Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: "EL ESTATUS DEL ACOMPAÑAMIENTO TERAPEUTICO " AUTORES: Ailin Anrriquez,
Angel Obertello y Mariela Denis CURSADA: Septiembre - Diciembre 2006 ENTREGA CERTIFICADO: 6 de Enero de 2007 |
INDICE:
INTRODUCCIÓN
1.- Teoría y practica.
2.- El saber - hacer y el saber hacer ahí.
3.- Otro lugar para el acompañante terapéutico.
4.- El acompañamiento terapéutico toma especificidad propia.
5.- Los desafíos dentro de la dinámica operacional del acompañamiento.
6.- El trabajarse del AT.
7.- Conclusiones.
8.- Autores consultados.
INTRODUCCIÓN
Desde la instalación en la práctica, del acompañamiento terapéutico, se intenta conceptualizar los roles y funciones que hacen al desempeño de la tarea. Un enfoque ineludible a tener en cuenta, para dicho propósito, son las dificultades y complejidades que la practica misma presenta. Es ahí donde se encuentran los ejes para la conceptualización teórica. Es una práctica en donde su singularidad y lo cotidiano, interjuegan con la emergencia de lo inesperado de cada patología, las interrelaciones de criterios y estrategias por la cual en Acompañante Terapéutico esta atravesado. Es desde ese posicionamiento, donde se pueden establecer los marcos teóricos del acompañamiento terapéutico. Otras cuestiones como las de superposición de roles, la exposición, las problemáticas institucionales, sociales, familiares, económicas, culturales y tiempos de intervención, que redimensionan el marco del Acompañamiento Terapéutico
1.- Teoría y practica
La práctica de la actividad surge de un trabajo previo, dentro de un
equipo terapéutico, que define la singularidad y estrategia, con el cual
se realizara el abordaje del paciente. El Acompañante Terapéutico,
se desempeñara con una intencionalidad, ampliando tiempos espacios que
el equipo tiene frente al paciente.
Es en lo cotidiano donde se despliegan los conocimientos teóricos del
AT que le permiten llevar a adelante el que hacer dentro de la estrategia acordada.
Se va caracterizando y especificando el rol que desempeña y la forma
en que se van resolviendo, dentro del campo, los imponderables que cada situación
trae consigo.
Hay muchos aportes teóricos y técnicos que dan herramientas al
AT, pero al momento de resolución de situaciones especiales, primará
la perspectiva personal para el manejo de las contingencias.
Esta actividad se encuentra entonces nutrida por recursos teóricos prácticos
que aún hoy hacen que la práctica sigua siendo nueva.
2.- El saber - hacer y el saber hacer ahí.
Podemos tener dos miradas al menos
con respecto a la conceptualización del trabajo y rol del AT dentro la
practica de la salud mental.
Una perspectiva podría hacerse desde el posicionamiento del AT como figura
pasiva dentro del tratamiento, cuya dirección y manejo de todos los aspectos,
incluyendo la contingencia, esté a cargo exclusivamente de un saber médico
psiquiátrico.
Este modo de operar imprime a las funciones del acompañamiento un lugar,
que en la práctica obedece a una atención asistencial e informadora
de las cuestiones que se presentan en el día a día.
Este rol está teñido con la actividad de un auxiliar de enfermería,
en la cual es necesario implementar estrategias de control y cumplimiento de
normas, que van mas allá del decir del paciente y del ser que padece.
El abordaje entonces, se realiza bajo pautas específicas, desestimando
cualquier otra perspectiva que no sea de la disciplina médica. El trabajo
específico del AT, está caracterizado por el seguimiento y evolución
de la patología, como así también de la confirmación
o corrección de las operaciones, que se vayan realizando desde los dispositivos
institucionales o criterios médicos.
Dentro de este enfoque de abordaje clínico, el AT, deberá tener
muy en claro la interpretación de las normas que se le formulan desde
los distintos saberes que intervienen en el tratamiento.
Esto le permitirá sostener una coherencia de acción con los ámbitos
intervinientes en el mismo y señalar las acciones cuya implementación,
serian incompatibles o le proporcionarías disfuncionalidad al tratamiento.
La segunda mirada o perspectiva, está sostenido por la inserción
del psicoanálisis que se realiza en las instituciones con las patologías
que tradicionalmente estaban reservadas al saber psiquiátrico.
En particular está referido al marco conceptual psicoanalítico,
que da la posibilidad de otro posicionamiento al abordaje del psicólogo
clínico.
3.- Otro lugar para el acompañante terapéutico.
A partir de la inserción arriba
mencionada, se empieza a pensar en el AT dentro de un campo teórico que
emerge desde la práctica de la clínica psicoanalítica.
Este es otro modo de de entender el proceso terapéutico y la concepción
del sujeto, su singularidad, su deseo, su discurso, su escucha.
El psicoanálisis comienza a dar privilegio a una herramienta que el discurso
médico deja de lado y considerándolo poco exitoso en el poder
terapéutico y en la relación médico paciente.
Esta herramienta que el psicoanálisis privilegia y la psiquiatría
deshecha es la Transferencia. Es desde esta apuesta que el psicoanálisis
hace sobre la transferencia, que se modifican los ejes, a partir de los cuales
la asistencia, el modelo asistencial y las instituciones empiezan a ser repensadas.
Se invierte la fórmula clásica
del sujeto del saber de la ciencia y se trabaja a partir del supuesto saber
del inconsciente puesto por el paciente en la persona del analista. Esta relación
transferencial se considera fundamental e ineludible para pensar la dirección
posible de un tratamiento.
Se descartan las posiciones a apriorísticas de intervenciones, encuadres
y modalidades de abordaje para la función del acompañante terapéutico,
enmarcada en función de la dinámica que se va introduciendo en
el proceso con el paciente.
No obstante esta dinámica se centra de los lineamientos establecidos
por el equipo terapéutico.
El acompañante terapéutico sostiene antes que nada un lugar, no
como consistencia de su persona, sino lo que hace es consistir un lugar que
antes que nada es funcional.
Esto quiere decir que es el acompañamiento es una función, que
está en función de algo, y está por naturaleza una relación
con otros lugares y ámbitos.
Ninguna función en este campo es un operar formal de relaciones en un
vacío abstracto y absoluto. Es siempre una persona y algo más
lo que interviene junto con la función.
Es una persona que opera a partir del descentramiento de su propia problemática
y con la mayor apertura de escucha posible.
4.- El acompañamiento terapéutico toma especificidad propia.
El acompañamiento se presenta
ya en esta instancia como un agente cuya formación, no se pone ya a la
sombra de una sola disciplina, sino que de modo crítico y creativo, tiende
a formarse en ámbitos variados - farmacología, psicoanálisis,
psiquiatría, terapia ocupacional, etc -que permiten al AT generar herramientas
y técnicas, que constituyan aportes a los dispositivos alternativas.
La heterogeneidad de la formación, conllevan a una homogenización
de criterio al momento del desarrollo de la tarea.
Desde esta perspectiva, el rol va teniendo su especificidad. Ya no pueden ser
definidos a partir de una sola mirada, sino a partir del ámbito y circunstancias
en donde es realizada la tarea.
Toda la acción que el AT desempeña, lo constituyen en un operador
y factor determinante de las acciones que se realizan en el espacio del acompañamiento.
Uno de las formas de pensar el acompañamiento, sin reducirlos a marcos
teóricos específicos, es partiendo de su inserción como
momento particular dentro del proceso de un tratamiento. Es en ese espacio,
donde se juega siempre la afectación personal y todo el tiempo, la convivencia,
con el del equipo terapéutico generador de las estrategias del abordaje.
5.- Los desafíos dentro de la dinámica operacional del acompañamiento.
En el contexto de este nuevo posicionamiento
dentro del tratamiento, surge la necesidad de constante revisión de lo
realizado.
Desde este modo particular de instalarse, se piensan y revisan las diferentes
prácticas frente a la emergencia de un dispositivo.
Tanto desde el ámbito de la teoría como de la práctica,
se intenta dar respuesta adecuada al campo del acompañamiento.
En el ínter juego de la clínica psiquiátrica y psicoanalítica
surgen nuevos modelos de tratamiento que rompen con los modelos tradicionales
de asistencia pensada únicamente desde lo institucional.
Van apareciendo los modelos de puertas abiertas y tratamientos ambulatorios,
presentándose situaciones a resolver, donde la plasticidad, el estilo
personal, creatividad, la pericia y la formación técnicas permitan
tomar decisiones que no pueden estar a la espera de una consulta con un tercero,
su respuesta debe ser inmediata.
Este espacio de trabajo es dinámico y no interviene solamente el AT y
el paciente, sino que intervienen las situaciones propias de la vida cotidiana.
6.- El trabajarse del AT
El AT desde el acompañamiento
con estos nuevos diseños de salud, empieza a resolver por si solo, la
problemática con la cual convive. Es así que desde su función
también elabora su táctica, con una práctica propia, para
colaborar con una estrategia que se genera en cada caso en particular.
También se va generando una actitud desde lo humano, desde un espacio
de comprensión, desde un espacio de soporte, de escucha, de compañía
y de trabajarse. Del trabajarse para poder soportar la expresión del
síntoma del otro, sostener a un sujeto que habla, que dice, que sufre,
con el quien tiene un pensamiento distinto.
Desde ya es recomendable que el acompañante terapéutico practique
y resguarde un ámbito personal, donde la conflictiva pueda ser trabajada
en un espacio propio. Donde se testee la vida del la vida del acompañante
que trabaja en condiciones tan particulares, y el trabajo estará jugando
condicionamientos específicos dentro de la vida del AT..
Además de esto es también necesario contar con el trabajo de supervisión,
en los mismos espacios de trabajo, con el propósito de trabajar todas
las escenas que sean generadoras de conflictos internos por las cuales el AT
se ha encontrado obstaculizado en su accionar, otra posibilidad es la de repensar
escenas y situaciones por las cuales se transitó .
7.- Conclusiones.
Consideraciones que acompañan a una revalorización de la tarea, la que es demanda cada vez en mayor cantidad de intervenciones, pero no tenido en cuenta a la hora de la formalización de la actividad.
La creciente práctica del acompañamiento terapéutico en las distintas áreas que se son cubiertas, es necesario el reconocimiento formal de la figura del acompañante.
Constituir un campo que no solo sea de intervención sino también de investigación.
Una definición madura de sus incumbencias y competencias.
Una normativa laboral, en el ámbito de los programas gubernamentales nacionales provinciales que incluyan a las obras sociales y medicinas prepagas.
Un régimen de matriculación a nivel nacional para el desempeño de la profesión.
Un cuerpo colegiado que regule su
actividad y su régimen de honorarios.
8.- Autores consultados
Botta, Analia
Cossi, Eduardo
Pulice, Gabriel
Sáliche, Sergio
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