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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: "ADICCIONES: Fundamentación de un proceso cíclico y su posible abordaje" AUTORAS: Viviana Di Leo, Viviana
Ramírez Gómez, Mariel Sobrero y Marta Varea CURSADA: Enero- Abril 2006 ENTREGA CERTIFICADO: 6 de Mayo de 2006 |
INDICE:
INTRODUCCIÓN................................................................................................
DESARROLLO...................................................................................................
Breve reseña histórica
Mecanismos generadores de la adicción
Una perspectiva psicoanalítica; Freud y el Malestar en la cultura
Otros puntos interesantes
La drogadicción, fenómeno psicoaxiosocial
Un posible abordaje desde el acompañamiento terapéutico
CONCLUSIÓN.....................................................................................................
BIBLIOGRAFÍA....................................................................................................
INTRODUCCIÓN
Con la siguiente investigación
nos proponemos realizar un abordaje acotado del amplio tema de las adicciones,
el cual se llevará a cabo principalmente desde una línea teórica
psicoanalítica, particularmente freudiano-lacaniano, sin dejar de tomar
otros desarrollos como una herramienta más para ampliar nuestro trabajo.
Así, comenzamos definiendo, desde la OMS, el término adicción,
para pasar al desarrollo que comienza con una breve reseña histórica,
en la cual ya están contenidos algunos temas que serán ampliados
posteriormente, como ser algunas tesis freudianas al respecto. A la vez se tratará
de dar un panorama sobre algunas cuestiones relacionadas con los mecanismos
presentes en la aparición de dicha patología, cierta aproximación
metapsicológica al respecto, para continuar con una mirada psicoaxiosocial
de esta problemática, y finalizar esta presentación con lo que
consideramos es un posible abordaje desde el rol del acompañante terapéutico.
Para esto, tomaremos a autores como Cossi, Escohotado, Fischer, Sigmund Freud,
Kuras de Mauer, Naparstek y Rivera.
La OMS define la adicción
como "un estado de intoxicación crónica y periódica
originada por el consumo excesivo de una droga, natural o sintética,
caracterizada por:
1. una compulsión a continuar consumiendo por cualquier medio.
2. una tendencia al aumento de las dosis.
3. una dependencia psíquica y generalmente física de los efectos.
4. consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad."
DESARROLLO
Breve reseña histórica
En lo que respecta al uso de drogas
se perfilan tres momentos históricos:
· Un primer tiempo en donde el uso de las drogas no se presentaba como
posible patología: podría decirse que en las religiones fundamentales
se encuentra una relación entre el sujeto y la droga, al igual que en
las culturas más antiguas ( la grecorromana, la china, etc.). También
es posible mencionar que hacia 1500, el tema de las drogas se relacionaba con
las llamadas "caza de brujas", no tanto como una manera de perseguir
a la sustancia misma, sino que se perseguía a quienes consumían,
es decir, las "brujas". Miles de años de uso de drogas no implicaban
la existencia de la toxicomanía, esta problemática llega a establecerse
con claridad sólo en el momento de la aparición del síndrome
de abstinencia. A partir de allí se constituye en un problema.
· El segundo momento se inicia a fines del siglo XIX y comienzos del
XX, en donde se empieza a instalar la droga como pudiendo procurar una dependencia.
Este es el período del "malestar en la cultura", en donde Freud
muestra al alcohólico y al consumidor de narcóticos como un síntoma
acotado.
· Actualmente se perfila una toxicomanía generalizada, una época
donde prima el goce del consumo propuesto por el mercado, con la difusión
del modelo cibernético: las computadoras comienzan a invadir la vida
social y el hombre mismo se mide por la rapidez y eficiencia de la electrónica.
No es casualidad que a esta aceleración alienante, por mecanizadora,
se responda a tono con una droga que surge del mismo medio, para seguir el ritmo
alocado de una sociedad automatizada. El trabajo sostenido de lunes a viernes
con la eficiencia de una máquina exige que al comienzo del fin de semana,
el hombre rompa los límites entregándose en el mejor de los casos
a las drogas convencionales, para, en el transcurso del domingo reacondicionarse
y comenzar nuevamente el lunes como si nada hubiera pasado. Dentro de ésta
situación general , la droga cobra sentido como ayuda, paliativo y revancha.
Mecanismos generadores de la adicción
Ningún hecho humano, se da
como acto puro y virgen. Todo hecho se inscribe en el fenómeno humano
porque se da dentro de una norma, siendo la misma algo que, a diferencia del
hecho, surge del pasado y permanece en el presente para seguir inspirando en
mayor o menor medida una conducta. Para remontar a esta instancia diferente
del hecho, encontramos en el pasado, dos ámbitos desiguales: la familia
y el medio; la familia dentro del medio y como su caja de resonancia.
El niño vive necesariamente una larga dependencia en el seno familiar
para lograr seguridad y confianza básicas, no se define por si mismo
sino por la situación familiar con la que en términos generales
se identifica.
La dependencia de las drogas suele ordinariamente considerarse en forma disociada
de esta dependencia, a la que seguramente sustituye cuando no se dio o fue inadecuada.
En términos generales, la familia del drogadicto no logra crear el clima
adecuado de seguridad y confianza en la etapa de necesaria dependencia de la
niñez. Esta situación se puede describir como de abandono con
respecto a seres humanos indefensos y necesitados: un abandono en el que se
da un vacío existencial difícil de llenar, el mismo se llena de
situaciones conflictivas duras y despiadadas entre los miembros de la familia.
Al abandono y vacío, se agregan una división desgarrante y un
tomar partido por algún otro miembro, no se da la unidad familiar y se
internaliza la división, la disociación, la negación y
el encubrimiento, como modalidades de conducta.
De este modo la función existencial de la droga, viene a llenar un vacío
haciendo superar la inhibición y logrando un camino a la comunicación;
suple una función vital y va a crear un vínculo de seguridad contrarrestando
el abandono y llenando un gran vacío; la droga es el elemento que asciende
a categoría mítica para producir mágicamente la identificación
con lo que se piensa pleno y total, rompiendo con un sometimiento dado en familias
muy estructuradas, ya sea como respuesta defensiva al medio o por pertenecer
a un estrato social que tenga estas características. El adolescente que
no tolera esta situación, encuentra en la droga el medio para romper
y al mismo tiempo protestar haciendo lo contrario, pero a la larga, cae en la
cuenta de que no hace sino suplir un sometimiento por otro, con el agravante
de una gran conciencia de culpa. Si la droga produce un derrumbe que se trasmite
a la familia, entonces la vieja dependencia aparece como la única salida
ofreciendo la posibilidad de reparación.
Por otro lado, sería injusto cargar sobre la familia todo el peso de
la responsabilidad con respecto a la drogadicción de los hijos, sería
considerarla aislada y disociada, cuando en realidad se encuentra inmersa en
la sociedad.
Si la drogadicción es emergente y síntoma de un malestar que está
en todo el cuerpo social, ¿cuál es ese malestar de nuestra cultura
que genera un fenómeno autodestructivo?
Una perspectiva psicoanalítica; Freud y el Malestar en la cultura
En referencia al segundo momento
histórico mencionado y su vinculación al Malestar en la cultura
freudiano, consideramos necesario realizar una desarrollo del mismo por tratarse
de formulaciones que contribuyen a ampliar el tema de las adicciones.
En dicho texto Freud plantea que la cultura es estructuralmente inseparable
respecto de un malestar que le es inherente, y que frente al mismo, hay diferentes
formas de intentar paliarlo, entre los que se encuentran: el amor, la religión,
el delirio, la sublimación , el uso de narcóticos, entre otros.
Cabe decir que cada estrategia trae aparejado un peligro, pues cada uno de estos
"caminos" conlleva una forma de llevarlo al sujeto al malestar mismo.
"El más crudo y a la
vez más efectivo de los métodos destinados a producir tal modificación,
es el químico, la intoxicación."
Es decir, la intoxicación no es un método simbólico, sino
uno que apunta a lo real, pues no se intenta resolver el malestar desde el campo
de la palabra. El verdadero toxicómano muestra que con su patología
prescinde del Otro del lenguaje, y busca una operación que no pase por
allí.
Si se piensa a la droga como una muleta que va al lugar de una ausencia para
intentar suplirla, es posible que en algún momento su funcionamiento
de suplencia se vea alterado: el punto en que para todo toxicómano, esa
muleta que comandaba y servía para paliar el malestar se transforme en
siniestra, y a partir de allí no la pueda manejar, dejándolo fuera
de la relación con el Otro.
Si pensamos que este desarrollo está situado en el segundo momento histórico
mencionado en un principio, podríamos agregar que aquí Freud sostiene
que cada sujeto, en relación al malestar descripto, debe encontrar su
mejor respuesta, lo cual, si se toma al consumo de drogas como "respuesta",
es notorio que en la actualidad esta opinión no puede sostenerse, pues
en esa época se trataba del consumo como un síntoma aislado, y
no con la magnitud que actualmente tiene.
Otros puntos interesantes
Los individuos que han permanecido
fundamentalmente narcisistas reaccionan a la frustración con tensa y
dolorosa depresión, asociada a sus básica intolerancia al sufrimiento,
lo cual sensibiliza a sujeto al efecto analgésico y productor del placer
de la droga; con lo cual esta ejerce su función disminuyendo el sufrimiento
moral y produciendo euforia, por lo que podemos decir que se hallla al servicio
del placer. El yo recupera su original estado narcisista, en el cual existe
una mágica satisfacción de todas las necesidades y un sentimiento
de omnipotencia. Pero la relación es transitoria, la depresión
sobreviene a continuación y aquello que funciona como un paliativo se
puede volver su contrario. "El sujeto, al principio, maneja su relación
con la sustancia y, a partir de un momento, esa sustancia lo maneja a él."
De este modo, se origina un proceso cíclico.
Este sentimiento narcisista de omnipotencia es de máxima importancia
en la organización personal del drogadicto, quien busca en los efectos
del fármaco, muchas veces impulsado por su depresión, el cumplimiento
de su deseo de una ayuda mágica y responde a ellos con una vivencia de
triunfo.
"Se me ha abierto la intelección de que la masturbación es
el único gran hábito que cabe designar "adicción primordial",
y las otras adicciones sólo cobran vida como sustitutos y relevos de
aquella."
Se debe tener siempre presente que la droga posee una función esencial
sustitutiva en el drogadicto . La dependencia que crea surge imperiosamente
a falta de otra vital o de una dependencia no vivida adecuadamente.
Freud vinculó las diferentes formas de drogadicción con necesidades
infantiles primarias no satisfechas oportunamente, sosteniendo que los orígenes
de esta afección deben buscarse en la etapa oral del desarrollo. Podemos
considerar a las adicciones como el resultado de intensas fijaciones orales.
En esta primera etapa libidinal, la satisfacción de los impulsos libidinosos
se halla estrechamente relacionada con los impulsos nutritivos, cuando la finalidad
de unos y otros es la misma, es decir, la incorporación del objeto.
La drogadicción, fenómeno psicoaxiosocial
La condición humana puede
definirse como dependiente de la simbiosis uterina hasta la situación
social mediante el ejercicio de la participación con vistas a la integración
, pasando por la dependencia endogámica definida por las identificaciones
y por la dependencia exogámica de los grupos de pares (adolescencia)
con vistas a la experimentación.
La dependencia de las drogas se da como necesidad para suplir la falta de adecuada
dependencia humana, generalmente en la niñez, como fundamento de seguridad
y confianza. La dependencia de las drogas es de este modo sustitutiva: logrando
una seguridad y confianza básica.
La drogadicción como fenómeno psicoaxiosocial tiene en cuenta
tres aspectos: lo psíquico, como subjetividad en donde el hecho eclosiona
al presente; lo social como trama donde la norma se instaura desde un pasado;
y lo axial como posibilidad de superación mediante una valoración
que se proyecta al futuro.
La drogadicción se manifiesta
en dos categorías que corresponden a dos etapas de la vida humana: la
adolescente y la adulta.
La adolescencia representa una época de transición situada entre
la familia y la macrosociedad. Este pasaje no se realiza aisladamente, sino
con los grupos de pares, que sustituyen parcialmente a la familia para desempeñar
un rol social como expresión de identidad o posible identidad, en el
que los modelos identificatorios de la niñez contribuyen brindando elementos
significativos y obstaculizan en la medida que tienden a tornarse rígidos
o a cristalizarse, resultando la adolescencia un proceso crítico, en
el cual necesita apoyarse en la familia para tomar distancia de la situación
de dependencia-seguridad de la niñez para experimentar grupalmente la
inserción social.
En estos grupos de experimentación, la droga se da como una experiencia
más. Cuando se elige la droga después de las primeras experiencias,
esta comienza a ser necesaria para funcionar, tornándose medio para un
fin.
La elección de la droga no es la elección de sí mismo,
sino de una situación que se desata sin control y en la que se está
hasta que duren sus efectos. El adolescente necesita revestirse del chaleco
químico de la droga para ser lo que no puede por sí mismo o dejar
de ser lo que no puede evitar de otra manera. En esta carrera adictiva sufre
un triple desprendimiento de consecuencias severas: de la familia, de su grupo
de pares y de la misma sociedad. Siendo el resultado de la drogadicción
adolescente la tendencia a la marginalidad.
Por otro lado en el adulto, la participación e integración social,
se define por el ejercicio de roles; dentro de este juego, busca un lugar propio,
y con ello descubre su posibilidad personal y los medios para lograrla. La droga
se inscribe en el ejercicio de roles y funciones dentro de la macrosociedad,
teniendo sentido sólo para sostener un rol social determinado, incluso,
cuando se está fracasando en el ejercicio de ese rol.
La palabra fracaso es la que mejor describe una situación que se pretende
solucionar con la droga apareciendo en dos de sus formas por excelencia: de
inserción, primero en el oficio o profesión, luego en la relación
familiar a partir generalmente de una inseguridad económica como secuela
del fracaso laboral. El derrumbe en éstos dos niveles, cuando la droga
se instala con su mecanismo de disociación y segregación es inevitable.
La droga se convierte para el mundo adulto en el medio por excelencia para llegar
a ocupar un lugar en la sociedad; esta función va desde una necesaria
y adecuada presencia corporal hasta una imagen profesional o laboral que se
ha de sostener, a veces en situación de mucho stress.
En la drogadicción adulta, la desvalorización que se insinúa,
constituye la autodestrucción y aparece en el fracaso.
Un posible abordaje desde el acompañamiento terapéutico
El tratamiento de las adicciones
es un proceso a largo plazo. Se puede partir desde dos abordajes terapéuticos:
Desde el conductismo, en donde el objetivo es un cambio de la conducta, enseñando
al adicto lo que tiene que hacer en cada ocasión. La intervención
se caracteriza por lograr la abstinencia inicial y mantenerla en el tiempo,
previniendo la recaída por medio de la conducta cognoscitiva enseñándole
al paciente nuevas formas de actuar y de pensar que lo ayudarán a mantenerse
alejado de las drogas. Dentro de esta postura existe un sistema de recompensas
y castigos que hacen atractiva la abstinencia, haciendo que el estilo de vida
pro social y libre de drogas resulte más interesante.
El otro punto de vista es el que tiene en cuenta al sujeto, es decir a su singularidad.
En este último se inscribe, entre otras corrientes, el psicoanálisis.
Consideramos que es función del acompañante terapéutico
trabajar desde la singularidad del paciente, lo cual posteriormente tendrá
efectos en el accionar de este.
Se contribuye a la rehabilitación a través de la contención
y la escucha, teniendo en cuenta lo afectivo y los vínculos conflictivos
que ellos presentan. Se intentará instalar una nueva modalidad de establecimiento
vincular.
CONCLUSION
A través de la investigación
realizada se pudo dar cuenta de la temática planteada en la introducción
de la misma, confirmando lo que se pretendía fundamentar: por qué
se considera a las adicciones como un proceso cíclico.
Si nos preguntamos el ¿por qué? de la conducta adictiva, en relación
a la investigación realizada, podemos decir que el sujeto experimenta
una sensación de vacío, existiendo una necesidad de suplir esa
falta, la cual remite su origen a una época de la infancia en la cual
el sujeto es dependiente, esta dependencia no fue experimentada adecuadamente
con lo cual esa falta de adecuada dependencia, es reemplazada sustitutivamente
a través de "la droga", ésta al servicio del placer
se presenta como la mágica satisfacción de todas las necesidades;
viene a "llenar" un vacío supliendo una función vital,
creando un vínculo de seguridad, contrarrestando el abandono.
El sentimiento narcisista de omnipotencia, que se logra a través del
fármaco, respondería a la pregunta acerca del ¿para qué?
del consumo, esto puede ser respondido según la etapa de la vida humana
en que se manifieste, adolescencia o adultez. En la primera, el fármaco
es utilizado para superar inhibiciones, pertenecer a un grupo, para ser lo que
no puede por si mismo o dejar de ser lo que no se puede evitar de otra manera.
El adulto, lo que busca es sostener un rol dentro de la sociedad, de éste
modo la droga es un medio por excelencia para llegar a ocupar un rol dentro
de la sociedad.
Pero los efectos que la misma produce son opuestos a los buscados en la adolescencia
deviene la tendencia a la marginalidad y en el adulto el fracaso tanto en la
inserción social y laboral, como en las relaciones familiares, constituyéndose
en éste la autodestrucción que trae aparejado el fracaso. Con
lo cual la droga termina causando el efecto contrario al buscado, experimentando
una nueva sensación de vacío que resignifica aquél primer
vacío que se pretendía llenar, cerrando de éste modo el
ciclo: vacío-consumo-vacío.
Desde ésta fundamentación el posible abordaje terapéutico,
apuntaría a prestar el Yo como un "combustible"alternativo
a la droga, poniendo especial cuidado en la dificultad para tolerar postergaciones
en su alteración temporo-espacial. Acompañando al paciente en
la búsqueda de proyectos, ya que el adicto huye de una historia plagada
de microabandonos y vacíos de los que se evade desesperadamente buscando
sostén en la droga.
Desde éste punto partiría el tratamiento, desde la contención
en el reconocimiento de una vivencia humana de impotencia e invalidez, donde
la muerte y la soledad amenazan con el aniquilamiento; para en un segundo momento,
partir de ésta base con las operaciones del proceso de curación.
Para finalizar y como reflexión surgida a partir del proceso investigativo,
habría que preguntarse ¿qué tipo de sociedad es aquella
que fomenta ciertas exigencias generando aquello que luego rechaza?
BIBLIOGRAFÍA
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sobre el acompañamiento terapéutico. Ficha REDBA
Escohotado, A. Historia general de las drogas 3, Alianza Editorial, Madrid,
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Fischer, H. y cols. Conceptos fundamentales de psicopatología II, Centro
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Freud, S. "Carta 79, en Obras Completas, Vol. 1, Amorrortu, Buenos Aires,
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Informe elaborado por el equipo de A.T.-REDBA, Resumen AT.-algunas preguntas
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Kuras de Mauer, S. y Resnizky, S. Acompañantes terapéuticos y
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Naparstek, F., Introducción a la clínica con toxicomanías
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Rivera, L. La drogadependencia, Editoria Plus Ultra. Buenos Aires, 1994.
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