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DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche

CURSO: Pasantía Clínica en Atención Psicológica telefónica

DOCENTES: Lic. Daniela de Elorduy y Lic. Claudia Karabaic

MONOGRAFÍA: ‘’Queja – Demanda – Análisis ‘’

AUTOR: Lic. Mónica B. González Vizzi.

CURSADA: 1er Cuatrimestre 2002

ENTREGA CERTIFICADO: Agosto 2002

INDICE

Introducción:

Queja - Demanda – Análisis.

Desarrollo:

"Queja y demanda: Conceptos Teóricos."

"Demanda de Análisis en el Ámbito Institucional."

"Histeria y Neurosis Obsesiva en la Clínica.’’

Conclusión

Bibliografia

Queja - Demanda – Análisis.

"Esa famosa pregunta de Freud a Dora: ¿Qué tiene que ver usted con esto de que se queja? la hizo pasar de la pasividad, de la queja, a la actividad del trabajo inconsciente "

Introducción:

En el presente trabajo intentaré hacer una articulación entre la queja como salvoconducto del neurótico para aliviar el sufrimiento de su padecer; la demanda como una articulación significante mediante la cual el sujeto queda a merced del poder de la lectura del Otro; y el dispositivo analítico a través del cual el sujeto puede canalizar su demanda, mejor dicho que se produzca la transformación de consulta en demanda.

A lo largo del trabajo iré desplegando los conceptos de queja y demanda dentro del dispositivo analítico, según el marco teórico construido mediante los aportes freudianos y lacanianos. El pedido de análisis y la demanda en el ámbito de las instituciones, y por último como se posicionan ante la demanda la histeria y la neurosis obsesiva.

Desarrollo:

"Queja y demanda: Conceptos Teóricos.’’

J. Lacan introduce la noción de demanda oponiéndola a la de necesidad. En un primer momento el humano parte de una necesidad vital y puede ser equiparado al mundo animal, en donde cada ser se apropiaría de aquello que le pide su instinto. Pero para obtener algo de alguien, el ser humano encuentra las palabras para solicitar lo que necesita. Al estar atravesado por el lenguaje, esa demanda de satisfacción de la necesidad es codificada por la madre que interpreta los gritos del niño.

Así la demanda es articulada y articulable por el significado que el otro da, y este otro no es cualquiera, está representado en el Otro del lenguaje. En este mismo dirigirse se constituye el Otro, porque esta demanda que el sujeto le dirige constituye su poder, su ascendiente sobre el sujeto.

Por estructura si la necesidad se tiene que inscribir en la demanda y ésta última es una transformación en palabras, luego lo que retorna como retoño de esa necesidad perdida (tiempo mítico), es el deseo. El propio deseo sólo puede ser abordado vía el deseo del Otro. En este punto habría un nuevo momento de la demanda, la demanda de amor como tal; Lacan dice: ‘’El horizonte de toda demanda siempre es la demanda de amor’’.

El sujeto parte de la necesidad y al ponerla en palabras pasa a ser demanda; así se coloca en dependencia del otro, lo particular de la necesidad queda en cierto modo anulado. Lo que realmente le importa al individuo es la respuesta del otro, independientemente de la apropiación del objeto que podría satisfacerla. Podría decirse que el sujeto en su encuentro con el Otro demanda amor, demanda reconocimiento. Para Lacan, la demanda está referida a " otra cosa que la satisfacción que reclama’’. " Es demanda de una presencia o de una ausencia’’. Este juego de presencia – ausencia se manifiesta en la relación primordial el Otro que tiene el don de un poder: Privarlo o satisfacerlo con su presencia, la presencia de la madre. El Otro primordial cumple la función de proveer, da la palabra, da su falta, da su amor y provee el objeto particular de la necesidad.

Esta particularidad que crea la ‘’ilusión’’ de que todo pudiera ser concedido, se anula por efecto del significante vía la demanda, produciéndose la perdida radical de la cosa en el objeto.

La demanda al no poder ser satisfecha genera repetición y de este modo se va delineando el objeto causa del deseo. En esta repetición se transforma el objeto de la necesidad en objeto de deseo; la demanda al pasar por el significante deja un resto, va produciendo una hiancia producto de la diferencia entre lo anhelado y lo reencontrado. Este resto constituye el ‘’objeto a’’ causa de deseo.

La particularidad de la necesidad resurgirá ‘’más allá de la demanda’’, en el deseo, bajo la forma de ‘’condición absoluta’’. El deseo se apoya en la demanda para adquirir consistencia significante y adviene como falta de un objeto, por la cesión de este objeto, el niño se constituye como sujeto deseante.

Hasta aquí, una breve recorrida por el circuito necesidad – demanda – deseo, como ‘’pasos’’ que el individuo debe dar para constituirse en sujeto.

La queja está definida desde el punto de vista etimológico, como expresión del dolor, sufrir, soportar un mal.

Pero en algunos casos la queja no es el sufrimiento, o sea, queja y sufrimiento son dos cosas distintas (desde el punto de vista psicológico). Una persona puede sufrir y negarse a toda queja, o por el contrario, situarse en una posición de permanente queja, que le permita disimular aquello que lo perturba (un posible síntoma).

Alguien puede quejarse de una situación intolerable para sí con una amistad, con el vecino, con un pariente, pero lo hace sabiendo que la queja no producirá efectos, el otro lo oye y por ese acto consigue perpetuarse en ese malestar (podría decirse que queda fijado a algún punto de goce). El movimiento importante que debería producirse sería poder, como dice M. Silvestre: ‘’Dirigir la queja de tal modo que produzca consecuencias, es decir, dirigirla a un analista’’.

En un primer momento (durante las entrevistas preliminares) el sujeto que consulta es susceptible de no querer separarse de su síntoma. Para ello será preciso la presencia del analista que posibilite un espacio de escucha a esa queja, para que el sujeto pueda interrogarse acerca de ella instalando una pregunta. Así, a través de la pregunta logrará puntualizar un síntoma, formalizar una demanda que le permita ir desprendiéndose de esta queja sintomática, pero de un modo imperceptible y sin que el sujeto pueda evitarlo.

De este modo entramos en el campo del trabajo analítico, cuya puerta de entrada está dada por el cumplimiento de uno de los objetivos de las entrevistas preliminares: Realizar el pasaje de la actitud pasiva del consultante (que está sostenida en la queja) a la búsqueda activa por parte del analizante de las causas de su padecer neurótico.

Para ello se requiere por parte del analista sostener la escucha, el tiempo que haga falta, y sostenerla desde el silencio inaugural del psicoanálisis. Silencio que crea la posibilidad de la asociación libre, permitiendo la apertura del inconsciente, de este modo el síntoma vuelve a su lugar y cesa de alimentar la queja del sujeto.

"Demanda de Análisis en el Ámbito Institucional."

‘’ Que mejor vía de acceso a la demanda de análisis que un lugar abierto a este efecto, un lugar público y no privado, susceptible de recibir las demandas más diversas, menos seleccionadas’’. Así comienza el artículo de D. Silvestre en donde plantea la posibilidad de distinguir la especificidad de la demanda de análisis en primer término, y la ausencia de pago en segundo lugar.

Para dar respuestas a lo primero es necesario realizar entrevistas preliminares a los fines no sólo de diagnosticar, sino y principalmente permitir un posible trabajo de transferencia La dimensión de la transferencia es el primer aspecto que concierne al acto analítico y por fuera de ella no hay acto posible. También permite distinguir la consulta de la demanda de análisis.

En cuanto a lo segundo, el tema de la gratuidad, de la ausencia de pago, incrementaba el número de demandas y en algunos casos la transferencia de saber se transformaba en depósito de saber, confundiendo el rol del psicólogo dentro de la institución, ya que, ‘’ciertos pacientes que han podido venir a consultar tal como lo habrían hecho con un consejero conyugal o un sexólogo.’’

Ya sea dentro del ámbito público o privado, lo importante es tener en cuenta por parte del psicólogo es su función: Entender el pedido del paciente no como una necesidad que hay que calmar, respondiendo inmediatamente, sino entenderlo como una instancia que le posibilite construir una pregunta.

Aunque la demanda en la institución sea una demanda directa del paciente, de su entorno social o familiar, o de una derivación médica; es a través de ella donde se encuentra el medio de la práctica, ya sea como límite o como lugar de respuesta.

El arte del analista consistirá en intentar transformar el padecimiento del sujeto en una demanda de análisis (pasaje de la queja a la demanda), logrando de este modo reinstalar al sujeto en la cadena significante en la cual ha habido una rotura momentánea, producto de la crisis por la que atraviesa.

La apuesta está en que allí donde se presenta un paciente, pueda devenir un sujeto que más allá de su queja, logre interrogarse y que a partir de allí marque una hiancia entre un antes y un después.

"Histeria y Neurosis Obsesiva en la Clínica.’’

Desde una perspectiva clínica la intrincación de la demanda y el deseo se vuelve particularmente visible en la neurosis.

En el neurótico el objeto es la demanda del Otro, que toma función de objeto en el fantasma. De allí la preeminencia que el neurótico le otorga a la demanda.

¿Qué sucede en lo que a la demanda se refiere en las neurosis, específicamente en la histeria y la neurosis obsesiva? Lacan en uno de sus seminarios se dedica a tratar de deslindar, lo que es demanda de lo que es deseo.

Al tomar el tema de la histeria se basa en: "El sueño de la bella carnicera", trabajado anteriormente por Freud. En este sueño el deseo se manifiesta como insatisfecho, "Esta es la condición para que se constituya en el sujeto otro real, es decir, que no sea del todo inmanente a la satisfacción reciproca de la demanda..." "Que el deseo en cuestión sea por su propia naturaleza el deseo del Otro.’’

La histeria accede al deseo pero no a la demanda, accede al deseo del Otro, esto es lo esencial de la estructura histérica. No quiere saber nada de la demanda y por ello permanece en la queja, la típica queja histérica.

Para no quedar capturado por el Otro de la demanda, la demanda de la satisfacción de la necesidad, que marca la ley; genera un deseo insatisfecho que le permite que el deseo no se caiga.

Lacan se pregunta en este sueño ¿Qué demanda ella? Demanda amor.

En la histeria, al estar siempre en relación al deseo del Otro, aparece algo del orden de la insatisfacción. Vive enteramente en el Otro, el deseo insatisfecho le permite salir del nivel que sólo la lleva a la identificación con ese Otro.

En la neurosis obsesiva ocurre lo contrario, el neurótico obsesivo no tiene por objeto de deseo sino la demanda del Otro, allí donde puede ponerse a desear, se dedica a satisfacer al Otro y así obtener el reconocimiento de éste.

En esta estructura la demanda que se dirige al Otro tiene la característica de lo incondicionado y en este punto toma la forma de ‘’condición absoluta".

Satisface la demanda pero bajo la forma de un deseo que destituye al Otro, lo instrumentaliza. Prematuramente se dirige al Otro como tal, al Otro del amor a través del consentimiento. He aquí el carácter de imposibilidad, la obsesión indica que el deseo como tal, su realización, es un imposible.

Conclusión:

En el trabajo expuesto pude arribar a la siguiente conclusión: La mayoría de los individuos que se acercan a la consulta vienen con una queja instalada, que se constituye en demanda psicológica por estar dirigida a un profesional del área y que determinará la entrada en análisis gracias a la instalación de la transferencia (sobre todo de saber).

Por supuesto que este pasaje, no sin angustia lleva implícita una condición: el tiempo. El tiempo de escucha del analista, el tiempo subjetivo que el paciente requiere para constituirse en analizante. Dicho tiempo irá transcurriendo durante las entrevistas preliminares, que van creando la posibilidad de que surja un tratamiento al finalizar las entrevistas. De este modo se transformará la consulta en demanda, condición necesaria para el trabajo analítico por parte del sujeto.

Con relación a esto R. Harari dice: " La demanda conlleva de modo implícito un ofrecimiento según acontece cuando el analizante habla para que se le interprete’’.

El acto de ‘’ofrecer’’ su queja mediatizada por la palabra dirigida a otro que tiene el saber, representado en la figura del analista, podría homologarse en este punto con la serie integrada por Lacan: Necesidad – demanda – deseo.

Siguiendo esta línea de desarrollo, surgió el título de este trabajo como forma de articular otra serie: Queja – Demanda – Análisis.

En al primera serie ‘’ el resultado ", "" la salida "" es un sujeto deseante, en la segunda un sujeto que portará una marca, un antes y un después, determinada por el hecho de haber pasado por la experiencia analítica.

Bibliografia

"Seminario 6". Clase XX.

Citas

Extraído de: ‘’Encrucijadas Clínicas I’’ Ciclo de conferencias.


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