Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos

REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)

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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES

DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche

CURSO: Acompañante Terapéutico

DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche

MONOGRAFÍA: "La importancia del Acompañante Psicoterapéutico en la comunidad"

AUTORES: Karina Cucci - Verónica Ramírez - Susana Tuchi

CURSADA: Abril / Agosto 2003

ENTREGA CERTIFICADO: Agosto 2003

INDICE

  1. Introducción
  2. ¿Qué es el Acompañamiento Psicoterapéutico?
  3. ¿Cómo y cuándo es necesario un Acompañante Psicoterapéutico?
  4. Ejemplos de intervención del Acompañante Psicoterapéutico.
  5. ¿Qué puede llegar a percibir el Acompañante Psicoterapéutico?
  6. Conclusiones
  7. Bibliografía Consultada

1- INTRODUCCIÓN

El paciente que esta enfermo es el portavoz de las ansiedades y dificultades de su grupo familiar. El enfermo es él pero su enfermedad es la resultante del vínculo familiar, de la forma de relacionarse que existe entre ellos.

Las palabras y acciones del enfermo proporcionarán elementos para descifrar lo que sucede en el grupo y que no tiene posibilidades de emerger de otra manera.

No hay tratamiento posible si no hay un pedido al respecto de alguien para alguien. Es cierto que a veces no es el mismo paciente el que pide un tratamiento, a veces es la familia, un amigo o pareja. Si el paciente ya se encuentra en tratamiento serán el psiquiatra o el psicoanalista quienes puedan considerar la inclusión del recurso de acompañamiento terapéutico para sostener al paciente en su cotidianeidad.

El Acompañante Psicoterapéutico será el destinatario de múltiples relaciones transferenciales, no solo desde el paciente, sino también desde otros lugares y miembros implicados de modos distintos dentro del proceso general del abordaje (familia, terapeutas, institución, etc.)

Es un agente de salud entrenado para realizar básicamente una tarea de contención a pacientes crónicos y agudos; en un nivel vivencial, no interpretativo, y para el cual debe poner el cuerpo y constituir una presencia receptiva, cálida y confiable.

Cuando lo considere necesario y adecuado, el acompañante tiene la posibilidad de actuar como mediador entre el paciente y sus familiares, así como con el resto de sus vínculos, ofreciendo un espacio para la expresión del paciente y su entorno afectivo.

La posición que ocupa el acompañante en la vida del paciente le permite recabar gran cantidad de información que podrá ser de mucha utilidad al equipo tratante.

 

2- ¿QUÉ ES EL ACOMPAÑAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO?

Consiste en una estrategia terapéutica que se despliega en la cotidianeidad del paciente ya sea que este se halle internado o realizando tratamientos ambulatorios.

La tarea se realiza siempre dentro de un equipo terapéutico interdisciplinario y los objetivos son planteados por el profesional tratante. Este enfoque de mínima distancia y gran disponibilidad afectiva favorece una mayor eficiencia terapéutica.

El trabajo en equipo nos habilita para trabajar todas las instancias conflictivas, incluso las que se generan en el ámbito de la coordinación, de la institución, la supervisión clínica, etc. .

La eficacia estará dada cuando el conjunto de personas que trabajan bajo el mismo objetivo general, logran sostenerse dinámicamente.

Integrado a otros tratamientos permite su continuidad en el ámbito de la vida del paciente, con su familia y con la comunidad en la tarea de la resocialización.

¿En qué ámbitos puede ser requerida la asistencia del acompañante?

Se pueden enumerar varias alternativas que comprenden la asistencia del acompañante en el ámbito de la salud.

ASISTENCIA INSTITUCIONAL

ASISTENCIA DOMICILIARIA

 

3- ¿CÓMO Y CUANDO ES NECESARIO UN ACOMPAÑANTE PSICOTERAPÉUTICO?

El acompañante Psicoterapéutico funciona como agente contenedor para el paciente, será quién lo acompañe en sus crisis, quién lo ayudará a reestructurar su vida y lo acompañará en los diferentes procesos que lleve a cabo el paciente durante el tratamiento terapéutico.

Cuándo decimos que se puede ayudar a reestructurar la vida del paciente nos referimos a aquellas personas que debido a una internación y por diferentes patologías debieron alejarse de sus actividades laborales, educativas, recreativas y hoy quieren "reencontrarse" con las mismas.

Un Acompañante Psicoterapéutico puede ser indicado en diferentes casos, el denominador común de los pacientes que requieren de un acompañamiento se basa en una disminución de sus posibilidades de autovalimiento y una significativa retracción, producida por la enfermedad.

El recurso puede plantearse para:

En cuanto a la edad puede estar dirigido a niños, adultos, adolescentes y ancianos.

 

4. Ejemplos de intervención del Acompañante Psicoterapéutico

PRIMER CASO: Adolescente psicotico

Se trata de una familia conformada por Sonia (44 años), Aldo (41 años), empleado; cuatro hijos: Graciela (19 años), Héctor (16 años), Laura (nació cuando Héctor tenía dos y murió a los cuatro) y Pedro (4 años). Hubo un aborto entre la primera y el segundo. Los padres consultan por Héctor que viene de una psicosis infantil y actualmente presenta crisis de auto y heteroagresión y prácticamente no habla. Lo primero que preguntan es si en la institución hay acompañantes terapéuticos porque se agrede mucho.

El padre de Sonia era técnico industrial, militante de una agrupación política de izquierda; a los 50 años se recibe de psicólogo. Desde el discurso de Sonia y de Aldo aparece como muy idealizado. Murió hace cuatro años. La mamá trabajaba en repostería. Cuando se separan ella se va a vivir a un país limítrofe. El padre se casa con una compañera de la agrupación. Sonia queda sola (tenía alrededor de 20 años); vive en una pensión, en ese momento estaba de novia, se casa y al año se separa. Dice "me casé por desesperación".

El único hermano de Sonia en el momento de la separación de sus padres se desvincula definitivamente de toda la familia. "Es un "desaparecido", vive en Italia, dice Sonia.

Los padres de Aldo se separan cuando él tenía doce años. El padre es evangelista; aparece como una figura muy rígida; "cuando ellos se separaron mi padre me dejó con mi mamá; él pensaba que los hijos debían estar con las madres. Yo lo busqué a los 15 años de nuevo y me fui a vivir con él, pero no me pude quedar porque él pasó a vivir con una mujer con hijas mujeres y en una sola pieza era imposible estar todos juntos. Entonces yo me volví con mi mamá".

Sonia dice de Héctor: "tiene las manos atadas con la toalla o con una mochila, él solo encontró la forma para no lastimarse tanto". "El no era así, tuvo un retroceso importante, motivado por la muerte de su abuelo paterno, sumado a la pérdida que sufrió cuando se fue la coordinadora de la institución donde concurría, y al nacimiento del hermano". Estos episodios se dan en simultaneidad. "El no era así, si bien el neurólogo que atiende a Héctor desde los 11 meses me dijo que no iba a ser un chico normal, yo no me di cuenta hasta el otro día cuando le di la mamadera", "yo podía estar o no, no fijaba la vista, no caminaba, no sostenía la cabeza, no hablaba". A partir del año tuvo tratamiento de estimulación temprana y a los cinco años ingresa a una institución terapéutica.

En las primeras entrevistas de la pareja sólo hablaban de Héctor y de las pérdidas que habían sufrido. Fundamentalmente de la muerte del abuelo (muere de cáncer), abuelo muy querido por Héctor. A su vez fallece el segundo marido de la madre de Sonia. Ellos estaban en muy mala situación económica. Sonia dice "mi papá fue el que encontró el lugar (en lo manifiesto se refiere a la actual institución) para Héctor. Era psicólogo, "era un ser excepcional dice Aldo con él se podía hablar de todo". Aldo también militaba en la misma agrupación política que el padre de Sonia. "Encontré en él el padre que no tuve", dice.

Dice Aldo: "este es el momento (el del fallecimiento) en que Héctor se comienza a autoagredir", la mamá agrega: "nos derivaron a terapia familiar, mira a Aldo, se ríe pero Aldo no quería ir, él no le encuentra sentido. Un día teníamos que ir y no pudimos, Héctor se ató las manos con la toalla". Aldo había hecho una consulta en el momento del nacimiento de Graciela pero deja al poco tiempo de comenzar un tratamiento. "Héctor no era así, ahora sólo se golpea, antes hacía actividades" (padre); Sonia dice: "Héctor tiene este problema por intoxicación fetal. Yo tomaba una droga porque tenía convulsiones desde chica (no hay recuerdo desde cuando)". Aldo agrega, "son emocionales, no tuvo más desde que nos conocimos"; "sí una por año dice Sonia cerca de fin de año, la última fue hace tres años para las vacaciones". Desde hace diez años dejó de hacer los controles médicos. En los embarazos reduce las dosis desde el mes hasta los seis meses. Salvo Graciela todos los hijos convulsionan.

Cuando Héctor ingresa al Hospital de Día tiene que tener un acompañante terapéutico durante cuatro meses porque por las agresiones era imposible agruparlo. Después puede permanecer en la sala. A partir de ese momento comienza tratamiento individual dos veces por semana.

El trabajo con la familia comienza con Sonia ya que, en un principio, es la única que puede venir. Participa de entrevistas y de las reuniones multifamiliares. Viene para hablar de Héctor. Sonia dice que cuando ella llega a su casa se mete en la cama y duerme, se levanta para cenar y vuelve a dormirse. "Los fines de semana son "un infierno". Héctor se golpea, Pedro grita, Aldo grita y yo me callo y no doy más... Aldo es muy violento, yo lloro, no entiendo, me grita por Pedro, él no quiere comer, tira el plato. Aldo tira el secaplatos, le pega. Sonia habla de la división de los hijos que se da entre ellos: "Héctor es de Aldo, le da de comer en la boca y yo no puedo decir nada, Pedro es mío, Aldo no lo quería tener, lo sacude, lo golpea".

Después de un tiempo de trabajo con Sonia, Aldo puede empezar a participar de las entrevistas pero para hablar de Héctor y de su relación con él. Esto lo puede empezar a hacer a partir de sentir que la relación ha mejorado ya que antes no podía. Puede empezar a revisar la relación con su padre; su odio y sus reproches porque lo abandonó en plena pubertad. Aparece la imagen de un padre temible que castiga y censura con mucha rigidez. Trabaja su identificación con él en la violencia y rigidez con que trata a Sonia y a Graciela. Durante este período Aldo y Sonia pueden concurrir juntos pero para hablar de los hijos, no de ellos. En este contexto es que pueden hablar por primera vez de la muerte de Laura. Dicen que Héctor la quería mucho y fue él quien la encontró muerta y que él avisó como pudo: caminaba y caminaba y así la muchacha se dio cuenta, no había nadie más en casa. Ella convulsionaba, a veces durante varios minutos, teníamos que internarla frecuentemente por raquitismo. Sonia llora y dice: "cuando yo me fui, vi que no estaba bien, por eso no puedo dejar de ir a ver a Pedro en la noche, Pedro va a cumplir la edad de Laura". Se trabaja el lugar que ocupa Pedro, el lugar de la muerte, el lugar vacío dejado por Laura y las intervenciones fueron dirigidas a Aldo para mostrar las lagunas que él dejaba en su dedicación exclusiva a Héctor.

El padre comienza a llevar a Pedro al tratamiento individual que inicia y acude a sus llamadas por la noche. Se trabaja a partir de escenas cotidianas las dificultades de relación con los hijos y lentamente aparecen cambios muy significativos que le permite un reposicionamiento en las funciones parentales. En el trabajo con Héctor fue muy significativo el momento en el tratamiento individual (que coincide con lo que pasa en el trabajo grupal en el Hospital de Día) en que puede dejar la mochila y comienza a sustituirla por otros objetos y a usar sus manos para otras actividades. Esto pasó por un trabajo muy complejo ya que se resistía frecuentemente a dejar su objeto, parecía que dejarlo era caer en un abismo, tenía crisis catastróficas; parecía que necesitaba aferrarse al objeto, fusionarse con él. Destacaremos el momento en que el padre hace una operación de corte, precisamente, cuando se anima a quitarle la mochila a su hijo como efecto de su seguridad en su posición paterna que le permite tolerar la angustia del hijo, lo tolera y lo contiene.

Recién después del trabajo con cada uno en las entrevistas y de los dos en función de ellos como padres pudieron pasar lenta y dificultosamente a traer escenas de la problemática de pareja: la violencia y la distancia que suele haber entre ellos. Sonia llega a plantear su deseo de separarse, pero también su añoranza de épocas donde salían de paseo, cuando iban a comer afuera, cuando estaban mejor. En una reunión multifamiliar a partir de las quejas de una de las madres por la difícil situación económica por la que su familia pasaba por falta de trabajo, Sonia se angustia mucho y dice (llorando) que a ella y a Aldo le pasa lo mismo, que ellos también tienen carencias económicas, que hace mucho que no van a cenar afuera solos. Hay que destacar el efecto de sentido para Sonia que se produce en este momento de la reunión a partir de la producción discursiva de la otra integrante del grupo. "Las reuniones multifamiliares funcionan como una verdadera matriz de reestructuración de las relaciones familiares. permite trabajar la indiscriminación y la indiferencia de los lazos de alianza y de filiación. En efecto cada grupo familiar opera para otro como tercero que devuelve al otro una escena de reconocimiento que produce efecto en su discurso". En dicha reunión se trabajó lo económico, Esta intervención se hace a partir de establecer nexos asociativos con lo trabajado en otras reuniones cuando los padres comentan que las exigencias de los hijos discapacitados agotan todas las reservas. Esto toca muy fuerte en Sonia, se da cuenta, ya en la entrevista de pareja, que "su hambre" (de eso habla en la reunión, incluso ella lo vincula con el momento cuando se fue a vivir a la pensión) es hambre de deseo, de afecto.

Algunas reflexiones:

Héctor recurría a aferrarse al objeto simbiótico (mochila) como ya vimos que no podía dejar, sin caer él en el abismo. Pensamos que en este caso el dispositivo institucional posibilitó el despliegue de esta modalidad estructural de las configuraciones vinculares en las que está inmerso Héctor. Por un lado se da un trabajo muy rico en su análisis individual y en las actividades terapéuticas (sala, musicoterapia, psicopedagogía y acompañamiento terapéutico) a partir del objeto (mochila = posición de Héctor). Sonia y Aldo pueden comenzar un trabajo terapéutico gracias que llegan a la consulta por el hijo, ellos no se implican subjetivamente. la pregunta es por y a través del hijo; es interesante consignar que la primer consulta que hace Aldo cuando nace la hija mayor se relaciona con asumir la función paterna. Aldo deja el tratamiento iniciado. Posteriormente cuando Héctor comienza con sus problemas no puede plantearse ninguna pregunta con relación a él, tan desbastador es el efecto de lo forcluido en este tiempo (en lo que se anuda en esa relación) ya que además de su inoperancia (en la función de corte) no acepta la indicación de tratamiento. Sólo la acepta cuando logra mejorar la relación con su hijo (es bastante habitual que cuando hay patología grave en la consulta por un hijo digan: "cuando esté un poco mejor voy a tomar las entrevistas") y así puede llegar él también a las entrevistas como padre, no como esposo, ya que en un principio, como dijimos, no podían venir a sesiones de pareja.

Con familias con estas patologías es muy difícil (a veces imposible) reunir a todos los miembros o a la pareja; puede venir alguno de los padres (o los dos como en este caso) pero más en función del Otro primordial portando a veces como único ticket de entrada al hijo. el efecto en Héctor es de violencia, de estereotipia, de mutismo. Su cuerpo será el campo devastado de todo lo que no tuvo tramitación vía discurso en los padres y en los padres de ellos. Se sienten convocados a los diferentes espacios institucionales donde se restablece un lugar para las funciones parentales.

Al poder ocuparse del hijo están trabajando lo más primitivo de cada uno de ellos; esa parte de sí (ellos como hijos) está afuera, como lo más extraño y les retorna como amenaza. Sonia y Aldo llegan con esa parte de sí que los expone a la locura y a la desposesión pero en el dispositivo institucional pueden entrar en la actividad creadora (sentirse, autorizarse como padres) pero porque se pudieron meter junto con nosotros con esa parte alienada. caracteriza a configuraciones como las de la familia de Héctor como "estructuras familiares invertidas" y plantea que recién cuando los padres pueden renunciar a "su apego infantil de sus propios padres es cuando pueden reconocer a su hijo como fruto, es decir como algo que ya no es ellos mismos".

Estos casos de familias con psicopatologías graves son uno de los obstáculos con los que se pueden encontrar los acompañantes, por lo cual hacen muy difícil la implementación del tratamiento para con el paciente, ya que el grupo familiar no puede colaborar debido a sus propias patologías.

SEGUNDO CASO: Adolescente con trastornos alimentarios.

Paciente: Florencia

Edad: 18 años

Dispositivo: Comunidad de orden abierto

Diagnostico: en observación.

Características: Tiene dificultad para relacionarse con el grupo, no respeta el tratamiento, presenta convulsiones, intentos de fuga, manipulaciones hacia operadores, mitómana, se provoca vómitos (se debe controlar cuando va al baño, y que y como come).

Se solicita un Acompañante Psicoterapéutico para realizar con la paciente su primera salida, después de un año y medio de permanecer en la institución al haber logrado el permiso del juez debido a que es menor de edad.

El destino es la casa de su padre en las afueras de Buenos Aires, el mismo se presenta para trasladarla en la institución.

Durante el viaje se muestra ansiosa, decide sentarse junto al acompañante en lugar de hacerlo junto a su padre; hace comentarios acerca de cada lugar por el cual pasan con el micro y asocia recuerdos. Se muestra preocupada y nerviosa

En el trayecto desde la institución hacia su destino va recordando situaciones vividas, refiriendo sus miedos por volver a su casa y por reencontrarse con su hermana quien actualmente esta en pareja con el que había sido su primer y único novio.

Al paso por un pueblo Florencia le dice a la Acompañante que su madre vive ahí con su nueva familia y recuerda cuando con su hermana se reencontraron con ella a pedido de la misma, dice que no puede llamarla "mamá" y cuenta que el padre se opone a que sus hijas vean a la madre (según la versión del padre su esposa las abandono de pequeñas para formar una nueva familia).

Al llegar al lugar la Acompañante observa que el lugar se ve tranquilo y desolado.

En la casa se encontraban las dos hermanas y un sobrino de la paciente (ella recuerda no verlo desde bebé), los cuáles no mostraron demasiado entusiasmo con su llegada.

Luego de instalarse, Florencia le muestra la casa a la acompañante tratando de hacerla sentir cómoda.

Se observa falta de comunicación dentro de la familia.

Durante la tarde se integra al grupo la pareja del padre una persona agradable, cordial, abierta al dialogo, afectuosa y participativa del tratamiento de Florencia; quién le trae un presente y se alegra de verla.

El acercamiento que tiene con el padre es a través de proponerle ir a ver los animales.

Después de la cena, la hermana mayor se retira y Florencia sigue inquieta por la próxima llegada de su antiguo novio, hoy novio de su hermana.

Ella, al estar alerta, escucha la llegada del auto del muchacho y para pasar ese momento decide escuchar música en su cuarto se aísla, se cierra, dice que quiere dormir, lo intenta.

Avanzada la noche se escuchan ruidos provenientes de la habitación del padre: es su padre y su pareja manteniendo sexo, situación que perturba a Florencia e incomoda a la acompañante, debido a esto ponen más fuerte la radio a modo de que se den cuenta de su presencia; después de un rato logran conciliar el sueño.

Al otro día, la paciente se despierta de muy mal humor y descubre que la hermana no ha dormido en la casa, este genera un mayor malestar e incomodidad a lo que hace observaciones, se muestra muy disconforme con su padre, se torna callada y opta por aislarse y se dirige hacia fuera de la casa a observar el paisaje con lo cual recuerda el abuso que sufrió en un campo cercano, le relata a la acompañante algunos detalles del mismo (ella viene trabajando esto en su terapia).

La Acompañante escucha en silencio a Florencia, no hace ningún comentario, se quedan juntas en silencio. La Acompañante trata de que la paciente se calme y la alienta a que juntas paseen por el lugar buscando hablar de otras cosas, le pregunta si desea volver a ala Institución o si hay algo en especial que desea hacer, la paciente comenta que ella no siente mucha comodidad en la casa de su padre, que le gusta mucho vivir en Buenos Aires dentro de la ciudad y prefiere algunas cosas del tratamiento.

Para pasar la estadía en la casa del padre, la paciente propone cocinar, cosa que se disponen a hacer.

La pareja del padre las lleva a comprar lo necesario para ello, en su auto; con lo cual Florencia aprovecha para hablar por teléfono con la coordinadora de Institución.

Ella comenta en su llamado la falta de atención que le presta el padre, la coordinadora pide hablar con la Acompañante para que le dé su observación y para decirle que si la paciente está muy incomoda pueden volver antes de lo previsto.

A la vuelta a la casa, Florencia se muestra un poco menos tensa, disfrutando de la tarea de cocinar y siendo cordial con todos; su padre muestra cierto animo para con ella halagándola por la manera de cocinar, aunque atribuye que están ricos los pastelitos gracias a que ayudo a cocinarlos su pareja; esta situación no le gusta a Florencia pero decide dejarlo pasar.

Cerca de la noche llega su hermana menor con su novio (ex novio de Florencia) y este se queda afuera esperándola, la hermana entra al cuarto de mala manera y se cambia de ropa, discute con Florencia por que esta le recrimina dejar todo desordenado, se produce una discusión entre las hermanas, la Acompañante sugiere a Florencia calmarse y al irse la hermana menor, se queda con ella, quien le comenta que le enoja mucho ver que su hermana siempre fue y es mejor que ella, luego va al baño y no puede evitar vomitar.

Manifiesta querer volver cuanto antes a la Institución.

Su hermana no tiene ningún reparo en mostrarse con su novio por lo cual Florencia sufre una crisis de llanto, nadie en la cosa la tiene en cuenta.

La angustia crece y la paciente no quiere cenar; comienza a organizar la vuelta a la Institución.

Hablando con la Acompañante le dice que no quiere volver a salir de la Institución y mucho menos volver a la casa de su padre, siente que su familia es un desastre y que ella no es importante para ellos.

Ya en la institución la coordinadora habla primero con la Acompañante y luego con el padre, él le comenta que es mucho gasto ir a buscar a Florencia, lo mismo que pagar los gastos de la Acompañante (esto ya se lo había sido manifestado a la paciente), a lo que la coordinadora le señala los descuidos que este tuvo con la visita de su hija y que es importante que se mantenga tanto él como su familia cerca del tratamiento; el padre se queja y le dice que no cree en el tratamiento y que va a hablar con el juez para sacarla de la Institución.

Conclusiones

Es importante comprender que cuando un paciente se encuentra como en este caso, en una internación y necesita restablecer el vínculo con su familia (que es donde generalmente deberá volver al termino de su tratamiento), es sumamente importante la presencia de un Acompañante Psicoterapéutico, porque presencia situaciones que de alguna manera confirman la problemática familiar y es de esta forma que el equipo terapéutico puede idear una estrategia para la rehabilitación del paciente y para ayudar a correrse de ese lugar; en este caso al ir la paciente trabajando con su psicóloga sobre el tema del abuso y la problemática con su hermana, esta pudo hablar de lo que sentía y llorar sin provocarse daño como lo hacía antes, se pudo mostrar más abierta al dialogo y al estar la Acompañante junto a la paciente, esta pudo enfrentar estas primeras situaciones.

La Acompañante realizó una tarea contenedora, mediadora y mantuvo los límites propios del tratamiento para mantener cierta organización que es propia de la Institución.

 

5- ¿Qué puede llegar a percibir el acompañante Psicoterapéutico?

Al conocer al paciente que deberá ser acompañado terapéuticamente, las primeras impresiones que se registran son reacciones corporales que se tiende a pasar por alto con el tiempo al concentrarse en sus palabras y acciones, sin embargo revisten el valor de lo auténtico y genuino. A pesar de todo, el saludo inicial deja sus huellas. A su vez, el habla es algo más que palabras y frases, ya que comprende la inflexión de la voz, el ritmo y el gesto, el cual añade riqueza al lenguaje y a la expresión. Incluso el silencio también dice cosas sobre esa persona.

Es posible entablar contacto con las personas que sufren trastornos mentales si se emplea suficiente paciencia y comprensión. Empezando por tener en cuenta el espacio personal que necesita cada paciente en particular. En general los hombres mantienen una cierta distancia entre ellos mismos y los otros, según sea el tipo de relación y la situación. Una especie de burbuja invisible rodea a cada individuo, representando su margen de seguridad. Si alguien la atraviesa, la respuesta puede ser retroceder, irritarse o tener una vaga sensación de malestar y un intento
automático de restablecer la distancia previa. Los pacientes esquizofrénicos por ejemplo necesitan de una mayor distancia para sentirse cómodos. Por eso al aproximarse a un enfermo de este tipo es crucial dejarle un amplio espacio para que pueda alejarse, ya que su terror es a fundirse y disolverse en una pérdida de límites. Contrariamente a las personas que padecen fobias, con las que el espacio deberá ser estrecho para generarles mayor seguridad. Y en todos los casos se evaluará cuidadosamente el grado de proximidad que cada paciente pueda tolerar con comodidad en sus diferentes momentos. La "distancia ideal u óptima" es el punto en el que el acompañante terapéutico pueda entender, pero no en el que se pueda quedar.

A veces los tiempos y ritmos de un enfermo resultan sumamente lentos y en otros imposibles de seguir, como es el caso de los estados maníacos.

Resulta imprescindible que el acompañante terapéutico mantenga una "disposición expectante" por la cual se halle dispuesto, alerta y listo para salir a la arena y atajar en cualquier momento las situaciones que se le presenten. Si bien los pasos del enfermo pueden ser vacilantes o tímidos, también es esperable que pueda ocurrir una reacción violenta y agresiva, cuando no emociones sexuales presentadas de manera sutil o directa. Las dos situaciones más difíciles de enfrentar por parte de los acompañantes terapéuticos, sean hombres o mujeres quienes los realicen, son la agresividad y la sexualidad. Constituye una regla de ética profesional el que no pueda haber una relación sexual con los pacientes ni agresiones de ninguna clase. Pero el acompañante terapéutico puede verse enredado y entrar en el juego por sentimientos personales, entorpeciendo así la relación, y no pudiendo poner ni ponerse límites. No deberá asustarse por las fantasías que le surjan al respecto, pero sí estando cercano a la acción. Estos temas necesitarán ser hablados y trabajados con el equipo terapéutico, el cual es el indicado junto con quien lo supervisa, de rescatarlo de su ceguera.

Por último, el abrazo es la forma de contacto humano que contiene más al otro y produce alivio al compartir. Abrazar es una respuesta natural para demostrar distintos sentimientos. A veces para calmar miedos, angustias, dar seguridad y protección.

El acompañante terapéutico tenderá a regularle al enfermo los intercambios afectivos en una forma más adecuada, a través de un "vínculo" diferente a los que tuvo anteriormente, con la intención de mejorar las relaciones del paciente y ayudarlo a reformular el desarrollo de una personalidad más armónica con su medio.

 

6- Conclusiones

La capacitación es fundamental y la concientización de la labor que va a cumplir para poder desplegar una amplia gama de estrategias que hacen a un operar efectivo.

Es ahí donde cada Acompañante Psicoterapéutico mostrará sus cualidades y estilo personal para un "saber-hacer".

Además de trabajar día a día con los pacientes debe hacerlo con los familiares o el entorno del mismo; puesto que muchas veces el rol del Acompañante se ve minimizado ante la mirada de la familia.

El Acompañante mediante el desarrollo de la escucha, logra interpretar al paciente desde un lugar en donde será el testigo de los actos del mismo.

Es entonces quien lleva la responsabilidad de informar con la mayor objetividad posible, ya que para esto los Acompañantes realizan su capacitación.

Pensamos que al incluir al acompañante dentro del ámbito de la salud abrimos la posibilidad de un hacer más individual y no tan "masificador" por el cuál se obtienen resultados precisos que permitirían, si es necesario, modificaciones mucho más rápidas del tratamiento psicoterapéutico.

 

7- Bibliografía Consultada


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