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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico PROFESOR: Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: "Psicosis maníaco-depresiva o trastorno bipolar" AUTORES: JORGE CURI - PAULA PORCO Y FISCHER - HORACIO VENTURA CURSADA: 1º cuatrimestre 2005 ENTREGA CERTIFICADO: Agosto 2005 |
Psicosis maníaco-depresiva o trastorno bipolar
La creatividad como herramienta para el acompañamiento terapéutico
El concepto de locura ha ido variando en el transcurso de la
historia. Hoy, el enfermo mental continúa preso en un estigma:
etiquetado, ubicado en ese lugar por la sociedad, la familia y
las posturas psiquiatrizantes como un objeto de estudio,
cosificado, anulado y excluido.
En el entrecruzamiento de las diferentes teorías que abordan la
enfermedad mental, la psicosis ha quedado como problema a
resolver.
El presente trabajo es un intento de encontrar, delinear y poner
en práctica un posible acompañamiento terapéutico orientado a
la persona única e irrepetible que padece el "estigma"
de psicótico maníaco-depresivo.
La psicosis
Para el psicoanálisis la psicosis es una de las res estructuras
subjetivas determinantes del sujeto a partir del registro del
complejo de castración como función normativa y organizadora.
No habiendo operado, el retorno es desarticulado y fragmentado,
en forma de alucinaciones y delirios, construcción interna que
el sujeto percibe como cierta y real. La escucha psicoanalítica
trata de otorgarle un sentido y una lógica pero le resulta
inabordable, ya que el trabajo analítico en transferencia es muy
dificultoso.
Ante esta limitación del psicoanálisis para abordar la
psicosis, resulta imprescindible incorporar el abordaje
múltiple, el trabajo interdisciplinario y la búsqueda de
alternativas posibles para tratar a los sujetos que padecen esta
patología en su singularidad.
El psicoanálisis clasifica a la psicosis en esquizofrenia,
paranoia y maníaco-depresiva.
Para el psiquiatría, en la evolución de sus investigaciones, ha
clasificado las patologías de acuerdo a sus manifestaciones y
síntomas, permitiendo contar con otras herramientas para su
abordaje. Cambia las denominaciones de los cuadros observables y
los toma como diferentes trastornos (DMS IV)). Así, la psicosis
maníaco-depresiva la considerará un trastorno bipolar, abriendo
un abanico de características complementarias a las definidas
por el psicoanálisis. Desde su clínica, explica este trastorno
también como un desequilibrio químico, constituyendo la
información para la administración de psicofármacos.
Esta contradicción teórica plantea un dilema a resolver, no una
imposibilidad: buscar y encontrar alternativas para superar las
diferencias e integrarlas en un abordaje posible y constructivo.
El diagnóstico
Un diagnóstico es un procedimiento a través del cual se
clasifican e identifican las enfermedades en todas las ciencias
médicas. Lograr identificar y clasificar correctamente una
enfermedad es un proceso arduo e indispensable para poder avanzar
en su control y tratamiento, que es único como cada paciente.
Para el sujeto tener un diagnóstico y conocerlo implica poder
acceder a la información vinculada al mismo y empezar a
participar en el tratamiento y abordaje del problema.
Psicosis maníaco-depresiva o trastorno bipolar
"Se trata de un trastorno caracterizado por la presencia de
episodios reiterados (es decir al menos dos) en los que el estado
de ánimo y los niveles de actividad del enfermo están
profundamente alterados, de forma que en ocasiones la alteración
consiste en una exaltación del estado de ánimo y un aumento de
la vitalidad y del nivel de actividad (manía o hipomanía) y en
otras, en una disminución del estado de ánimo y un descenso de
la vitalidad y de la actividad (depresión).
El paciente oscila exageradamente de un polo (maníaco) a otro
(depresivo) de modo irregular que no le permite integrar ambos
extremos.
Hombres y mujeres - a diferencia de otros trastornos afectivos -
presentan aproximadamente el mismo riesgo de padecer la
enfermedad, la cual típicamente suele emerger en la adolescencia
o en la edad adulta temprana y continúa su progresión a lo
largo de la vida del sujeto destruyendo, en el mejor de los
casos, si no recibe el tratamiento adecuado, la vida escolar,
laboral, familiar y social del sujeto y conduciendo, en el peor
de los casos, a la persona a poner fin a su propia existencia.
En cuanto a su forma de aparición, normalmente el episodio
aparece de forma aguda: los síntomas pueden manifestarse en
cuestión de días o semanas. La duración de los episodios es
muy variable: desde unos pocos días hasta varios meses, incluso
en el mismo día. Previamente a la aparición de medicamentos
efectivos, la duración media oscilaba entre seis meses y un
año, pero en la actualidad suelen ser notablemente más cortos
(semanas o pocos meses).
Las presentaciones típicas del trastorno bipolar (sin
diferenciar los episodios maníacos y depresivos se manifiestan
bajo las siguientes características:
- Oscilación inestable del humor
Cada episodio forma parte de un vaivén incesante de cambios de
humor y se repetirán a lo largo de su vida. Puede estar separada
por mesetas pero la posibilidad de caer en una fase depresiva o
maníaca está presente siempre como una amenaza constante.
- Comportamiento irregular
Sus conductas son irregulares: no siguen una línea directriz
previsible. Esto provoca resentimientos en distintas áreas de su
vida. A veces son comportamientos explosivos.
- Actitud frente a la fatiga
Tienen un patrón de ir cansándose progresivamente debido al
aburrimiento que le provoca la rutina. No se trata de falta de
disciplina, sino de una necesidad de estimulación renovada y
siempre creciente que, en caso de faltar, lo hunde en el tedio y
el desinterés.
- Vínculos y proyectos
Es un área conflictiva de importancia: cambia rápidamente de
postura frente a sus proyectos y afectos. Se debe a la búsqueda
de diversidad de experiencias como un alimento del alma, a la
complejidad de su mundo personal y a la tendencia a construir
vínculos disfuncionales.
- Reacción frente a situaciones nuevas
Al inicio de las nuevas propuestas tienen una fuerte intensidad
que decae a poco de andar, como si en el transcurso del tiempo
decayera la motivación. Con las personas resulta algo similar:
si el contacto les provoca mucha efervescencia, puede llegar a
ser explosivo y sin transiciones.
- Autodestructividad
Poseen una gran propensión a destruir con sus comportamientos
todo lo que construyen (vínculos, trabajos, etc.)
- Sentirse incomprendidos
Están convencidos de que nadie puede saber de sus males y que no
hay quien pueda ayudarlo: situación constante de desconsuelo los
lleva a excluirse de una vida social activa. Este panorama es
vivenciado como una realidad evidente y certera. Sus sueños no
son ficciones para ellos y las imágenes mentales que los forman
tienen existencia concreta, muy difícil de poner en palabras.
- Atención flotante
Ensoñación creativa (soñar despierto), cambiar su foco de
atención hacia otro centro de interés y ponerse en movimiento.
Otras: dificultad para vivenciar matices, pensamiento concreto,
creatividad, torpeza.
El episodio maníaco hace referencia a un elevado, excitado o
irritable estado de ánimo, no relacionado con e abuso de
sustancias o atribuible a un trastorno médico, cuya duración
mínima es de una semana y que incluye una variedad de desajustes
en el comportamiento y en los patrones de pensamiento que
provocan un significativo desbalance en los diversos ámbitos de
la vida del sujeto.
La propia descripción, alejada de cualquier tipo de jerga
técnica, de un paciente que sufre este trastorno permite obtener
una idea aproximada de lo que sucede durante esta fase:
"Las ideas rápidas se convierten en demasiado rápidas y
hay demasiadas.. la confusión reemplaza con rapidez a la
claridad.. el pensamiento se bloquea.. la memoria se desvanece..
el humor desbordante deja de ser divertido.. tus amigos comienzan
a asustarse.. todo se vuelve en tu contra.. te sentís irritable,
enojado, asustado, incontrolable y atrapado."
En un episodio maníaco típico, algunos de los siguientes
síntomas suelen estar presentes, hasta el punto de afectar de
manera significativa el funcionamiento normal del sujeto.
· Sentimientos desproporcionados e injustificados de bienestar y
euforia
· Delirios de grandiosidad
· Dificultad de concentración
· Sentimiento de invencibilidad
· Creencias no realistas sobre las propias capacidades y
posibilidades
· Incremento significativo en los niveles de energía y
actividad
· Incapacidad para relajarse o permanecer inactivo
· Extrema irritabilidad
· Menor necesidad de descanso por las noches
· Patrones de pensamiento rápidos y acelerados
· Falta de buen juicio
· Abuso de drogas y alcohol
· Patrones de comportamiento significativamente diferentes a los
habituales
· Habla rápida y ocasiones de difícil comprensión
· Incremento del deseo sexual
· Autoestima exagerada y grandiosidad
· Verborragia
· Fuga de ideas o experiencia subjetiva de la aceleración del
pensamiento
· Distraibilidad extrema
· Agitación psicomotora manifiesta
· Implicación excesiva en actividades placenteras de riesgo
· Pensamientos recurrentes sobre la muerte y/o intentos de
suicidio
El DSM IV afirma lo siguiente:
"El grado de aumento de la estimación de sí mismo y las
ideas de grandeza pueden desembocar en ideas delirantes así como
la irritabilidad y el recelo pueden dar paso a las ideas
delirantes de persecución.
En los casos graves pueden presentarse marcadas ideas delirantes
de grandeza o religiosas referidas a la propia identidad o a una
misión especial. La fuga de ideas y la logorrea pueden dar lugar
a una falta de comprensibilidad del lenguaje. La excitación y la
actividad física intensa y mantenida pueden dar lugar a
agresiones o violencias.
El descuido de la alimentación, de la ingesta de líquidos y de
la higiene personal pueden dar lugar a situaciones peligrosas de
deshidratación y abandono."
En los episodios denominados hipomaníacos, los síntomas son
similares a los surgidos durante la fase maníaca, si bien
presentan las siguientes diferencias clave:
· No provoca un significativo deterioro en el normal
funcionamiento del sujeto en su vida diaria
· No requiere hospitalización
· No incluye la posibilidad de episodios psicóticos como
alucinaciones o delirios.
El DSM IV define la hipomanía en los siguientes términos:
"Hipomanía es un grado menor de manía en el que las
alteraciones del humor y del comportamiento son demasiado
persistentes y marcadas como para ser incluidas en el apartado de
ciclotimia pero a su vez no se acompañan de alucinaciones o
ideas delirantes. Hay una exaltación leve y persistente del
ánimo (durante al menos varios días seguidos), un aumento de la
vitalidad y de la actividad y por lo general, sentimientos
marcados de bienestar y de elevado rendimiento físico y mental.
También es frecuente que el individuo se vuelva más sociable,
hablador, que se comporte con una familiaridad excesiva, que
muestre un excesivo vigor sexual y una disminución de la
necesidad de sueño, pero nada de esto tiene un intensidad
suficiente como para interferir con la actividad laboral o
provocar rechazo social.
En algunos casos la irritabilidad, el engreimiento y la grosería
pueden sustituir a la exagerada sociabilidad eufórica. Puede
alterarse la capacidad de atención y concentración, dando lugar
a una imposibilidad para desarrollar con calma actividades
laborales, de entretenimiento o descansar tranquilamente. No
obstante, esto no suele impedir el interés por actividades y
empresas totalmente nuevas o por gastos ligeramente
excesivos."
En los episodios depresivos típicos, por lo general el paciente
que los padece sufre un estado de ánimo entristecido y
desesperanzado, una sensación de inadecuación y aislamiento
profundo junto a una pérdida de la capacidad de interesarse y
disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad y de la
energía que provoca una reducción de su nivel de actividad y a
un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo
mínimo.
Síntomas más característicos de la fase depresiva:
· Intensos sentimientos de tristeza y abatimiento
· Autopercepción de inutilidad y poca valía
· Pérdida de interés por las actividades preferidas
· Incapacidad de experimentar sensaciones y emociones
placenteras
· Sentimientos de pesimismo y desesperanza
· Pérdida de la reactividad emocional a los acontecimientos y
circunstancias ambientales placenteras
· -Cambios significativos en los patrones de sueño, bien por un
descenso o un aumento significativo, sin justificación aparente
· Irritabilidad mayor de la habitual
· Dolor y otras sensaciones corporales negativas no atribuibles
a algún trastorno físico
· Empeoramiento matutino del estado de ánimo depresivo
· Cambios en los hábitos de alimentación, bien por un aumento
o un descenso de la ingesta
· Dificultades manifiestas de concentración, memoria y en los
procesos de toma de decisiones
· Resentimiento y frustración injustificada
· Sensaciones de cansancio y agotamiento físico
· Perspectiva sombría del futuro
· Sentimientos de inferioridad e inadecuación
· Disminución de la libido/deseo sexual
· Pérdida de autoconfianza y autoestima
· Sentimiento de vacío interior y culpabilidad
· Ideación suicida recurrente y/o intentos de suicidio
Quizás los episodios más incapacitantes, desconcertantes e
incómodos para el individuo son aquellos que involucran
síntomas característicos de la depresión y del episodio
maníaco y que se pueden presentar durante el mismo día. Son los
denominados episodios mixtos. El paciente se encuentra excitado y
ansioso pero al mismo tiempo también se siente irritable y
deprimido en lugar de sentirse "en la cima del mundo":
síntomas de manía y depresión están presentes de forma
simultánea.
Psicofarmacología
Los psicofármacos suministrados a estos pacientes son:
Estabilizadores del ánimo (carbonato de litio, carbamacepina,
olanzapina)
Antipsicóticos, en caso de algún brote maníaco o una tendencia
eufórica predominante, alucinaciones y delirios (haloperidol,
risperidona)
Antidepresivos, en caso de algún episodio depresivo (fluoxetina,
paroxetina)
Ansiolíticos (benziodiazapinas)
Es importante remarcar que cada sujeto es particular, tanto su
organismo como su estructura psíquica y su momento histórico,
por lo que cada medicación actuará de manera diferente: reducen
la intensidad pero no resuelve ni "cura" el cuadro. La
inclusión imprescindible de los psicofármacos (hasta son
considerados para toda la vida) colabora a que el paciente pueda
realizar su psicoterapia y sus actividades.
Una persona que tenga esta enfermedad, que la conozca y que se
conozca a sí mismo puede aprender a convivir con ella y
prepararse para las muy probables recaídas que sufra por
determinadas situaciones críticas que lo afecten.
Abordaje
El equipo terapéutico tenderá a integrar las diferentes
disciplinas para lograr que la estrategia se adapte a la
singularidad del paciente. Las dificultades propias de la
dinámica de trabajo se analizarán en las reuniones de
supervisión y en el propio trabajo analítico del AT, teniendo
en cuenta los efectos transferenciales y contratransferenciales
que se ponen en juego. Se formará un dispositivo de abordaje que
comprenderá los siguientes aspectos:
· Turnos de acompañamientos (máx. 6 hs. por acompañante)
· Evaluar la necesidad de institucionalización (internación,
intermedia, domiciliaria)
· Programación de terapia individual y familiar
· Frecuencia de reuniones de supervisión
· Elaboración de informes del AT
Dentro de la estrategia elaborada por el equipo, el
acompañamiento terapéutico delineará su táctica apuntando a
lograr un vínculo con el paciente atendiendo a su singularidad,
las influencias de su entorno familiar y social, a través de la
escucha atenta, la receptividad, el respeto por sus tiempos y
espacios, la observación de su lenguaje verbal y corporal
cotidianos y del despliegue de sus capacidades y habilidades
creativas, compartiendo y atentos a los intereses que manifiesta.
No hacer por él, sino con él.
Nuestra propuesta
Qué es la creatividad? Cualidad de todos los seres humanos,
implica innovación, ingenio, genio, invención, intuición,
originalidad, variedad de experiencias, realización, superación
y crecimiento personales por medio de la expresividad, capacidad
de adaptación a situaciones y problemas nuevos, multiplicidad de
alternativas, sensibilidad
Crear es un ejercicio, un aprendizaje que se vivencia, se
experimenta y se expresa de acuerdo a las particularidades de
cada sujeto: sus alegrías y tristezas, sus límites y
posibilidades, su historia y su futuro. Crear colabora en
flexibilizar los comportamientos obsesivos, los hábitos
rígidos, la rutina, la resignación, la pasividad, el miedo a lo
desconocido y al fracaso, la falta de placer en el hacer y el
embotamiento de los sentidos y la imaginación.
El campo de la salud mental implica un gran desafío: elegir y
ubicarnos como personas capaces de pensar acerca del ser humano,
de ser sujeto en esta sociedad, de ser acompañantes
terapéuticos responsables y comprometidos con la realidad y sus
peculiaridades.
Creemos en la capacidad creativa como herramienta para el
despliegue de las habilidades y potencialidades del
sujeto-paciente en su singularidad, poniendo en juego las
tácticas de acompañamiento necesarias y continuamente
actualizadas en el devenir del vínculo, como así también en la
creatividad de todo nuestro trabajo enmarcado en una estrategia
de tratamiento que apunte a re-significar el abordaje de la
psicosis desde una conciencia de salud.
Bibliografía
DSM IV. Módulo I y II. Redba, 2005.
Acompañamiento terapéutico. Pulice, G. y Rossi, G. Ed. Polemos, 1998.
Psiquiatría. Gelder y otros. Ed. Marban, 1999
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1º Congreso Nacional de Acompañantes Terapéuticos. Rossi, G. y otros comp. Ed. Tres Lunas, 1995
Estigma. Goffman, E. Ed. Amorrortu, 1963
Despertando el don bipolar. Grecco, E. Ed. Continente, 2004
Eficacia clínica del acompañamiento terapéutico. Manson, F. y otros comp. Ed. Polemos 2002
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