera calidad de vida en los niños y niñas hospitalizados.
4. Bibliografía:
Susana Kuras de Mauer y Silvia Resnizky, Territorio del Acompañamiento Terapéutico, Letra viva.
Gabriel Pulice y Gustavo Rossi, Acompañamiento Terapéutico, Polemos editorial.
http://www.pagina12.com.ar/2000/00-04/00-04-27/pag18.htm. FLORES; Mónica.“Un proyecto que pretende curar a base de carcajadas”.
http://www.inteligenciaemocional.org/asociación/salud.htm “La inteligencia emocional en la salud”.
http://www.sepyc.gob.mx/enlace/enlace23/enlace23_6.html GONZALES, Lilia.“La represión de las emociones sus causas y efectos”.
http://www.psicologoinfantil.com/articulodepresion.htm
http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/depresioninfantil.htm - 40k -
El PSITIO, portal de psicología, psicoanálisis.
4.1. Anexo de Bibliografía
Departamento de Atención a la Diversidad.
PRIMER CONGRESO ENCUENTRO CIERRE 2004. Educación, diversidad y crisis social. 6 de Noviembre de 2004
La escuela y la crisis social. Experiencia con la diversidad. Escuela Hospitalaria.
Autoras: Lic. Andrea Acevedo y Lic. Marta Langier.
Hospital de Niños Pedro de Elizalde - Ex Casa Cuna - Escuela Hospitalaria Nº3 / Dirección Montes de Oca 40 (Constitución)
Planta funcional: Una directora; docentes de nivel primario: dos por turno; docentes de nivel inicial: dos por turno; docentes curriculares: un maestro de Juegos (uno para ambos turnos); un profesor de Música; un profesor de Tecnología; un profesor de Plástica (uno por cada turno).
Este proyecto se inicia en Noviembre de 2003, estimándose la ampliación de la planta funcional de acuerdo a la demanda de los alumnos, atendidos en los distintos sectores del hospital. Son alumnos pacientes con distintas problemáticas de salud.
Clasificaremos a las salas de acuerdo a las diferentes patologías. Sala 7 y 8: Infectología; Sala 9
y 10: Traumatología y Cirugía. Salas 2 y 4: Psicosomáticas y Casos de Violencia (ejemplo: abusos); alimenticios (ejemplo: diabetes); problemas emocionales moderados y severos (también problemáticas sociales); salas 1 y 3: Oncológicos, fundamentalmente terapia intermedia: trastornos cardiovasculares (niños transplantados).
Son en su mayoría niños de larga y mediana permanencia exceptuando los internados en salas
9 y 10.
Objetivos de la Escuela Hospitalaria: Posibilitar la continuidad escolar de los niños hospitalizados.
Características en común advertidas en los alumnos atendidos: ansiedad y angustia provocada por la internación. Incertidumbre por la evolución de la enfermedad.
Sentimiento de invasión o agresión por los distintos tratamientos médicos.
Convivencia entre personas que no se conocen entre sí pero que comparten una sala, una habitación y la problemática de la enfermedad. Sensación de desarraigo respecto del lugar de origen. Adaptación forzosa a los espacios y tiempos del Hospital. (Horarios de comida, medicación, pases médicos). La población en su mayoría es proveniente del sur del conurbano bonaerense perteneciente a las capas socioculturales más pobres. Se observan mayores dificultades en el plano cognitivo, afectivo y emocional.
¿Cómo trabajan los docentes en este ámbito?
Se distribuye la tarea por salas y sectores.
Se realiza un abordaje en forma individual o grupal, el cual facilita “el trabajo colaborativo entre los docentes en forma de equipo”.
Facilita no solo el desarrollo cognitivo, sino también las habilidades personales y sociales de alumnos y familiares y acompañantes. Esta tarea no siempre se puede realizar en equipo dada la distribución de los espacios físicos. Ejemplo: cuando hay aislamientos o camas “en boxes”: por TBC -tuberculosis- EVR -enfermedad muy contagiosa por contacto- etc.
Aspectos facilitadores y obstaculizadores del accionar pedagógico.
Es necesario por parte del docente, la flexibilidad suficiente para implementar estrategias variadas acordes al momento de la enfermedad por la que atraviesa el chico, como todos aquellos aspectos relacionados al aspecto emocional del niño y la familia.
Consideramos como un fundamental aspecto facilitador: el trabajo colaborativo en equipo, en forma de talleres que contribuyen a la integración no solo de los alumnos sino también de los docentes.
El proyecto que estamos llevando a cabo, al cual en teoría acordamos, se ve obturado muchas veces por el hecho de ser un proyecto nuevo, con un grupo en formación que está tratando de adecuarse a la tarea y a la integración diaria entre sus miembros, lo cual no es nada fácil.
Las dificultades que se presentan en el trabajo pedagógico se trabajan con psicólogos para optimizar los logros en los objetivos propuestos.
Este trabajo en el Hospital requiere de profesionales docentes especializados que brinden una atención de excelencia en calidad a los alumnos, potenciándose así los recursos personales y materiales en aquellos sujetos que más lo necesitan.
Es además necesario tener la pasión, el amor para poder seguir el plan proyectado. “no perder la esperanza puesta en la Escuela y en su intervención” como factor generador de logros, transformador desde la primera infancia, integrador de formas de vida diferentes, dando prioridad a los mas pobres quienes han tenido que padecer a todo nivel las mas graves consecuencias de la crisis social y por lo tanto son portadores de las mas graves desventajas socioculturales.
“Es a través de políticas compensatorias cuyos principales protagonistas sean los pobres que debemos intentar paliar tales desventajas asumiendo la Escuela y la Sociedad la deuda para con ellos.”
Los factores sociales que inciden directa o indirectamente, solos o en confluencia con otros factores distintos en el rendimiento escolar de estos niños hospitalizados son:
FAMILIARES: Nivel sociocultural de la familia “bajo”, que no estimula al hijo, que usa códigos lingüísticos restringidos y que a su vez genera poca motivación para la tarea escolar.
SOCIOCULTURALES: Carencia de comunicación entre madre e hijo. Falta de libros, cuentos y/o narraciones de padres a hijos.
Consecuencias de los factores mencionados: serias dificultades en el desarrollo intelectual especialmente en el rendimiento y no en la inteligencia de los niños.
(todo lo anterior agravado por la situación de salud que esta padeciendo el niño).
Y dado que el Curriculum no contempla las diferencias socioculturales ni las económicas y solo le importa el rendimiento y los logros es que las capas sociales más bajas son las más perjudicadas, en este caso la población con la que trabajamos que presenta además de sus problemas de salud y carencias de todo tipo, los más bajos logros a nivel escolar.
Por todo lo dicho la Escuela a través de sus docentes ha hecho un recorte del Curriculum con las adaptaciones pertinentes a través de un proyecto institucional que priorice la tarea en equipo desde la redacción del proyecto en adelante.
Se han pensado distintas formas de abordaje de las patologías en cada sector para adaptarse a la disposición espacial de cada sala.
Los objetivos principales pedagógicos apuntan:
1º-A mejorar las habilidades sociales o interpersonales básicas en cada situación puntual de aprendizaje.
2º-Se intenta mejorar el desarrollo cognitivo a través de tareas de entrenamiento, ejercitación, juegos didácticos y otros que potencien los procesos de aprendizaje.
Partimos de la base de que no es el déficit sociocultural la causa de las desventajas graves que presentan nuestros alumnos. Tampoco creemos que exista una “Cultura de la pobreza” como aseveran muchos autores.
Creemos que la razón de las desventajas se basa simplemente en las “diferencias” de su ambiente y que se manifiestan a todo nivel: cognitivo, afectivo, escolar, laboral y Social.
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