Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos

REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)

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REVISTA DE PROFESIONALES

DE LA RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES

Magazine de Actualización Semestral N° 4 Septiembre 2004

Versión Digital Resumida

Les presentamos a continuación los textos que aparecen en el sumario, los fundamentos teóricos que sustentan nuestra práctica.

NOTA EDITORIAL:

Editorial

SUMARIO:

"El Acompañamiento Terapéutico: entre el Psicoanálisis y la Psiquiatría" (Acompañamiento Terapéutico)

"Me da miedo pero me gusta" (Psicología de la Niñez)

"Por responsabilidad hacia nuestros hijos" (Psicología Preventiva)

"Parejas no consumadas" (Sexología Clínica)

"Abuso Infantil" (Prevención en la Niñez)

"Ataque de Pánico y Fobias" (Psicopatología)

 

REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires
Institución de profesionales dedicados a la Asistencia y Docencia en Salud Mental
Talcahuano 343 PB "B" Capital Federal Tel: 4382-2280

NOTA EDITORIAL

Lic. Sergio Sáliche

(Psicólogo)

Nuevamente lanzamos una nueva edición de la Resvita de Profesionales de la Red Asistencial de Buenos Aires. Es ésta la cuarta edición y para ello fue necesario mucho esfuerzo y trabajo.

Quiero agradecerles a todos los que confiaron en nuestra publicación, principalmente a quienes se suscribieron, que nos renuevan su confianza y su apoyo permanentemente.

Agradezco a los psicólogos, psiquiatras, acompañantes terapéuticos, operadores y asistentes que buscan un lugar en el ámbito de la salud para brindar su ayuda y su trabajo, con la perspectiva de cambiar una metodología general de abordaje que suprime la subjetividad de quienes padecen en nuestra comunidad.

Desde la Red hacemos todo lo posible para que la gente con la que trabajamos y a quienes formamos tengan una ética y una calidad académica acorde al trabajo que realizan.

Espero que quienes están cerca de la Red lo sigan estando, quiénes no nos conocen se acerquen y quienes ya trabajan con nosotros lo sigan haciendo por y para la Salud Mental de nuestra sociedad.

Un abrazo para todos

Lic. Sergio Sáliche

Director General

Red Asistencial de Buenos Aires

EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO: ENTRE EL PSICOANÁLISIS Y LA PSIQUIATRÍA

Lic. Sergio F. Sáliche

(Psicólogo)

La formación académica del Acompañante terapéutico es muy diversa, según en qué institución realice sus estudios, la experiencia que desarrolle y la supervisión que reciba. De la misma manera que en los psicólogos hay una heterogeneidad de teorías y de prácticas que hacen difícil para quien consulta entender cómo trabaja ese profesional.

En la Red Asistencial apuntamos a formar a los acompañantes desde una perspectiva psicoanalítica, esto significa pensar desde un lugar distinto al que habitualmente establecido en las instituciones de internación o en las comunidades terapéuticas, por nombrar solo algunos abordajes, generalmente conductistas.

El psicoanálisis introduce el acompañamiento terapéutico como un lazo, enlace con aspectos de la vida diaria, cotidiana, y la articula con el trabajo del consultorio y con los distintos espacios terapéuticos.

Desde el psicoanálisis o del Acompañamiento se apunta a realizar un trabajo profundo donde los diferentes profesionales realizan distintas intervenciones y luego se trabaja en una articulación interdisciplinaria.

El psicoanálisis ha abierto las puertas a problemáticas severas y graves, cuando nadie lo hacía y eran expulsados al universo de los químicos y los chalecos de fuerza. El psicoanálisis también abrió sus puertas a la confrontación, a la diversidad, luchando por un trabajo psíquico, fundamental, esencial, para tener las bases, para hacerse un espacio entre los demás, entre la familia y la escuela, entre la institución y el paciente, haciendo un trabajo de integración.

Algunos problemas de la psiquiatría contemporánea.

El descubrimiento de los psicofármacos dio pie a que se encontraran los neurotransmisores que proporcionaron un nuevo modelo explicativo de las enfermedades mentales, pero también causó una desenfrenada carrera en la industria farmacéutica por producir nuevos y más eficientes fármacos para el tratamiento de síntomas psiquiátricos. Al ponerse énfasis en la identificación de síntomas susceptibles de ser tratados con medicamentos se propició la confusión diagnóstica, cambiando de manera drástica la clasificación de los trastornos mentales.

Es necesario reconocer que los pacientes se han visto inmensamente beneficiados con los psicofármacos: cada vez es menos necesario internar a los enfermos mentales en hospitales psiquiátricos y los internamientos, cuando son necesarios, son más cortos; asimismo, los síntomas más graves se controlan casi siempre de manera efectiva y, desde luego, los pacientes sufren menos. Sin embargo, es necesario también hacer notar que la investigación que podría permitirnos una mejor comprensión de las enfermedades mentales se encuentra empantanada. La mayor parte de los recursos económicos se orientan a la elaboración de medicamentos efectivos en el control de síntomas (síntomas blanco); poco tiempo y dinero se dedican a buscar modelos teóricos explicativos de la enfermedad, que permitan un mayor conocimiento y posibilidades de prevenir o curar las enfermedades. Los mayores esfuerzos se dedican a controlar síntomas, lo cual no es poca cosa, pero pronto empezará a ser insuficiente. En este sentido, la práctica de la psiquiatría hoy está regida por las leyes del mercado farmacológico. No se tiene una idea clara de cuáles son los mecanismos más íntimos que explican el padecimiento o la sintomatología presente.

Una persona enferma es algo más que moléculas dañadas o genes trastocados. Entender el sufrimiento, entender las angustias, las alucinaciones e ideas delirantes, requiere de una idea general del ser humano que tenemos enfrente, de su manera de pensar, de sus valores, de su forma de comprender el mundo y la circunstancia que le ha tocado vivir. Ignorar los avances tecnológicos o no utilizar los recursos farmacológicos que tenemos a la mano el día de hoy sería absurdo, pero guiarnos sólo por estas novedades técnicas sería lamentable.

El psicoanálisis y otras corrientes psicológicas que tanto influyeron en la práctica psiquiátrica hasta los años setenta, han perdido presencia, empujados por la arrolladora biología molecular. Se les acusa de ser teorías rígidas, inmutables, dogmáticas y por lo tanto poco científicas.

De nada sirve solo un cambio de tecnología psicofarmacológica si no hay un sujeto, si se pierde la dimensión del sujeto, lo singular, se pierde precisamente el concepto de diferencia, se pierde al sujeto, con su historia, sus miedos, preocupaciones, fantasías, que entrampado en una red familiar que lo trajo al mundo y puso muchas cosas alrededor de la problemática, o marca, o estigma con que nació, o encontró con la vida.

La situación actual nos plantea desafíos constantes en la medida que nos confronta con abordajes contradictorios, se hace necesario ampliar los dispositivos de atención con que venimos trabajando y, para esto, uno de los recursos posibles es el Acompañamiento Terapéutico allí donde los dispositivos actuales encuentran sus límites.

ME DA MIEDO PERO ME GUSTA

Lic. Claudia Karabaic

(Psicóloga)

Muchos padres habrán observado que en determinado momento a sus hijos les interesan las historias de terror; este género los apasiona desde la literatura, el cine, el teatro y la televisión. Nos preguntamos por qué gusta el género del terror. Parecería que existe un placer ligado a la sensación de miedo. Dicen los chicos: "Me da miedo, pero me gusta", "Me asusta, pero está bueno". Sensaciones opuestas, pero ambas generan placer.

Podríamos pensar que ser espectador o lector, no es lo mismo que ser protagonista, en este sentido el malestar, angustia, sufrimiento o muerte quedan del lado del "otro" y a su vez se reconoce a la escena como si se tratase de un juego, de un "como sí", no es verdad tampoco realidad.

Freud en relación con este tema escribió el texto: "Personajes psicopáticos en el teatro" y dice, el placer que siente el espectador o lector con una determina historia es porque las cosas le pasan a los personajes quedando uno por fuera y a salvo, donde lo que no entra en juego es la sexualidad y la muerte, dos temáticas pilares y fundamentales para la vida de un sujeto y para el psicoanálisis. Este género permite juguetear con la cara de la muerte, pero todo queda ahí, nada es cierto, la cosa es cuando se cruza al plano de la realidad, donde el "goce" por el sadismo y el masoquismo se ponen en marcha.

Los padres son los custodios en la crianza, educación y estimulación de sus hijos, son quienes habilitan o no a ver, leer, escuchar o participar en determinada historia.

La maduración psíquica del niño posibilita estar o no preparado para disfrutar, la edad es estimativa depende de cada uno; cuando se asusta, angustia o sufre aún no se encuentra preparado para entender. En cambio si ellos saben que se trata de un juego lo viven de otra manera, porque entienden de la reversibilidad de la muerte. La actuación permite repetir cuantas veces sea la misma escena, quien muere de mentiras seguirá viviendo en la realidad.

En el famoso film "La vida es bella", recordamos a ese padre insistiendo continuamente a su hijo que todo es un juego, nada es verdad; este padre sabe lo terrible y traumático que es elaborar la muerte, las ejecuciones, la guerra, el encierro y la incertidumbre en un campo de concentración en la época de la segunda guerra mundial.

Los padres deben observar a sus hijos las reacciones que tienen, si se asustan o si les interesa, también es importante respetar sus gustos y no forzarlos.

En la pubertad muchos chicos siguen sintiendo miedo por este género, sin embargo la función identificatoria con los otros de su edad hace su labor, formar parte del grupo es importante y aunque el género del terror asuste el placer estará dado por compartir con los pares lo mismo.

En todo caso, la cuestión a discutir será si esto genera placer o displacer.

POR RESPONSABILIDAD HACIA NUESTROS HIJOS

Lic. Víctor Silvetti

(Psicólogo)

No es lo habitualmente difundido en la labor de los psicólogos, todo aquello que se realiza en el aspecto preventivo, o al menos no se lo nombra como tal.

Y hay quienes consideran que no hay prevención posible, sino un trabajo que se efectúa a partir de una demanda, sobre un problema ya declarado, y que arrastra una causalidad del pasado.

Y así es como en los tratamientos recorremos los diferentes momentos históricos, personales, familiares y sociales de quienes nos consultan, tratando de encontrar las claves de aquello que los angustia.

Pero también en esta búsqueda, muchas veces, observamos que las causas de sufrimiento de quienes consultan, podrían haberse evitado, o prevenido. Y ¿en qué ámbito podrían operar acciones preventivas sobre las formas de interrelación para evitar consecuencias a futuro? Sin duda en el ámbito familiar. Para que alguien pueda ser agente de cambio de una situación familiar, en principio debe experimentar un análisis personal que le permita una perspectiva más amplia acerca de su forma de vincularse y de la que posee el entorno en que lo hace. De esta manera puede plantear estrategias de cambio frente a situaciones conflictivas, o modos estereotipados de acción, que se repiten y reproducen de manera inconsciente entre los integrantes del grupo familiar. Este estilo vincular que se va instaurando inconscientemente puede ser, en parte, una de las causales de "males mayores" futuros. Todos constituimos una identidad propia desde nuestra infancia, dentro de un grupo de pertenencia familiar, que como todo grupo, tiene su propia historia y costumbres; la selección y modificación de nuestras identificaciones infantiles nos permitirá acceder a una identidad madura.

Pero hay patologías que presentan en quienes las padecen, referentes en el entorno familiar que hablan de un campo propicio para su desarrollo. A modo de ejemplo, en la terapéutica de casos de drogadependencia tratados en instituciones de internación, uno de los aspectos fundamentales a trabajar son las características familiares del adicto, no porque un tipo particular de interacción familiar provoque las conductas adictivas, sino pues se han observado condiciones que se repiten en las familias de los internados. Detectar estas dificultades en la asunción de roles y funciones familiares, permitiría resignificar el rol del miembro familiar, que en estos casos, a través de su padecer denuncia algo de la conflictiva grupal.

En estas familias suelen observarse miembros que muestran conductas adictivas; o bien tendencia a comportamientos de tipo simbióticos, es decir, cierta dificultad para diferenciarse, prevaleciendo una identidad grupal en detrimento de una personal. Lo cual se manifiesta también en dificultades para establecer relaciones por fuera de lo familiar. Los cónyuges conservan su lugar de hijos en la familia de origen, restándole peso a su alianza matrimonial, denunciándose así la falta de un desarrollo autónomo personal, que por su parte no permitirá la transmisión de experiencias de crecimiento autónomo a sus hijos. Estas deficiencias en los roles parentales promoverán dificultades a la hora de establecer límites claros a los hijos. No existe una "escuela para padres", de lo que se trata es de revisar y conocer nuestro propio comportamiento en relación con otros, pues sí, a través de él brindamos el ejemplo para las identificaciones que darán origen a las identidades adultas de nuestros hijos, y de esa responsabilidad no podemos desentendernos.

PAREJAS NO CONSUMADAS

Dr. Francisco Argañaraz

(Psiquiatra)

Muchas personas dicen sobre el encuentro sexual con otra persona, que es algo fascinante, donde las caricias, los besos, la unión de los cuerpos y la sublime experiencia del orgasmo, son algo inigualable. Pero no siempre suele ocurrir así.

Cuando dos personas intentan encontrarse sexualmente, factores internos o externos, pueden influir para no poder concretar el acto sexual.

Se llaman parejas no consumadas, a las parejas, que en un tiempo aproximado de seis meses, no pueden practicar el coito con penetración. A veces es uno de los dos miembros el que presenta alguna disfunción sexual, otras veces son ambos. Él puede tener dificultades en la erección o ella padecer vaginismo, que es el espasmo involuntario de la musculatura del tercio externo de la vagina que interfiere con la penetración, o dispareunia que es un dolor genital, que no está relacionado exclusivamente con la penetración, sino también con otro tipo de estímulos sexuales. Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él a eyacular antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual inhibido. Los trastornos pueden alternarse en el tiempo o ser concomitantes, pero siempre se mantienen de a dos. A partir de esto, se van generando innumerables interacciones en la pareja que permiten sostener esta dificultad por muchos años. Las parejas lo ocultan por creerse los únicos a quienes le pasa esto, se sienten incómodos cuando se habla de temas sexuales o cuando aparece la tan temida pregunta: ¿y los chicos para cuándo?. Algunas parejas encuentran alternativas en los juegos sexuales que les permiten alcanzar orgasmos, siempre que no se plantee la penetración.

Otras parejas comienzan a evitar los encuentros, llegando a borrar de la relación la sensualidad, el erotismo, el sexo, gestándose muchas veces verdaderas fobias sexuales o el miedo ante el encuentro sexual puede ser el origen de este problema en las parejas. Hay casos en los cuales la evitación por el contacto sexual con la pareja es extrema y tan marcada que les impide tocarse o besarse. Estas parejas tardan años en realizar su primera consulta y cuando se deciden a consultar no saben dónde hacerlo. Uno de los desencadenantes del pedido de ayuda suele ser el deseo de tener hijos o cuando alguno de los dos cónyuges amenaza con separarse o simplemente porque ambos, o uno de ellos, sienten que esa relación no puede seguir así.

Lo importante en esta problemática sexual de la pareja, es que existen alternativas de tratamiento, como son las terapias sexuales y que en algunos casos se complementan con medicamentos, que ayudan a disminuir la ansiedad, permiten que la pareja se relaje y los miedos disminuyan. También si existieran problemas con la erección o se eyacula rápidamente, estas terapias y los medicamentos dan muy buenos resultados.

Debe destacarse que siempre los resultados serán más satisfactorios si el tratamiento lo realizan los dos miembros de la pareja. Estas parejas tienen derecho a vivir una vida sexual plena y placentera parra ello deben darse cuenta primero que existe alguna dificultad. Luego se pueden plantear las posibilidades de cambio, parra lo cual se puede solicitar la ayuda de un profesional que conozca las distintas problemáticas sexuales y de la pareja.

ABUSO INFANTIL

Lic. María del Carmen Naharro

(Psicóloga)

En la Red Asistencial de Buenos Aires, como profesionales de la Salud Mental, creemos necesario acentuar la prevención.

En esta oportunidad me referiré a hechos aberrantes, llevados a cabo por individuos que para satisfacer su propia finalidad sexual, tienen la necesidad de ejercer un dominio sobre otra persona. Así, se aprovechan de la ingenuidad e indefensión de niños para llevar a cabo su perversión. Me refiero a los paidófilos, más conocidos como abusadores de menores. Es importante "desterrar" las principales creencias que tiene la gente acerca del abuso sexual en la infancia. En primer lugar que es un hecho poco frecuente o que sucede en forma aislada, que se trata de una problemática asociada a la pobreza y al alcoholismo.

Otra de las ideas que tiene la población es que las niñas o niños han provocado de alguna manera a quienes han abusado de ellos y que el abusador lo hace por una necesidad sexual. Se estima que uno de cada cuatro niños es abusado en general por una persona muy cercana o familiar directo del menor, que acostumbrado a obedecer a los mayores o a sus padres, no está preparado para decir " no" a un adulto. Se suma a esto que en muchos casos es amenazado para que no hablar del hecho. Los niños abusados presentan signos y síntomas que se pueden reconocer aunque no hablen sobre el abuso.

Por ejemplo:

» Se los ve mal, tristes, angustiados, tímidos y hasta con cierto aislamiento.

» Comen mucho o no quieren comer.

» Pueden presentar enfermedades psicosomáticas.

» Les duele la panza y la cabeza.

» Disminución del rendimiento escolar.

» Fugas del hogar.

» Pesadillas.

» Dificultad para caminar o sentarse.

» Se "hacen caca" o se orinan a pesar de que ya no lo hacían.

» Presentan semen en alguna parte de su cuerpo.

» Infecciones vaginales, o enfermedades de transmisión sexual.

» Dicen que: "les duele la cola".

Recomiendo a los adultos que de una o otra manera están a cargo del cuidado y educación de los niños tener en cuenta:

- Evitar cualquier tipo de agresión física, ya que esto provoca que los niños perciban que otros pueden hacer uso de su cuerpo.

- Enseñarles a reconocer las partes de su cuerpo.

- Enseñarles a diferenciar las caricias de los manoseos y que desconfíen de quien lo haga.

- Enseñarles a que no duden de sus impresiones y percepciones y si se sienten incómodos por las atenciones físicas que están recibiendo, no duden en hablarlo.

- Enseñarles a decir "no" cuando algo no les gusta.

- Lograr que los niños se sientan seguros e importantes como personas.

- Saber que la mayoría de las veces no pueden hablar por miedo o por lealtad al abusador, con quien muchas veces tienen una relación de afecto.

- Y por último, recordar que los niños no inventan los casos de abuso sexual y por ello hay que creerles cuando lo cuentan, y actuar en consecuencia.

ATAQUE DE PÁNICO Y FOBIAS

Lic. Sergio Sáliche

(Psicólogo)

Las clasificaciones estadísticas de los sufrimientos mentales favorecen las indicaciones farmacológicas pero oscurecen la Comprensión y el abordaje del problema de la angustia.

La crisis de pánico tiene una aparición inesperada y recurrente, son ataques de miedo pavorosos o terrores con períodos de angustia anticipatoria leve, no refiere a enfermedades orgánicas, ni a factores tóxicos o síndromes de abstinencia. Tampoco a amenazas sobre un peligro real.

Los ataques están acompañados de síntomas somáticos y afectan también a la consciencia (hay mecanismos fisiológicos y psicopatológicos interactuantes sin base orgánica)

La psiquiatría se centra en el diagnóstico pero deja excluida la problemática de la subjetividad en juego en este tipo de patologías.

La presencia de angustia pánica testimonia la existencia de un proceso que amenaza con desintegrar al Yo, lo que nos ubica en una problemática psicopatológica narcisista. Las características del momento social actual, que disuelve identidades puede ser un factor desencadenante de los desórdenes de pánico, actualizan una estructuración deficitaria del Yo. Desde el psicoanálisis, Freud adscribe a esta patología a la neurosis de angustia, la psiquiatría como trastorno por angustia con o sin agorafobia.

La angustia misma no se registra como tal, sino que primariamente modifica las funciones del cuerpo, del trastorno por ansiedad generalizada "espera angustiosa" que en ocasiones es somatizada.

Características de los trastornos de pánico:

* Capacidad de percepción introceptiva mayores que la habitual

* Percepción anticipatoria de descompensación

* Estado de conciencia alterada en la crisis

* Vivencia de muerte inminente

* Ansiedad anticipatoria (pánico al pánico)

* Poca capacidad de adaptación a situaciones nuevas

Origen de la palabra pánico: Dios Pan (Dios que debía proteger y que asustaba provocando terror a quien miraba)

En la fobia la angustia encuentra una ocupación. La aptitud para el miedo es una adquisición del desarrollo y es correlativa a la angustia. Cada miedo sin razón tiene su fuente en un modelo vivido o perpetuación de un efecto traumático. No hay miedo sin peligro, el fóbico reacciona ante un peligro externo que materializa el peligro interno pulsional, se organiza en tanto afuera para posibilitar una huida, así se circunscribe la angustia.

Con regularidad la fobia se instala con un ataque de pánico inaugural. El prólogo de la fobia es el pánico, miedo intenso, enloquecimiento y desorientación, en la fobia la angustia toma cuerpo en el miedo, en el pánico la angustia toma literalmente el cuerpo. El sujeto está en la soledad más intensa, pavor mortal, es una implosión. El objeto de pánico genera una invasión de algo que tendría que haber permanecido oculto y cuya existencia se volvió flagrante (cuerpo que habla con todos sus "sentidos"). No sólo se apodera del cuerpo, no hay otra cosa que el cuerpo, tormenta psicofisiológica que oculta una situación de desamparo, no hay forma de protegerse de este cuerpo desconocido. Es un estado de falta de ayuda en que el otro esta ausente. Dolorosamente solo, se preocupa de sí mismo como cuando el niño cree que sus protectores se olvidaron de él.

La fobia es una escapatoria del pánico, se evita la repetición de ese momento de angustia, la angustia encontró refugio.