Psicologos, Psiquiatras
y Acompañantes Terapeuticos
REDBA - Red Asistencial
de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)
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Institución de profesionales dedicados a la Asistencia y Docencia en Salud Mental
Talcahuano 343 PB "B" Capital Federal Tel: 4382-2280
Nuevamente lanzamos una nueva edición de la Resvita de Profesionales
de la Red Asistencial de Buenos Aires. Es ésta la cuarta edición y para ello
fue necesario mucho esfuerzo y trabajo.
Quiero agradecerles a todos los que confiaron en
nuestra publicación, principalmente a quienes se suscribieron,
que nos renuevan su confianza y su apoyo permanentemente.
Agradezco a los psicólogos, psiquiatras,
acompañantes terapéuticos, operadores y asistentes que buscan
un lugar en el ámbito de la salud para brindar su ayuda y su
trabajo, con la perspectiva de cambiar una metodología general
de abordaje que suprime la subjetividad de quienes padecen en
nuestra comunidad.
Desde la Red hacemos todo lo posible para que la
gente con la que trabajamos y a quienes formamos tengan una
ética y una calidad académica acorde al trabajo que realizan.
Espero que quienes están cerca de la Red lo sigan
estando, quiénes no nos conocen se acerquen y quienes ya
trabajan con nosotros lo sigan haciendo por y para la Salud
Mental de nuestra sociedad.
Un abrazo para todos
Lic. Sergio Sáliche
Director General
Red Asistencial de Buenos Aires
La
formación académica del Acompañante terapéutico es muy
diversa, según en qué institución realice sus estudios, la
experiencia que desarrolle y la supervisión que reciba. De la
misma manera que en los psicólogos hay una heterogeneidad de
teorías y de prácticas que hacen difícil para quien consulta
entender cómo trabaja ese profesional.
En la
Red Asistencial apuntamos a formar a los acompañantes desde una
perspectiva psicoanalítica, esto significa pensar desde un lugar
distinto al que habitualmente establecido en las instituciones de
internación o en las comunidades terapéuticas, por nombrar solo
algunos abordajes, generalmente conductistas.
El
psicoanálisis introduce el acompañamiento terapéutico como un
lazo, enlace con aspectos de la vida diaria, cotidiana, y la
articula con el trabajo del consultorio y con los distintos
espacios terapéuticos.
Desde
el psicoanálisis o del Acompañamiento se apunta a realizar un
trabajo profundo donde los diferentes profesionales realizan
distintas intervenciones y luego se trabaja en una articulación
interdisciplinaria.
El
psicoanálisis ha abierto las puertas a problemáticas severas y
graves, cuando nadie lo hacía y eran expulsados al universo de
los químicos y los chalecos de fuerza. El psicoanálisis
también abrió sus puertas a la confrontación, a la diversidad,
luchando por un trabajo psíquico, fundamental, esencial, para
tener las bases, para hacerse un espacio entre los demás, entre
la familia y la escuela, entre la institución y el paciente,
haciendo un trabajo de integración.
Algunos
problemas de la psiquiatría contemporánea.
El
descubrimiento de los psicofármacos dio pie a que se encontraran
los neurotransmisores que proporcionaron un nuevo modelo
explicativo de las enfermedades mentales, pero también causó
una desenfrenada carrera en la industria farmacéutica por
producir nuevos y más eficientes fármacos para el tratamiento
de síntomas psiquiátricos. Al ponerse énfasis en la
identificación de síntomas susceptibles de ser tratados con
medicamentos se propició la confusión diagnóstica, cambiando
de manera drástica la clasificación de los trastornos mentales.
Es
necesario reconocer que los pacientes se han visto inmensamente
beneficiados con los psicofármacos: cada vez es menos necesario
internar a los enfermos mentales en hospitales psiquiátricos y
los internamientos, cuando son necesarios, son más cortos;
asimismo, los síntomas más graves se controlan casi siempre de
manera efectiva y, desde luego, los pacientes sufren menos. Sin
embargo, es necesario también hacer notar que la investigación
que podría permitirnos una mejor comprensión de las
enfermedades mentales se encuentra empantanada. La mayor parte de
los recursos económicos se orientan a la elaboración de
medicamentos efectivos en el control de síntomas (síntomas
blanco); poco tiempo y dinero se dedican a buscar modelos
teóricos explicativos de la enfermedad, que permitan un mayor
conocimiento y posibilidades de prevenir o curar las
enfermedades. Los mayores esfuerzos se dedican a controlar
síntomas, lo cual no es poca cosa, pero pronto empezará a ser
insuficiente. En este sentido, la práctica de la psiquiatría
hoy está regida por las leyes del mercado farmacológico. No se
tiene una idea clara de cuáles son los mecanismos más íntimos
que explican el padecimiento o la sintomatología presente.
Una
persona enferma es algo más que moléculas dañadas o genes
trastocados. Entender el sufrimiento, entender las angustias, las
alucinaciones e ideas delirantes, requiere de una idea general
del ser humano que tenemos enfrente, de su manera de pensar, de
sus valores, de su forma de comprender el mundo y la
circunstancia que le ha tocado vivir. Ignorar los avances
tecnológicos o no utilizar los recursos farmacológicos que
tenemos a la mano el día de hoy sería absurdo, pero guiarnos
sólo por estas novedades técnicas sería lamentable.
El
psicoanálisis y otras corrientes psicológicas que tanto
influyeron en la práctica psiquiátrica hasta los años setenta,
han perdido presencia, empujados por la arrolladora biología
molecular. Se les acusa de ser teorías rígidas, inmutables,
dogmáticas y por lo tanto poco científicas.
De
nada sirve solo un cambio de tecnología psicofarmacológica si
no hay un sujeto, si se pierde la dimensión del sujeto, lo
singular, se pierde precisamente el concepto de diferencia, se
pierde al sujeto, con su historia, sus miedos, preocupaciones,
fantasías, que entrampado en una red familiar que lo trajo al
mundo y puso muchas cosas alrededor de la problemática, o marca,
o estigma con que nació, o encontró con la vida.
La
situación actual nos plantea desafíos constantes en la medida
que nos confronta con abordajes contradictorios, se hace
necesario ampliar los dispositivos de atención con que venimos
trabajando y, para esto, uno de los recursos posibles es el
Acompañamiento Terapéutico allí donde los dispositivos
actuales encuentran sus límites.
Muchos
padres habrán observado que en determinado momento a sus hijos
les interesan las historias de terror; este género los apasiona
desde la literatura, el cine, el teatro y la televisión. Nos
preguntamos por qué gusta el género del terror. Parecería que
existe un placer ligado a la sensación de miedo. Dicen los
chicos: "Me da miedo, pero me gusta", "Me asusta,
pero está bueno". Sensaciones opuestas, pero ambas generan
placer.
Podríamos
pensar que ser espectador o lector, no es lo mismo que ser
protagonista, en este sentido el malestar, angustia, sufrimiento
o muerte quedan del lado del "otro" y a su vez se
reconoce a la escena como si se tratase de un juego, de un
"como sí", no es verdad tampoco realidad.
Freud
en relación con este tema escribió el texto: "Personajes
psicopáticos en el teatro" y dice, el placer que siente el
espectador o lector con una determina historia es porque las
cosas le pasan a los personajes quedando uno por fuera y a salvo,
donde lo que no entra en juego es la sexualidad y la muerte, dos
temáticas pilares y fundamentales para la vida de un sujeto y
para el psicoanálisis. Este género permite juguetear con la
cara de la muerte, pero todo queda ahí, nada es cierto, la cosa
es cuando se cruza al plano de la realidad, donde el
"goce" por el sadismo y el masoquismo se ponen en
marcha.
Los
padres son los custodios en la crianza, educación y
estimulación de sus hijos, son quienes habilitan o no a ver,
leer, escuchar o participar en determinada historia.
La
maduración psíquica del niño posibilita estar o no preparado
para disfrutar, la edad es estimativa depende de cada uno; cuando
se asusta, angustia o sufre aún no se encuentra preparado para
entender. En cambio si ellos saben que se trata de un juego lo
viven de otra manera, porque entienden de la reversibilidad de la
muerte. La actuación permite repetir cuantas veces sea la misma
escena, quien muere de mentiras seguirá viviendo en la realidad.
En
el famoso film "La vida es bella", recordamos a ese
padre insistiendo continuamente a su hijo que todo es un juego,
nada es verdad; este padre sabe lo terrible y traumático que es
elaborar la muerte, las ejecuciones, la guerra, el encierro y la
incertidumbre en un campo de concentración en la época de la
segunda guerra mundial.
Los
padres deben observar a sus hijos las reacciones que tienen, si
se asustan o si les interesa, también es importante respetar sus
gustos y no forzarlos.
En
la pubertad muchos chicos siguen sintiendo miedo por este
género, sin embargo la función identificatoria con los otros de
su edad hace su labor, formar parte del grupo es importante y
aunque el género del terror asuste el placer estará dado por
compartir con los pares lo mismo.
En
todo caso, la cuestión a discutir será si esto genera placer o
displacer.
No es lo habitualmente difundido en la labor de los
psicólogos, todo aquello que se realiza en el aspecto
preventivo, o al menos no se lo nombra como tal.
Y hay quienes consideran que no hay prevención
posible, sino un trabajo que se efectúa a partir de una demanda,
sobre un problema ya declarado, y que arrastra una causalidad del
pasado.
Y así es como en los tratamientos recorremos los
diferentes momentos históricos, personales, familiares y
sociales de quienes nos consultan, tratando de encontrar las
claves de aquello que los angustia.
Pero también en esta búsqueda, muchas veces,
observamos que las causas de sufrimiento de quienes consultan,
podrían haberse evitado, o prevenido. Y ¿en qué ámbito
podrían operar acciones preventivas sobre las formas de
interrelación para evitar consecuencias a futuro? Sin duda en el
ámbito familiar. Para que alguien pueda ser agente de cambio de
una situación familiar, en principio debe experimentar un
análisis personal que le permita una perspectiva más amplia
acerca de su forma de vincularse y de la que posee el entorno en
que lo hace. De esta manera puede plantear estrategias de cambio
frente a situaciones conflictivas, o modos estereotipados de
acción, que se repiten y reproducen de manera inconsciente entre
los integrantes del grupo familiar. Este estilo vincular que se
va instaurando inconscientemente puede ser, en parte, una de las
causales de "males mayores" futuros. Todos constituimos
una identidad propia desde nuestra infancia, dentro de un grupo
de pertenencia familiar, que como todo grupo, tiene su propia
historia y costumbres; la selección y modificación de nuestras
identificaciones infantiles nos permitirá acceder a una
identidad madura.
Pero hay patologías que presentan en quienes las
padecen, referentes en el entorno familiar que hablan de un campo
propicio para su desarrollo. A modo de ejemplo, en la
terapéutica de casos de drogadependencia tratados en
instituciones de internación, uno de los aspectos fundamentales
a trabajar son las características familiares del adicto, no
porque un tipo particular de interacción familiar provoque las
conductas adictivas, sino pues se han observado condiciones que
se repiten en las familias de los internados. Detectar estas
dificultades en la asunción de roles y funciones familiares,
permitiría resignificar el rol del miembro familiar, que en
estos casos, a través de su padecer denuncia algo de la
conflictiva grupal.
En estas familias suelen observarse miembros que
muestran conductas adictivas; o bien tendencia a comportamientos
de tipo simbióticos, es decir, cierta dificultad para
diferenciarse, prevaleciendo una identidad grupal en detrimento
de una personal. Lo cual se manifiesta también en dificultades
para establecer relaciones por fuera de lo familiar. Los
cónyuges conservan su lugar de hijos en la familia de origen,
restándole peso a su alianza matrimonial, denunciándose así la
falta de un desarrollo autónomo personal, que por su parte no
permitirá la transmisión de experiencias de crecimiento
autónomo a sus hijos. Estas deficiencias en los roles parentales
promoverán dificultades a la hora de establecer límites claros
a los hijos. No existe una "escuela para padres", de lo
que se trata es de revisar y conocer nuestro propio
comportamiento en relación con otros, pues sí, a través de él
brindamos el ejemplo para las identificaciones que darán origen
a las identidades adultas de nuestros hijos, y de esa
responsabilidad no podemos desentendernos.
Muchas
personas dicen sobre el encuentro sexual con otra persona, que es
algo fascinante, donde las caricias, los besos, la unión de los
cuerpos y la sublime experiencia del orgasmo, son algo
inigualable. Pero no siempre suele ocurrir así.
Cuando
dos personas intentan encontrarse sexualmente, factores internos
o externos, pueden influir para no poder concretar el acto
sexual.
Se
llaman parejas no consumadas, a las parejas, que en un tiempo
aproximado de seis meses, no pueden practicar el coito con
penetración. A veces es uno de los dos miembros el que presenta
alguna disfunción sexual, otras veces son ambos. Él puede tener
dificultades en la erección o ella padecer vaginismo, que es el
espasmo involuntario de la musculatura del tercio externo de la
vagina que interfiere con la penetración, o dispareunia que es
un dolor genital, que no está relacionado exclusivamente con la
penetración, sino también con otro tipo de estímulos sexuales.
Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él a
eyacular antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual
inhibido. Los trastornos pueden alternarse en el tiempo o ser
concomitantes, pero siempre se mantienen de a dos. A partir de
esto, se van generando innumerables interacciones en la pareja
que permiten sostener esta dificultad por muchos años. Las
parejas lo ocultan por creerse los únicos a quienes le pasa
esto, se sienten incómodos cuando se habla de temas sexuales o
cuando aparece la tan temida pregunta: ¿y los chicos para
cuándo?. Algunas parejas encuentran alternativas en los juegos
sexuales que les permiten alcanzar orgasmos, siempre que no se
plantee la penetración.
Otras
parejas comienzan a evitar los encuentros, llegando a borrar de
la relación la sensualidad, el erotismo, el sexo, gestándose
muchas veces verdaderas fobias sexuales o el miedo ante el
encuentro sexual puede ser el origen de este problema en las
parejas. Hay casos en los cuales la evitación por el contacto
sexual con la pareja es extrema y tan marcada que les impide
tocarse o besarse. Estas parejas tardan años en realizar su
primera consulta y cuando se deciden a consultar no saben dónde
hacerlo. Uno de los desencadenantes del pedido de ayuda suele ser
el deseo de tener hijos o cuando alguno de los dos cónyuges
amenaza con separarse o simplemente porque ambos, o uno de ellos,
sienten que esa relación no puede seguir así.
Lo
importante en esta problemática sexual de la pareja, es que
existen alternativas de tratamiento, como son las terapias
sexuales y que en algunos casos se complementan con medicamentos,
que ayudan a disminuir la ansiedad, permiten que la pareja se
relaje y los miedos disminuyan. También si existieran problemas
con la erección o se eyacula rápidamente, estas terapias y los
medicamentos dan muy buenos resultados.
Debe
destacarse que siempre los resultados serán más satisfactorios
si el tratamiento lo realizan los dos miembros de la pareja.
Estas parejas tienen derecho a vivir una vida sexual plena y
placentera parra ello deben darse cuenta primero que existe
alguna dificultad. Luego se pueden plantear las posibilidades de
cambio, parra lo cual se puede solicitar la ayuda de un
profesional que conozca las distintas problemáticas sexuales y
de la pareja.
En
la Red Asistencial de Buenos Aires, como profesionales de la
Salud Mental, creemos necesario acentuar la prevención.
En
esta oportunidad me referiré a hechos aberrantes, llevados a
cabo por individuos que para satisfacer su propia finalidad
sexual, tienen la necesidad de ejercer un dominio sobre otra
persona. Así, se aprovechan de la ingenuidad e indefensión de
niños para llevar a cabo su perversión. Me refiero a los
paidófilos, más conocidos como abusadores de menores. Es
importante "desterrar" las principales creencias que
tiene la gente acerca del abuso sexual en la infancia. En primer
lugar que es un hecho poco frecuente o que sucede en forma
aislada, que se trata de una problemática asociada a la pobreza
y al alcoholismo.
Otra
de las ideas que tiene la población es que las niñas o niños
han provocado de alguna manera a quienes han abusado de ellos y
que el abusador lo hace por una necesidad sexual. Se estima que
uno de cada cuatro niños es abusado en general por una persona
muy cercana o familiar directo del menor, que acostumbrado a
obedecer a los mayores o a sus padres, no está preparado para
decir " no" a un adulto. Se suma a esto que en muchos
casos es amenazado para que no hablar del hecho. Los niños
abusados presentan signos y síntomas que se pueden reconocer
aunque no hablen sobre el abuso.
Por
ejemplo:
»
Se los ve mal, tristes, angustiados, tímidos y hasta con cierto
aislamiento.
»
Comen mucho o no quieren comer.
»
Pueden presentar enfermedades psicosomáticas.
»
Les duele la panza y la cabeza.
»
Disminución del rendimiento escolar.
»
Fugas del hogar.
»
Pesadillas.
»
Dificultad para caminar o sentarse.
»
Se "hacen caca" o se orinan a pesar de que ya no lo
hacían.
»
Presentan semen en alguna parte de su cuerpo.
»
Infecciones vaginales, o enfermedades de transmisión sexual.
»
Dicen que: "les duele la cola".
Recomiendo
a los adultos que de una o otra manera están a cargo del cuidado
y educación de los niños tener en cuenta:
-
Evitar cualquier tipo de agresión física, ya que esto provoca
que los niños perciban que otros pueden hacer uso de su cuerpo.
-
Enseñarles a reconocer las partes de su cuerpo.
-
Enseñarles a diferenciar las caricias de los manoseos y que
desconfíen de quien lo haga.
-
Enseñarles a que no duden de sus impresiones y percepciones y si
se sienten incómodos por las atenciones físicas que están
recibiendo, no duden en hablarlo.
-
Enseñarles a decir "no" cuando algo no les gusta.
-
Lograr que los niños se sientan seguros e importantes como
personas.
-
Saber que la mayoría de las veces no pueden hablar por miedo o
por lealtad al abusador, con quien muchas veces tienen una
relación de afecto.
-
Y por último, recordar que los niños no inventan los casos de
abuso sexual y por ello hay que creerles cuando lo cuentan, y
actuar en consecuencia.
Las
clasificaciones estadísticas de los sufrimientos mentales
favorecen las indicaciones farmacológicas pero oscurecen la
Comprensión y el abordaje del problema de la angustia.
La
crisis de pánico tiene una aparición inesperada y recurrente,
son ataques de miedo pavorosos o terrores con períodos de
angustia anticipatoria leve, no refiere a enfermedades
orgánicas, ni a factores tóxicos o síndromes de abstinencia.
Tampoco a amenazas sobre un peligro real.
Los
ataques están acompañados de síntomas somáticos y afectan
también a la consciencia (hay mecanismos fisiológicos y
psicopatológicos interactuantes sin base orgánica)
La
psiquiatría se centra en el diagnóstico pero deja excluida la
problemática de la subjetividad en juego en este tipo de
patologías.
La
presencia de angustia pánica testimonia la existencia de un
proceso que amenaza con desintegrar al Yo, lo que nos ubica en
una problemática psicopatológica narcisista. Las
características del momento social actual, que disuelve
identidades puede ser un factor desencadenante de los desórdenes
de pánico, actualizan una estructuración deficitaria del Yo.
Desde el psicoanálisis, Freud adscribe a esta patología a la
neurosis de angustia, la psiquiatría como trastorno por angustia
con o sin agorafobia.
La
angustia misma no se registra como tal, sino que primariamente
modifica las funciones del cuerpo, del trastorno por ansiedad
generalizada "espera angustiosa" que en ocasiones es
somatizada.
Características
de los trastornos de pánico:
*
Capacidad de percepción introceptiva mayores que la habitual
*
Percepción anticipatoria de descompensación
*
Estado de conciencia alterada en la crisis
*
Vivencia de muerte inminente
*
Ansiedad anticipatoria (pánico al pánico)
*
Poca capacidad de adaptación a situaciones nuevas
Origen
de la palabra pánico: Dios Pan (Dios que debía proteger y que
asustaba provocando terror a quien miraba)
En
la fobia la angustia encuentra una ocupación. La aptitud para el
miedo es una adquisición del desarrollo y es correlativa a la
angustia. Cada miedo sin razón tiene su fuente en un modelo
vivido o perpetuación de un efecto traumático. No hay miedo sin
peligro, el fóbico reacciona ante un peligro externo que
materializa el peligro interno pulsional, se organiza en tanto
afuera para posibilitar una huida, así se circunscribe la
angustia.
Con
regularidad la fobia se instala con un ataque de pánico
inaugural. El prólogo de la fobia es el pánico, miedo intenso,
enloquecimiento y desorientación, en la fobia la angustia toma
cuerpo en el miedo, en el pánico la angustia toma literalmente
el cuerpo. El sujeto está en la soledad más intensa, pavor
mortal, es una implosión. El objeto de pánico genera una
invasión de algo que tendría que haber permanecido oculto y
cuya existencia se volvió flagrante (cuerpo que habla con todos
sus "sentidos"). No sólo se apodera del cuerpo, no hay
otra cosa que el cuerpo, tormenta psicofisiológica que oculta
una situación de desamparo, no hay forma de protegerse de este
cuerpo desconocido. Es un estado de falta de ayuda en que el otro
esta ausente. Dolorosamente solo, se preocupa de sí mismo como
cuando el niño cree que sus protectores se olvidaron de él.
La fobia es una
escapatoria del pánico, se evita la repetición de ese momento de angustia, la
angustia encontró refugio.