Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: "Una propuesta diferente" AUTORAS: Mónica Stany y Silvina Turcus CURSADA: Enero - Abril 2007 ENTREGA DE CERTIFICADO: 5 de Mayo de 2007 |
INTRODUCCIÓN
Será responsabilidad de los
profesionales de la salud plantear y promover proyectos novedosos en el ámbito
de la salud mental.
Para ello es necesario comenzar planteando la hipótesis principal que
será el sostén de este trabajo. La misma consta de tres ejes temáticos:
· DESMANICOMIALIZACIÓN
· TERAPIA ASISTIDA CON PERROS Y CONCEPTO DE TRANSICIONALIDAD DE D. WINNICOTT
· INCLUSIÓN DEL PERRO EN EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO
DESMANICOMIALIZACION: UN NUEVO DISPOSITIVO
Gracias a la influencia que tuvo
en nuestro país la Antipsiquiatría en diferentes corrientes, la
importancia que adquiere aquí el Psicoanálisis y el surgimiento
del acompañamiento terapéutico en la década del 60, surge
una nueva visón para el tratamiento y la teorización del campo
Psicopatológico. Oficialmente en América latina ya no existen
los manicomios tal como se los conocía en la antigüedad, es decir
edificios descuidados donde los locos eran encerrados y maltratados. Se han
registrado cambios importantes a favor de los enfermos mentales, entre ellos
un progresivo alejamiento del modelo de reclusión de pacientes por uno
ambulatorio, que los mantiene cerca de una vida "normal", sin embargo,
aún pueden encontrarse numerosas instituciones donde los enfermos psiquiátricos
se encuentran en malas condiciones, en algunos casos existe un trato inhumano,
que podría resumirse en discriminación hacia determinados pacientes
en la provisión de los servicios sociales y de salud y violencia al derecho
a la integración comunitaria. El sistema de salud mental resulta fragmentado,
inmanejable e injusto para los enfermos. En este sentido, vale destacar la falta
de articulación con otras áreas, específicamente en lo
que respecta a rehabilitación y reinserción social. A un nivel
más inconsciente, la sociedad también segrega a los locos, junto
con el sistema, ya que proyecta en estas instituciones de encierro y vigilancia
lo que no puede aceptar de sí, la sinrazón, evidentemente la locura
causa cierto rechazo en el imaginario colectivo. Las instituciones mentales,
mas allá de las buenas intenciones con que hayan sido creadas y de las
buenas intenciones de los profesionales, producen efectos muy diferentes en
la realidad. Ni las reformas desde adentro ni los cambios impulsados desde afuera
tuvieron la fuerza necesaria para desmontar la esencia marginante del Hospital
Psiquiátrico. Muchos pacientes carecen de recursos económicos
y de lazos familiares, por lo que se lo define como un depósito para
los que no tienen donde ir y que muchas veces estarían en condiciones
de ser externados, pero permanecen allí por cuestiones sociales. Todo
esto ha llevado a construir el movimiento de desmanicomialización del
Hospital, idea que apunta a desarmar la institución y arman un dispositivo
distinto, multireferencial, abierto y dinámico, sostenido en el concepto
de interdisciplina. Asimismo, todo intento de llevar adelante un proceso de
desmanicomialización debe efectuar un trabajo de esclarecimiento en la
sociedad, respecto de la conceptualización que el propio imaginario social
tiene sobre el padecimiento psíquico.
Para esto será necesario que no haya servicios centralizados sino que
se trabaje con la noción de RED: es decir, tratamiento ambulatorio en
el marco de un dispositivo en el cual hay todo un conjunto de recursos: consultorios,
centros diurnos, centros nocturnos, centros de crisis, salas de servicio en
los hospitales polivalentes y, fundamentalmente, recursos de prevención.
A través de este dispositivo basado en una RED, se le podrá ofrecer
al paciente una herramienta más para repensar su vida.
TERAPIA ASISTIDA CON PERROS Y CONCEPTO DE TRANSICIONALIDAD
Sólo es posible asegurar valores
de salud mental sobre el apoyo de movimientos sociales que se propongan afirmar
valores de libertad, autonomía, solidaridad, no discriminación
e integración de los ciudadanos a los intercambios sociales, económicos
y simbólicos de la vida social y cultural. En este sentido, la terapia
asistida con perros podría contribuir a este cambio integral de la salud
mental, creando espacios propicios para abordar distintas problemáticas
desde lo "social socializante". En este sentido, y a partir de la
pregunta ¿por qué utilizar animales para el trabajo terapéutico?,
intentaremos llegar a una aproximación acerca del por qué de la
efectividad y éxito de este tipo de abordaje.
Para comenzar con el desarrollo del tema es necesario hacer un recorrido que
abarca disciplinas como la Psicología, la Antropología y la Biología
para poder llegar a una conclusión que intente unificar criterios.
Lo que distingue al hombre, el animal social, es la cultura. Esta tendencia
a desarrollar culturas consolida en un conjunto unificado todas las fuerzas
que actúan en el hombre, integrando para el individuo el ambiente natural
en que se encuentra él mismo, el pasado histórico de su grupo
y las relaciones sociales que tiene que asumir.
A recursos presentados por el mundo natural se les da forma para satisfacer
necesidades existentes; y los rasgos congénitos son moldeados de modo
que de las disposiciones congénitas surjan los reflejos que dominan en
las manifestaciones de la conducta.
Somos organismos vivientes que iniciamos el camino de lo humano. Vinimos al
mundo sin ser y hoy estamos instalados en un lugar que cotidianamente reclamamos
ser reconocidos.
El humano no nace como tal, lo que trae de individuo es solo una estructura
orgánica, es necesario que recorra un largo proceso para que se construya
en sujeto; y en este proceso inevitablemente tiene que atravesar las vicisitudes
de las relaciones sociales.
El enigma es el proceso en que lo humano deviene humano, que no es solamente
el proceso que cada individuo realiza porque ya lo está esperando una
realidad humana antes de nacer que le allana el camino que debe recorrer para,
finalmente constituirse como sujeto. El proceso de lo humano no se saca de un
individuo reenviándonos a la pregunta de cómo lo humano deviene
humano que es un problema, en última instancia, del pasaje de la naturaleza
a la cultura. Podemos identificar este proceso desde dos lugares:
1. ONTOGÉNESIS: la génesis
del ser; camino que cada uno recorre en una relación muy compleja con
lo humano que lo espera. Lo humano ya está y lo que hace el que viene
al mundo es ingresar al mundo humano.
2. FILOGÉNESIS: la génesis
de la especie, es el proceso que entiende a esa estructura que espera al nuevo
ser, indicará el proceso que va de lo no humano a lo humano, de lo animal
al hombre, de la naturaleza a la cultura.
Con respecto al proceso de subjetivación es el camino a través
del cual un individuo, a través de lo pensado, de lo simbólico,
construye su lugar en el mundo y se posiciona frente a este.
Lo social no es un atributo del ser
humano, los animales también tienen conciencia que depende del instinto.
Un perro se organiza en un mundo de imágenes y recuerda, tiene memoria.
Lo afectivo también es patrimonio de los animales, que tiene que ver
con las sensaciones. Lo que el ser humano, en cambio, sí va a tener de
original es que las emociones, las sensaciones, la comunicación, la actividad,
la memoria, la conciencia no va a depender de los instintos.
Lo novedoso en el reino de lo humano es esa revolución que se produce
en un cierto momento del más alto desarrollo de adaptación de
una cierta especie, en un determinado ámbito, de un organismo capaz de
una acción inteligente pero con una coordinación de acción
y en función de las exigencias del propio proceso surge una nueva forma
de relación con la naturaleza. En la relación de los organismos
vivientes va a suceder algo muy especial, y es que de pronto surge una cierta
actividad que tiene un plus, que va a ser una coordinación de coordinaciones,
que define un tipo de actividad tal que entre estos vivientes y la naturaleza
se instala, producto de esa actividad, un mediador, que se va a construir en
el límite justo de lo que significaría la conquista más
potente de lo biológico y el plus en su combinación con la naturaleza
que le hace dar ese pequeño gran salto que inaugura la humanidad.
Al nacer se es un organismo viviente que está en un estado de equilibrio
homeostático que cuando sale se rompe; cuando el equilibrio rompe surge
una expresión de displacer y entonces se expresa por el sistema respiratorio
(para que las vías respiratorias se expandan), lo que hace es gritar
en la exclamación sin sentido. El primer acto social humano es que es
necesario que alguien escuche, si alguien no lo escucha nadie va a poder interpretar
nada. Que alguien escuche sólo es posible si se produce una relación
afectiva que se transforma en un acto afectivo humano, que es un acto de amor
porque es el primer acto afectivo de intercambio humano y es la base del vínculo
amoroso adulto.
¿Qué hace el ser viviente frente a la necesidad? Hace algo viviente,
orgánico, no hace algo humano, grita como una respuesta instintiva orgánica
frente a un desequilibrio que le produce el contacto con el mundo exterior al
nacer. Esa es la primera necesidad. La madre es aquella que lo social dice que
es , por lo tanto, madre es una función, porque cumple una función
debe, vía el lenguaje, escuchar el grito y darle un sentido, interpretarlo.
Ahí se transforma en llamada. La necesidad al pasar al lenguaje se transforma
en demanda mediante alguien que sea capaz de escuchar porque establece un lazo
afectivo, por lo tanto, toda demanda será demanda de amor.
Con todo esto se pretende dar cuenta de momentos claves en la constitución
del sujeto, donde lo nuevo no reemplaza a lo anterior sino que lo transforma.
No pensar el desarrollo con etapas con principio y fin determinado. No son fechables
los procesos psíquicos, están atravesando por ciertos tiempos
lógicos que son procesos elaborativos que le llevan a un sujeto más
o menos tiempo. Son tiempos singulares.
La propuesta es esta articulación entre el tiempo y la estructura como
una estructura compleja, heterogénea, abierta a las transformaciones
y a todo aquello que implica intercambio con el contexto, intersubjetividad;
y también dar importancia a los intercambios que se producen dentro de
la estructura, a lo que pasa entre las instancias Psíquicas, dónde
ahí también hay diferencias de tiempos. Dentro del sujeto hay
distintas temporalidades que rigen distintos tiempos. Desde esta perspectiva,
Freud en la carta 52 (1896) dice: "experiencias, impresiones y huellas
mnémicas son modificadas interiormente en función de nuevas experiencias
o del acceso a un nuevo grado de desarrollo, entonces pueden adquirir a la par
en un nuevo sentido. Trabajo sobre la hipótesis de que los mecanismos
se establecen por estratificación, pero no como capas superpuestas sino
como capas de lava. Los materiales existentes en forma de huellas mnémicas
experimentan de vez en cuando, en función de nuevas condiciones, una
reorganización, una reinscripción."
Un aporte muy importante para seguir con este desarrollo es el que hace Winnicott.
Se pregunta cómo se relaciona el mundo interno del bebé con el
mundo externo y sostiene que el acento hay que ponerlo en el medio y en la transición
de un momento a otro. En esta zona intermedia, tercera parte de la vida, se
constituye la transición desde lo subjetivo a lo objetivo. Se constituirá
por el juego, la zona que no se pierde nunca, a la que volvemos cuando queremos
estar calmos, zona de sosiego que se constituye a partir del jugar.
En un primer momento la mamá y el bebé están unidos y hay
un primer objeto que va a utilizar y que le va a servir para la separación
es el "objeto transicional", que no es interno ni externo y es la
primera posesión no-yo, es un objeto que no forma parte del cuerpo aunque
no lo reconozca como perteneciente a la realidad exterior: no es interno porque
existe, no es alucinación, no es externo porque no pertenece a la realidad
exterior, porque es un sustituto materno cargado de significación. este
objeto está acompañado de una serie de conductas que son los fenómenos
transicionales. El objeto transicional es uno, los fenómenos transicionales
pueden ser varios, tiene que ver con pautas de conducta que usaba la mamá
y que el bebé usará acompañando al objeto transicional,
que el bebé recrea; es transicional porque va a ayudar al bebé
desde el mundo interno a relacionarse con el mundo externo. Todo esto puede
darse si se dan las posibilidades que son un medio ambiente facilitador y una
madre suficientemente buena (una madre suficientemente buena es la que lleva
a cabo la adaptación activa a las necesidades del niño y que las
disminuye poco a poco, según la creciente capacidad del niño para
hacer frente al fracaso en materia de adaptación y para tolerar los resultados
de la frustración). La función principal del objeto y del fenómeno
transicional es que uno y otro inician al ser humano en una zona neutral de
experiencia que no será atacada.
Winnicott estima que es provechoso dar cuenta de la evolución del niño
en términos de dependencia hacia independencia. El niño está
en un primer momento en un estado de dependencia absoluta con respecto a los
cuidados maternos. El impulso a desarrollarse hace del mismo niño, de
su interior, hay una condición propia del ser humano que lo lleva a la
maduración. En esta primera etapa tanto el niño como la madre
están en un estado de vulnerabilidad, la dependencia es mutua. La experiencia
de dependencia absoluta que el niño ha vivido satisfactoriamente permite
un sano y maduro pasaje al estado siguiente que es de dependencia relativa.
La dependencia relativa es coincidente con el momento en que la madre que hasta
ahí había mantenido una actitud activa de satisfacción
en su plenitud de las necesidades del niño, comienza a tener fallas en
esta adaptación, en una etapa donde la madre comienza a desilusionar
al niño, el niño, por su parte, tiene elementos, tiene posibilidades
porque ha crecido, ha madurado para poder absorber estas fallas del medio, porque
tiene la experiencia de otras frustraciones, porque en él hay un comienzo
de actividad mental (en cuanto a procesos cognitivos). Es en este período
cuando el niño comienza a mantener relación con la madre. Antes,
el intercambio, la relación madre-hijo era una ilusión del observador
porque el niño se relaciona con su objeto interno, un objeto constituido
por él , y la madre se relaciona con el niño fantaseado. Ahora
existe una verdadera relación con el objeto, de objeto íntegro
, de objeto total.
Winnicott finaliza con el pasaje hacia la independencia, diciendo que no hay
una independencia absoluta, sino que hay un intento de búsqueda de independencia
que el niño siente, ya que si bien en un principio va a estar en una
íntima dependencia con el medio que constituye la madre, más adelante
va a continuar una dependencia con el medio social.
En su teoría del juego dice que el objeto transicional es la primera
posesión no-yo.
El objeto transicional viene a cumplir una función de sustituto materno
(va a marcar esa transición entre la unidad dual totalmente fusionada
y la separación). Es un objeto que el niño crea, que va a estar
cargado de significación, por ejemplo un osito de peluche no va a ser
un osito de peluche para este niño, por la función que cumple.
Cuando pasa a ser realmente un osito de peluche se retira esa significación
que se le había puesto a ese objeto y podemos hablar del pasaje de relación
de objeto a uso de objeto, recién ahí el niño lo va a poder
usar, va a poder ser utilizado con la significación compartida. Va a
pasar de ser el sustituto materno a ser un osito de peluche que va a ser igual
para este niño como para otros niños, de uso compartido, por eso
el objeto pasa a ser objetivo. El desarrollo iría entonces de los fenómenos
transicionales al juego, del juego al juego compartido y de allí a las
experiencias culturales. La zona intermedia, ese espacio potencial, se conserva
durante toda la vida. Jugar es hacer, es crear y tiene un lugar y un tiempo
el lugar es la zona intermedia de experiencia. En la posibilidad de jugar está
la posibilidad de separación, por lo tanto, está la posibilidad
de constitución de un sujeto separado e independiente de la madre.
Para Winnicott el jugar es constitutivo del sujeto. Para dominar lo que está
afuera es preciso hacer cosas no solo pensar o desear. Jugar es hacer. Lo universal
es el juego y corresponde a la salud: facilita el crecimiento, conduce a relaciones
de grupo. El juego es siempre una experiencia creadora y es una experiencia
en el continuo espacio-tiempo, una forma básica de vida, compromete al
cuerpo mediante la manipulación de objetos y por la vinculación
con algunos aspectos de la excitación corporal.
El rasgo importante del juego es que en él, y quizá sólo
en él, el niño o adulto están en libertad de ser creadores.
Indagando en la historia y en la constitución del sujeto y de la humanidad
es posible vislumbrar las similitudes entre los seres humanos y los animales.
Todos somos organismos vivientes que tenemos el mismo origen al nacer, solo
nos diferencia que nosotros somos atravesados por el lenguaje y la cultura que
nos parta de la naturaleza de la cual provenimos. Ese distanciamiento de nuestros
orígenes nos lleva a desnaturalizarnos y a constituirnos en sujetos que
somos capaces de todo, de lo bueno y lo malo, a usar nuestra razón y
nuestra inteligencia con buenos o malos propósitos, a poder amar y odiar.
También tenemos la capacidad de hacer síntomas para denunciar
que no estamos conformes con este alejamiento de lo natural. El síntoma
expresa siempre un conflicto, en su propia naturaleza se encuentra una realidad
contradictoria, es producto de aquello que denuncia. Encierra su condición
funcional como obstáculo, en su sentido radical denuncia la estructura
de la que emerge. Es paradojal y antagónico, es un elemento particular
que subvierte su propio fundamento; se expresa de múltiples maneras y
en diferentes campos.
Remitir nuestros padecimientos a esa condición forzada del pasaje de
la naturaleza a la cultura hace que podamos relacionar la eficacia de la terapia
asistida con perros en lo que respecta a un acercamiento a lo natural, a los
orígenes de la vida por medio de los animales, que funcionan como facilitadores
permitiéndonos retomar de algún modo a ese estado primario que
nos fue arrebatado en el pasado. De todas maneras contamos con esa zona intermedia,
ese espacio potencial, del cuál nos habla Winnicott, para poder regresar
y sentirnos a salvo de todas las exigencias sociales y culturales que se nos
imponen y poder vincularnos, desde ahí, con nuestros más cercanos
compañeros de la vida, los animales.
Las similitudes que muchas veces observamos entre nuestros animales y nosotros
se deben a que tanto unos como otros pertenecemos al reino animal y que, actualmente
tanto unos como otros estemos sufriendo las consecuencias de vivir en un medio
cada vez más complejo.
INCLUSIÓN DEL PERRO EN EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO
El acompañamiento terapéutico
surge a fines de la década del 60 como recurso de la intersección
entre la Psiquiatría y el Psicoanálisis, al mismo tiempo que sus
bordes, como límite del saber que éstos recortan y del dispositivo
del consultorio. Es una práctica a ser articulada en la estrategia de
un tratamiento.
El AT acompaña al paciente en los avatares de un tratamiento ambulatorio.
Tratamiento que, de alguna manera, está presentándose con importantes
dificultades que amenazan su continuidad, allí cuando la transferencia
opera impidiendo el trabajo terapéutico. También como una alternativa
frente a una internación psiquiátrica, evitando los efectos de
cronificación que ésta puede tener sobre un sujeto (internación
domiciliaria). Acompaña procesos de transición hacia una externación,
favoreciendo la inclusión en el medio familiar y en los procesos de reinserción
laboral, educativa, recreativa, etc.
La función debe ser pensada caso por caso, teniendo en cuenta la singularidad
que allí se presenta. Según el paciente y más particularmente
la situación que esté atravesando al momento de la implementación
del dispositivo.
En el acompañamiento terapéutico se puede introducir al perro
pensándolo desde diferentes lugares que tienen que ver con: la transferencia,
la amistad, el contacto corporal, la escucha, las salidas, paseos y juegos,
como un mediador a partir del cual se pueden obtener resultados más rápidos
y favorables.
Está comprobado que el contacto de un perro con personas permite controlar
la tensión arterial, mejora los caso de depresión y angustia,
disminuye la posibilidad de riesgos coronarios y es un excelente estimulador
para pacientes con problemas motrices, psicológicos y emocionales.
En el mundo de las patologías , cada una se presenta y se expresa distinta
en cada individuo, y los perros entrenados para este fin se adaptan y saben
manejarse en este contexto acompañado por el profesional a cargo.
Con respecto a la transferencia, mediante la intervención del perro hay
mayores posibilidades de que ésta sea positiva desde un principio. Lo
que caracteriza esta interacción es la expectativa, de que tanto el AT,
como el animal y como el paciente, alcancen un estado clínico-personal
mejorado, después de estar juntos. Permitiendo lograr una mayor apertura
por parte del paciente ya que los animales colaboran con la capacidad para aceptar
sus síntomas, de una manera más sencilla, aceptando el presente
tal y como es, sin necesidad de hacerse preguntas, muchas veces imposibles de
ser respondidas.
Los animales "fluyen" en consonancia con la vida, resultando esto
una cuestión central para el abordaje.
En lo que se refiere a la amistad y partiendo de la premisa de que el AT no
debe responder a la amistad con amistad, aunque no debe rechazar que el paciente
lo ubique en ese lugar, la inclusión del perro como mediador entre el
paciente y el AT permitiría que ésta situación de sentimientos
amistosos por parte del paciente pueda ser atenuada con la presencia del animal
recayendo sobre éste el lazo amistoso que actuará como puente
facilitador para el trabajo del AT.
Otro tema a tener en cuenta es el contacto corporal. "El lenguaje del cuerpo"
resulta mas revelador que el verbal. Los síntomas descriptos con palabras
por el sujeto perturbado se complementan con sus aspectos no verbales y con
el "lenguaje de los hechos". Para leer el lenguaje corporal se necesita
estar en contacto con el propio cuerpo, y ser sensible a su expresión.
El AT es un agente de salud entrenado para realizar básicamente una contención
a pacientes crónicos y agudos; en un nivel vivencial, no interpretativo
y para el cual se debe poner el cuerpo y constituir una presencia receptiva,
cálida y confiable. Como los perros se manejan con el lenguaje corporal
permiten lograr una mejor lectura del estado del paciente que a su vez debe
decodificar el AT. La confianza que el perro transmite, en este caso permite
que una persona pueda abrazarlo o tocarlo con mayor facilidad que a otra persona
favoreciendo una mayor eficiencia terapéutica.
Es frecuente que los animales tranquilicen a los individuos en caso en que estén
nerviosos advirtiendo sobre aquello que está sucediendo. Por lo tanto,
es importante prestarles atención y abrirse a "su escucha"
por parte del AT. A su vez, el tema de la escucha puede utilizarse en pacientes
con dificultades para expresar sus emociones y sentimientos a otra persona y
que sí puede expresarse hablándole al perro; donde el AT debe
permanecer cerca para percibir la información y a su vez tomando una
distancia que permita ese contacto.
Con respecto a las salidas, paseos y juegos, la presencia del perro permite
mejorar la inclusión grupal, la interacción con otras personas
y en algunos casos simplemente poder salir a la calle para pasear al perro.
En este sentido debido a la falta de una ley que reconozca el trabajo terapéutico
con animales, nos vemos limitados como Acompañantes Terapéuticos
a realizar salidas a los lugares donde no permiten el acceso con animales (cines,
teatros, museos, bares, etc.)
Los perros adoptan una actitud afectiva y de gran apego hacia el ser humano,
sin hacer juicios de valor, permitiendo así que el paciente pueda expresar
mejor lo que siente y el AT tener una herramienta más de trabajo.
CONCLUSIÓN
Todo este recorrido fue realizado
con la intención de poder lograr una aproximación en la promoción
de proyectos novedosos dentro del ámbito de la salud mental, donde nuestra
propuesta apunta en el sentido de contribuir a la inserción del paciente
en lo "social socializante", ya que a pesar de los cambios en las
estructuras concretas, en gran medida se sigue reproduciendo en la relación
con el paciente, toda la trama vincular que caracteriza a la Psiquiatría
tradicional. Casi no hay propuestas de formación que contribuyan a cambiar
los "muros mentales" que llevamos internalizados, que continúan
funcionando como lo "social psiquiatrizante". Lo social (psiquiatrizante
o socializante) es un espacio vincular.
Según la concepción de Winnicott, el ser humano tiene la posibilidad
de transitar desde la dependencia absoluta del medio ambiente a una independencia
relativa, o sea, desde la subjetividad total no organizada a un mundo compartido.
Y esa es la principal idea de incluir esta nueva disciplina en los tratamientos
de pre-alta. En la teoría de Winnicott, el papel de la madre es fundamental
en estos procesos, ésta se adapta ala necesidad del niño pequeño
y así se posibilita el espacio de ilusión del niño, dice
el autor: "...es una zona virtual que se produce por una situación
paradójica estructurante del psiquismo en la que el niño crea
lo que ya está ahí..."
Podríamos decir que el lugar de la madre es homologable a la institución
mental, esta puede propiciar el lugar de transición, comprendiendo las
necesidades del sujeto, o resistirse a ello. Cuando la adaptación de
la madre ( o Institución en este caso ) a las necesidades del bebé
(o paciente en condiciones de externarse) es bastante buena, posibilita el espacio
de ilusión (o juego) de que existe una realidad exterior que corresponde
a su propia capacidad de crear. Esta creación corresponde en nuestra
hipótesis en la capacidad de crear un vínculo con el perro y el
AT, en vistas a una futura creación extramuros de vínculos más
ricos con la sociedad. Así, el espacio transicional es como un puente
que genera, une y separa a la vez el interior y el exterior del sujeto, y sólo
importa lo que transita, se intercambia y transforma para él. Para que
algo devenga real, como por ejemplo el hecho de que el paciente necesitará
cierta autonomía para seguir su vida por fuera del hospicio, tenemos
que partir de una ilusión, de un mundo ficticio creado para luego poder
soportar aquella realidad que se avecina. Y las actividades que propone la terapia
asistida con perros pueden abrir ese lugar ilusorio, lúdico, con un primer
encuentro con el perro y el AT, con aciertos y con errores, por supuesto, para
luego reinsertarse en la sociedad y recrear los lazos en muchos casos perdidos,
con mayor tolerancia a la frustración y mejor funcionamiento dentro de
los grupos.
O sea que , tal como explica el autor, el espacio transicional abre el juego,
la creación y la experiencia cultural, es decir: un mundo simbólico.
Esta zona intermedia entre la realidad interna del individuo y la realidad compartida
del mundo exterior, es de vital importancia en el difícil proceso de
salir del manicomio, entonces evidentemente deberá ser una zona rica
en experiencias que fortalezcan el yo del paciente.
Allí donde la institucionalización muchas veces masifica y trata
a los pacientes como iguales, la transición es un eslabón entre
la indiferenciación y la diferenciación con el otro. El vínculo
que cada paciente logre con el perro y el AT lo diferencia a su vez de sus pares,
ya que no hay dos personas iguales, y por ende, dos vínculos idénticos.
Ya que hablamos de la terapia asistida con perros como posibilitadora de un
espacio transicional, debe aclararse que en la psicosis este proceso en el origen,
o sea, en el contacto primario del niño y la madre no se ha dado correctamente,
quedando el sujeto sometido frente al mundo y padeciendo diversos síntomas;
por eso el reemplazo y la recuperación de este espacio a través
de lo lúdico en presencia de los animales, nos brinda una posibilidad
esperanzadora de que los pacientes puedan superar estas falencias, siendo el
perro un mediador entre lo interno (sistema asilar al que está acostumbrado)
y lo externo ( recuperación de su autonomía).
" El Acompañamiento
Terapéutico asistido con perros podrá formar parte del dispositivo
de externación de pacientes psiquiátricos, dentro del complejo
marco del proceso de desmanicomialización, teniendo en cuenta al perro
y su función como una instancia intermedia entre el adentro y el afuera,
un mediador entre el sujeto y ambiente y, sobre todo, como un facilitador del
(re)encuentro del "loco" con su deseo y sus lazos sociales."
BIBLIOGRAFÍA
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Acompañamiento terapéutico, Módulo I , Capítulo
4, "La cuestión de la amistad en el Acompañamiento terapéutico".
· DIEGO CEBALLOS: "Psiquiátricos el infierno continua".
· LEONEL DAZZA DE MENGONGA: Módulo I, AT, " Lo social es
un lugar que no existe". REDBA
· HERSKOVITS MELVILLE: El hombre y sus obras, Capítulo II, "La
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· ANTONIO LOPEZ: La historia clínica. Profesor titular de la cátedra
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· WINNICOTT, D: Realidad y juego, Capítulo I, "Objetos transicionales
y fenómenos transicionales", Capítulo III "El juego",
Capítulo IV, "Actividades creadora y búsqueda de la persona".
· SIGMUND FREUD: Carta 52. Obras completas. Editorial Amorrortu
· SIGMUND FREUD: Más allá del principio del placer. Obras
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· NORA SUSANA CAVAGNA: Módulo I, AT, "El contacto corporal
en el Acompañamiento terapéutico. REDBA
· LOCKWOOD, R: Animales de compañía en la percepción
social. Los animales de compañía en nuestras vidas. Nuevas perspectivas.
Madrid: Fundación Purina.
· WEB: Latinsud.com, Qué es la zooterapia?. Problemas y soluciones.
Herramientas.
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