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ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES
DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Asistente Geriátrico MONOGRAFÍA: "LA VEJEZ EN LA ARGENTINA DE 1990 al 2000" AUTOR: SUSANA ELIZABETH LALLANA CAETANO. CURSADA: Segundo Cuatrimestre 2003 ENTREGA CERTIFICADO: Diciembre de 2003 |
INDICE
Podría decir que a partir de los noventa (1990) se ha instaurado en esta sociedad lo que lamentablemente se ve y se escucha: la decadencia y la desolación de la persona, mal llamadas, de la tercera edad.
Voy a comenzar diciendo que el viejo, en general, ha sido desposeído de su dignidad, es decir, magros ingresos jubilatorios, la confiscación de sus ahorros en repetidas veces, que actuaba como respaldo secundario importante en su medio de vida. Por otro lado la marginación en lo social, en lo cultural y en lo político.
Pero la verdadera marginación y exclusión se da en el núcleo familiar del viejo.
Para evitar hacerse cargo del anciano, es recluido en clínicas geriátricas donde terminan sus vidas.
Desde lo social se ha instalado la idea de que el viejo al no trabajar no es productivo; la juventud no considera al geronte una persona, sino "algo" en desuso e inexistente que ya vivió su vida, las personas de 30, 40 o 50 años creen que el viejo ya no tiene oportunidades de nada y que debe terminar sus últimos días en una residencia geriátrica y también ingenuamente piensan que ellos nunca serán viejos.
En lo cultural prácticamente no hay espacios abiertos para interrelacionarse y cada vez más cuesta salir de la casa para integrarse a un grupo.
Desde lo político no se ha avizorado ningún tipo de interés, el viejo es una molestia permanente para cualquier político de turno.
Desde lo psicológico pueden aparecer algún tipo de patología como la depresión, la neurastenia y algún tipo de neurosis. Todas estas patologías no son propias a esta edad, sino que ya se han producido en algún otro momento de sus vidas.
En el campo sexual el viejo sigue importándole tener un buen sexo placentero, siempre y cuando tenga buena salud psicofísica, pero erróneamente se cree que el geronte no tiene sexo porque no puede, no le interesa y sobre todo es una persona mayor.
El viejo va a seguir teniendo ganas, pero lo que cambia son otros factores. El cuerpo es otro, la mentalidad es otra y la intensidad también.
En síntesis el factor económico, el robo inaudito de todos sus ahorros, la inflación implacable, el deterioro en sus ingresos, sumado a esto la mala atención medica y a la falta de insumos; la marginación familiar, la sociedad en su conjunto, se le juzga también por su improductividad, porque al no trabajar no produce, o sea, no existe en esta sociedad consumista, conllevan al viejo a aislarse, automarginarse, a deprimirse y todo esto deriva en distintos tipos de enfermedades psicofísicas, la insoportable soledad que hace estragos y es aquí que el núcleo familiar decide su rápido traslado a un geriátrico.
Se considera viejo a quien ha traspasado un cierto limite de años, limite que varia en el curso de la historia, ya que la expectativa de vida del hombre se ha prolongado como consecuencia de los adelantos científicos de todo tipo.
Según dice Emilio Mira y López "ser viejo, sentirse a ser considerado como tal, o vivir como si se lo fuera son cuatro hechos diferentes que explican las contradicciones existentes entre los criterios objetivos y subjetivos".
El avance de los años produce en el organismo una serie de cambios y alteraciones psicobiológicas que repercuten en la persona haciéndola menos resistente a los excesos de cualquier genero. Es decir la vida psíquica va siendo más lenta en sus reacciones lo cual no indica que no profundicen y valoren los hechos de la vida cotidiana.
Según el mismo autor explica que generalmente, "muchas de las enfermedades propias de la vejez" ya existían antes de llegar a esa fase vital, y en ese momento no hacen sino manifestarse con mas intensidad o acelerar su curso, como en cualquier otra edad, existen entonces personas sanas y enfermas, no siendo condición exclusiva de la edad senil la falta de salud.
No puede establecerse un criterio único para expresar la ancianidad mediante un simple formula, ya que no solamente pueden divergir los conceptos a la vejez los puntos de vista cronológico, anatómico, bioquímica, psíquico, afectiva, emocional, social y moral, sino que, además en cada uno de esos puntos de vista pueden existir diversos modos de juzgarla, de definirla o graduarla. Por otro lado hay que tener en cuenta lo que el propio interesado piensa de sí mismo y lo que de él opinan los demás en cuanto a valor y posibilidades de acción.
Las principales corrientes actuales de la psicología que se han interesado en el proceso del envejecimiento son:
LA TEORIA DE LA CONSTICUCION FÍSICA Y LA VEJEZ:
La que establece una tiflología semántica que daría la base para los dos tipos de desordenes mentales:
En la actualidad se considera que la influencia de la constitución física en la edad debe someterse a una prueba de verificación empírica.
LA TEORIA DEL CAMPO (LEXIN):
Se refiere a la evolución de la conducta de los ancianos en los últimos años. A medida que se tiene más años, la variedad de actividades, emociones, necesidades, información y relaciones sociales aumenta hasta cierta edad.
LA TEORIA DE LOS ROLES:
Los psicólogos que se dedican al estudio de los roles suponen que la adaptación del individuo depende del número de roles que sea capaz de adoptar.
La persona mayor inadaptada es aquella que durante su juventud no va formulándose roles apropiados para la vejez.
LA TEORIA DEL APRENDIZAJE:
También se ha ocupado de la vejez, teniendo en cuenta sobre todo la variable del tiempo en relación a las respuestas a determinados estímulos.
LA TEORIA PSICOANALITICA:
Paradójicamente, FREUD que vivió muchos años, y que hasta el final de su vida no solo siguió revisando cuestiones fundamentales, decía en 1904: Que alrededor de los 50 años y más allá de esta edad, la elasticidad de los procesos mentales de la cual depende el tratamiento es escasa. El psicoanálisis perdería pues su eficacia cuando el paciente es de edad demasiado avanzada.
K. Abraham sin embargo pensaba que la teoría y/o terapia analítica era aplicable a personas de edad. - HELENE DUTSCH (discípula de Freud) en su libro: "La psicología de la mujer" estudia los efectos de la ancianidad en la mujer.
Actualmente muchos analistas hacen extensivos la aplicación de su teoría al campo de la Geriatría, no solo como terapia sino como técnica de Investigación.
FACTORES INTRAPSÍQUICOS DEL ENVEJECIMIENTO
Los viejos soportan pérdidas de todo tipo: Pérdidas de amigos, pérdidas de miembros de familia, de trabajo, de ingresos, a veces de Status y de prestigio, además de las pérdidas implícitas en los cambios somáticos. Para soportar todas estas pérdidas nos enfrentamos con distintos mecanismos de defensa y adaptación que utiliza el aparato psíquico para mantenerse estructurado. En este proceso de adaptación vemos que los rasgos del carácter se conservan y reaparecen en distintas etapas de la vida
LA REGRESIÓN: Es un movimiento defensivo del yo, cuando se presenta una situación de tensión y para evitar la angustia volver a las etapas anteriores. La regresión puede ser patológica cuando es el resultado de un trauma.
El tipo de regresión dependerá del estado anterior del anciano, su madurez, de sus relaciones anteriores con los objetos y con su propio yo.
Es tan conocida la regresión en los ancianos que la vejez ha sido denominada "segunda infancia".
EL RETORNO DE LO REPRIMIDO: Todo lo vivido queda en el inconsciente aunque se haya reprimido. Estos elementos inconscientes pueden volverse conscientes o retornar como síntomas.
Es común ver reaparecer en los ancianos fobias y temores de su juventud.
Las ancianas que tienen miedo (porque inconscientemente lo desean) de ser violadas, significaría que aun se sienten atractivas y deseables como cuando eran jóvenes.
LA REMINISCENCIA:
Es el acto de pensar o relatar las propias experiencias pasadas.
Como es un mecanismo muy usado por el anciano se llega a decir que "viven en el pasado".
La opinión común considera este tipo de vida en el recuerdo como un síntoma de decadencia y no lo es de ninguna manera.
Es fundamental para el buen envejecimiento mantener la Autoestima y controlar la Depresión ante las numerosas pérdidas que el anciano va teniendo. En este sentido recordar el pasado es recordar la juventud, las etapas de la vida, en que el individuo se sentía creador y con fuerzas, cuando no tenía que enfrentarse con la muerte como posibilidad inmediata.
No solo recuerda el pasado sino que lo idealiza de esa manera se logra disminuir la agresividad y la envidia por lo general deben reprimirse ya que no son socialmente aceptables y provocan en consecuencia angustia.
El hecho de tener reminiscencia no tiene relación con el grado de desarrollo intelectual, más bien, tiene relación con algo parecido a un proceso de duelo adaptativo diferente a la melancolía porque no hay pérdida de la Autoestima.
Las personas que recuerdan gratamente su pasado no caen en depresiones graves.
LA NEGACIÓN:
La negación es todo lo que hace la gente para evitar el enfrentamiento con hechos reales dolorosos o desagradables.
Es un mecanismo importante para obtener placer, pues sirve para poner un suspenso lo que nos resulta penoso.
Hay una relación entre la negación y la represión.
La negación es el mecanismo para alejar los elementos reales amenazantes, mientras que la represión es el mecanismo que impide el acceso de los recursos que resultan inaceptables al sistema consciente.
La negación como los otros mecanismos forma parte del proceso de adaptación del yo a la nueva realidad.
Cuando esta realidad es insoportable, la persona puede tratar de alejarse.
Si no puede físicamente tratara de elaborar interpretaciones menos dolorosas de esa misma realidad para preservar la integridad y la autoestima del yo.
PERTURBACIONES SOCIOEMOCIONALES
Según Carolina S. Ford, desórdenes varios descriptos como "senilidad", "psicosis senil" o arteriosclerosis presentan una sintomatología a veces más sugestiva de un mal funcional que de un desorden orgánico.
Las causas de tales síntomas pueden ser físicas, psicológicas o una combinación de ambas. Estas personas presentan en muchas ocasiones un estado de desorientación en tiempo y espacio, y un contacto fluctuante con la realidad. La perdida de controles, tanto físico como emocional es comúnmente observable. Los arrebatos de ira u hostilidad, así como ideas y discursos de connotaciones sexuales y obscenidades, son manifestaciones que se registran en este tipo de ancianos. (5)
El doctor R. González Mas señala: "Psicológicamente, en los ancianos puede apreciarse un paulatino deterioro de la memoria de evocación, limitación de intereses, pérdida de la capacidad de adaptación, afán de posesión y egocentricidad.
Estos trastornos pueden presentarse en muy distinto grado y combinación. Una racionalidad muy distinta y exagerada aparece en los inestables, inmaduros emocionales y neuróticos mal adaptados, como atributo exagerado de características del sujeto en épocas anteriores de su vida".
La psicosis afectivas aparecen con frecuencia al iniciarse la jubilación, después de un disgusto grave o a continuación de un cambio adverso en las circunstancias ambientales.
La soledad, el aislamiento, la inseguridad y las desgracias familiares son causas precipitantes y contribuyentes, pero no especificas. Sintomatológicamente presentan ansiedad, agitación, ideas delirantes e hipocondríacas, insomnio y anorexia.
Además, "en la psicosis senil se desarrolla una desintegración progresiva y gradual del intelecto, falta de respuesta emocional, que suele ser paralela a la disminución de la fuerza física y la vitalidad. El traumatismo o las infecciones pueden precipitar un delirio agudo motivador de violencia. El proceso demencial es progresivo y rápido perdiéndose el control de esfínteres y toda capacidad elemental. (6-20)
El desempleo, la desorganización social, la miseria y las enfermedades físicas y mentales contribuyen para que los casos de suicidio no sean raros.
La sociedad actual con sus nuevas estructuras, conceptos y modos de vivir, moviéndose siempre a ritmos acelerados, cambiantes, deshumanizados, ha olvidado al anciano, ese ser que en el transcurso de su vida dio su aporte a esta sociedad poco a mucho, simple o importante, según hayan sido sus posibilidades, su inteligencia y las circunstancias en que le toca vivir.
Hoy la mayoría de las veces representa un problema. Problema para su familia que generalmente habita una casa chica y se producen fricciones con hijos, nueras o yernos.
A nivel social también es un problema, porque el número de ancianos ha aumentado en los últimos tiempos y la gente mayor de 65 años en situación de pasividad y que requiere cuidados especiales es cada vez mayor.
El anciano aun viviendo con su familia se siente solo, incomprendido, fuera de época. Lo trágico sucede cuando, además de este sentimiento de soledad, están realmente solos por falta de familiares o porque estos los internan en hospitales u hogares y olvidan que existen.
Las personas de edad avanzada se encuentran frente a opciones conflictivas y, a menudo, opuestas. A causa de las presiones tanto internas como culturales, se hallan en vías de desvincularse de muchos nexos.
Entre estos nexos se encuentran los amigos y los parientes que mueren, las ocupaciones y con frecuencia el alejamiento. (6)
También el hecho de que en nuestra sociedad se dé amplia importancia a la juventud, que es la principal consumidora y a la que apuntan todas las formas de producción, es otro factor negativo para la gente de edad.
El avance de la ciencia y la tecnología exige constantemente la adquisición de nuevos conocimientos y la actualización constante de los ya adquiridos, por lo cual los viejos representan como un impedimento para las innovaciones simbolizando lo tradicional y lo antiguo.
De allí también que se deseche la apariencia de vejez por todos los medios posibles. Desde la ropa juvenil, el arreglo pasando por la cosmetología y la cirugía estética. ¿Quién desea ser viejo? NADIE. Esta valoración puede considerarse positiva, porque motiva a las personas para mantenerse activas, útiles, optimistas, lo cual al final retrasa el propio proceso de envejecimiento.
La perdida de la independencia es otro valor de relevancia en la ancianidad.
La disminución de los ingresos al pasar a la situación de pasividad, la aparición o el recrudecimiento de problemas de salud que generalmente se hacen cada vez más serios, son causas de dependencia y esta nueva condición en que se ven colocadas les resulta difícil de aceptar y les crea traumas y frustraciones.
El temor a la aparición de problemas económicos como consecuencia de una magra jubilación obligan a muchas personas mayores a continuar en sus empleos, aun cuando su estado de salud y su rendimiento sea deficitario.
La enfermedad de nuestra sociedad presenta síntomas físicos, materiales, económicos y morales, (desgano, depresión). Todos los problemas se enfocan como problemas técnicos, la técnica es impersonal por esencia.
Toda la vida profesional se compone de problemas técnicos. Mientras se ejerce la profesión, las conversaciones sobre técnicas son un lazo entre los hombres y hacen pensar en una relación personal entre ellos. Pero, cuando se produce el retiro de la actividad, cuando se está fuera de juego, uno comprende que no sabe de que hablar, que no tiene ningún nexo con quienes integran una sociedad técnica que ha olvidado el lenguaje personal. (7)
Al ocio se lo define como el tiempo libre que disponemos luego de nuestras ocupaciones y obligaciones, las que nos son impuestas o nos imponemos por necesidad. Veamos algunas definiciones:
El hombre que llega al fin de su vida activa, si bien dispondrá libremente durante el resto de su vida, de un tiempo justamente ganado, también es cierto que tal situación produce una fractura en su vida de relación y en su propia individualidad.
Afirma Karl Mannheim: Una vez que se han adquirido hábitos de trabajo y habilidades, y se ha puesto en práctica una forma de vida en que las contribuciones del trabajo son estimadas socialmente, llega a ser una necesidad urgente el seguir trabajando con habilidad, la cesación forzada del trabajo crea sentimientos de frustración e infelicidad, como sabemos por los estudios sobre el desempleo.
Una vez que una persona aprende un trabajo significativo a través del cual pueda expresarse, el trabajo pasa a ser sinónimo de alegría y, si esta tarea acaba o se hace imposible, tal cosa no es únicamente penosa, sino que desorganiza la personalidad. (3)
La jubilación supone una gran cantidad de tiempo ocioso que se convierte en la vida misma del jubilado. Muchos ancianos insisten en mostrarse muy ocupados y activos como voluntarios o miembros de una organización, diciendo que no tienen tiempo para nada. Para otros, el ocio representa la inutilidad a que los ha relegado la sociedad.
El ocio y la soledad son malos compañeros del hombre, mucho mas aun en la tercera edad, donde a veces quedan pocas reservas, y comienza a aparecer el fantasma de la perdida del sentido de la vida.
Por eso tales actividades vienen a llenar el vacío dejado por las habituales ocupaciones, el grupo de compañeros de trabajo y los pequeños problemas diarios que siempre ocurren durante la labor cotidiana y que llenan muchas horas del día.
Los propósitos de tales actividades pueden ser:
El hombre que se retira de las actividades a las que se dedica toda su vida se encuentra repentinamente abandonado y se siente como si fuera un trasto inútil que molesta en su casa si es que tiene un grupo familiar -, y mucho peor si se ha quedado solo. Además, dispone de todo su tiempo para pensar en su "futuro destino", la posibilidad o la proximidad de muerte física, y esta, aunque lo niegue a los demás (el también va sabiendo de vez en cuando de la desaparición de sus contemporáneos) solo puede crearle un estado emocional de tristeza y esa pasividad e indiferencia ante la irremediable, muy común en los viejos.
Por eso, para combatir la soledad tan negativa en el jubilado, se forman asociaciones tipo clubes donde se realizan reuniones sociales, cursos de carácter intelectual, manual, artístico, de cocina, trabajos de granja o de jardín.
Según sea la plenitud en que el hombre o la mujer hayan vivido psicosocial, emocional y sexual, así ira traduciendo exteriormente su comportamiento y la forma de afrentar con serenidad, amplitud, el avance de los años y las limitaciones que irán irrumpiendo en su existencia. Se aceptan con mas resignación y tranquilidad las privaciones, cuando se ha tenido la fortuna de saber vivir y aprovechar con optimismo las circunstancias de diversas índole que debieran vivenciarse en el transcurso de la vida, hayan sido estas buenas o malas. Al final todo deja, además de la experiencia, una enseñanza.
En muchos ancianos, los conflictos referentes a la expresión sexual son de larga duración. Muchas personas que durante su juventud y la mediana edad podían experimentar relativa satisfacción en cuanto a la sexualidad, llegan a sentirse mal con sus deseos eróticos en una cultura que, en realidad prohibe o ridiculiza la expresión de tales deseos en la persona de edad.
Sostiene el doctor Doménech que "en los seres humanos se experimenta la sensación subconsciente de la agonía de la sexualidad". Es por eso, y este fenómeno es común a ambos sexos, que apuran con avidez el fondo del cáliz del placer. Es la despedida a un impulso de tanta trascendencia en sus vidas. Es el adiós, al margen del conocimiento y de la voluntad, que los componentes de la especie humana dan a un sector del ciclo de sus vidas en el que sexualmente fueron actores de lo soñado con ansiedad en la adolescencia y de lo que será añorado en la vejez.
Como siempre que se plantea el combate entre el placer y el poder, y sobre todo cuando el impulso sexual es muy intenso en un frente, y en el otro las convicciones morales muy firmes, o las costumbres sociales muy exigentes, es posible que aparezcan situaciones conflictuantes con mayor o menor repercusión en la esfera psicoafectiva. (8)
Respecto a la tendencia comúnmente arraigada de negar la sexualidad en los viejos, manifiestan que ello es causa de impactos negativos en distintos aspectos. Por una parte incide muy desfavorablemente en el anciano que ve mas deteriorada la imagen que tiene de si mismo, lo cual lo lleva a retirarse a cuarteles de invierno por temor al ridículo, cuando no a la adopción de otras conductas incomprensibles a que puedan derivar en desviaciones sexuales tales como el exhibicionismo, el voyeurismo, el sadismo y ciertas preocupaciones perversas.
En otro sentido, esas ideas crean complicaciones en la vida del matrimonio y son factores de conflictos con los hijos, cuando los padres enviudan y desean casarse nuevamente, pues esto parece ilógico dado que se tiene el pensamiento que la persona de más de 65 años ya no tiene o no debe tener mas deseos y esperanzas.
Dado que la sexualidad acompaña al ser humano la mayor parte de su existencia y tiene una influencia decisiva en su conducta de acuerdo con la formación que haya recibido en su niñez y adolescencia se debería suministrar información o educación relativa a la sexualidad en la vejez, como otra etapa de la existencia que debe ser vivida también en plenitud.
En el momento actual, un sinónimo de vejez en la sociedad moderna de las grandes ciudades es la soledad.
Muchas veces se trata de una soledad física, pero en la mayoría de los casos se sienten alejados del mundo útil al que hasta poco tiempo pertenecieran y al que dieron toda su vida.
Esta sensación genera en el individuo, hasta ayer activo, un tremendo peso de años y sentimientos contradictorios que lo avejentan más y destruyen su personalidad.
Esto debe ser asunto de ocupación y preocupación para quienes corresponde la búsqueda de soluciones, la prolongación de la vida útil y sana del mayor numero de personas de nuestra sociedad.
La vejez exige un cuidado especifico para poder ser gozada, igual que las demás etapas de la vida.
Uno de los mayores problemas del viejo radica en que todo su tiempo es igual.
El anciano se puede separar de su realidad orgánica, renunciando a vivir por causa de la edad o convirtiendo su vida en pura nostalgia de la juventud. Se aleja de su existencia corporal porque desconoce su sentido; renunciando a su propia naturaleza a gozarla y a sufrirla perdiendo su propia razón de ser, resignándose a sobrevivir a cuesta de una sociedad en la que se considera ajeno.
La tarea de los especialistas debería ser ayudar al anciano a darle un sentido a su vida porque detrás de esa fachada inmutable hay un alma. Un alma que piensa y siente, trabajada a través de las mil experiencias de una vida de éxitos y fracasos. Una persona oculta su alma porque siente que nadie se interesa por ella.
Porque cree que sus experiencias no interesan a nadie, porque no se siente amada. Es como si se fueran yéndose de este mundo por espacios cortos de tiempo.
1- MIRA y LOPEZ "Hacia una vejez joven"
Ed. Kapeluz Bs. As. 1962
2- ALDUNATE ARTURO "El amenazante año 2000"
Ed. J. Almendros 1975 Pág. 188
3- MANHEIM KARL "Libertad poder y planificación democrática"
Fondo de Cultura Económica 1960 Pág. 28
4- KAPLAN Vol. III USA 1970
5- FORD CARLOLINA S. "Confused and Disorientad"
The Aging Person USA Depart. Health Education and walfare 1970
6- ZINBERG N. E. y KAUFMAN J. "Psicología Normal de la Vejez"
Ed. Paidos 1976 Pág. 39
7- TOURNIER PAUL "Aprendiendo a envejecer"
La Aurora Bs. As. 1973
8- DOMÉNECH L ARMANDO "Sexología Humanista"
Zizon 1961 pág. 120
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