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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Asistente Geriátrico MONOGRAFÍA: "Los adultos mayores en la década del consumo (1990 - 1999) desde lo social" AUTORES: Mercedes Conci Jorge Omar Groba Teresita Pérez - Patricia Sanguineti - Margarita Tiglio CURSADA: Primer Cuatrimestre 2003 ENTREGA CERTIFICADO: Agosto de 2003 |
1. La vejez en la Historia
de la humanidad.
Basta una simple indagación bibliográfica para sorprenderse por
los cambios radicales que la vejez ha sufrido en su valoración a
lo largo de la Historia. Cambios que van desde el exterminio de
los ancianos hasta su más sacra veneración: prácticas que en
la actualidad consideraríamos criminales y otras de raigambre
profundamente religiosas atravesaron a la vejez.
Comparativamente, se realizaron estudios e investigaciones sobre
el comportamiento de especies animales distintas al hombre en
relación con aquellos seres que envejecen. En las especies más
evolucionadas los animales mayores son altamente considerados por
los animales más jóvenes por la experiencia que éstos poseen.
Contrariamente, los monos antropoides jóvenes suelen eliminar a
aquellos que pierden su capacidad de lucha a causa del
debilitamiento físico que el envejecimiento les produce.
Algo así sucede en las primitivas poblaciones humanas en las
que, en algunas veneran a sus adultos mayores, y otras toman la
drástica determinación de eliminarlos. Podemos destacar, por
caso, una colectividad del Sur del Sudán, que llega a enterrar
vivos a los adultos mayores cuando son víctimas de una notoria
debilidad.
Aún en sociedades más avanzadas, del Siglo XVIII, existían
ceremonias cuyo objeto era expulsar a los adultos mayores del
seno social mediante escenas ficcionales.
Variadas son las fuentes que refieren la valoración de la vejez
realizadas por las sociedades primitivas; hemos afirmado que la
consideración varía entre aquellos pueblos que veneraron a sus
adultos mayores y aquellos que los desprecian o eliminan. Para
tener una idea acabada de cómo se ha considerado la vejez
históricamente, no sólo hay que indagar en la Historia sino que
la búsqueda se debe ampliar e ingresar en otras ramas
específicas, tales como las artes, la literatura y la
mitología.
Si se habla de alta consideración y situación privilegiada para
la vejez, es China milenaria el mejor y más acabado ejemplo que
la civilización ofrece al respecto. Es la estructura familiar,
de organización patriarcal, el sustento y razón principal que
ha permitido este favorecimiento y privilegio que rodea a la
vejez, pues la familia toda debía obediencia al hombre de mayor
edad, como así también la postura filosófica y religiosa que
relaciona la vejez con la sabiduría; no resulta extraño
entonces comprender por qué el envejecimiento se ha visto
favorecido en esta civilización si sabemos que para los chinos
la sabiduría está relacionada directamente con la mayor
elevación espiritual posible a que el hombre puede aspirar. El
ingreso a la senectud era celebrado como un momento memorable.
La civilización egipcia ha dejado pocos datos respecto del trato
dispensado a la vejez, aunque no resulta esto poco relevante dado
que habla acaso de un viejo anhelo de la humanidad: un papiro,
considerado el primer texto que trata el tema de la vejez, nos
habla con criterio acerca de los achaques de la vejez y los
medios para como conseguir transformar en joven a un viejo.
La Biblia hace no pocas referencias con respecto a la vejez y la
visión que el pueblo judío tenía de ella; se habla de la
sociedad patriarcal y los favores que poseen personas centenarias
describiéndolos como mensajeros o enviados de Dios. También hay
párrafos en que se refiere a las edades más avanzadas como un
logro o bendición y que para alcanzarlas había que llevar una
vida plena de virtuosismo. Un bello y poético párrafo en el
Proverbio 20 exclama que "la gloria de los jóvenes es la
fuerza, y la hermosura de los ancianos su vejez". Destaca la
Biblia entre otras cosas el papel político que desempañaban los
viejos: el episodio referido a Moisés nos habla de la orden dada
por Dios en la que el anciano debe juntar setenta ancianos entre
los varones de Israel para compartir con él la carga del pueblo.
Aún así existen en la literatura posterior, episodios
protagonizados por ancianos en los que se revela su in conducta y
por ello son condenados a muerte, como el de los dos viejos y la
casta Susana, y en el Eclesiastés, hay un párrafo alegórico de
la vejez, aunque paradigmático y misterioso en que se dice que
debe reverenciarse a Dios durante la juventud: "en los días
de tu juventud acuérdate de tu Hacedor, antes de que lleguen los
malos y los años en que dirás: no tengo ya contento".
Es importante destacar la posición de la civilización griega
frente a la vejez por ser la que más ha influenciado a la
civilización occidental actual. Los griegos consideraban la
juventud como la única edad en que valía la pena vivir la vida.
Desde lo filosófico, pasando por las artes, la poesía
especialmente, se realizaban lamentos acerca de la vejez. En la
mitología se habla de dioses que al envejecer se hacían malos y
perversos.
Es la civilización griega un claro ejemplo de la forma
contradictoria y extrema en que la vejez ha sido tratada
históricamente, si tenemos en cuenta que a pesar de las
lamentaciones que provocaba el envejecimiento, políticamente el
poder fue ejercido en un importante período por gerontes.
Esparta es una muestra acabada de la gran consideración que se
tuvo con la senectud: hombres y mujeres debían someter su vida a
un riguroso, estricto régimen militar hasta alcanzar la edad de
sesenta años, momento en que eran liberados de la implacable
disciplina militar. En Atenas el poder político era administrado
por los más viejos aunque con el paso de la Aristocracia a la
Democracia, los ancianos fueron perdiendo sus poderes.
Paradigma de lo expuesto, la antigua Roma es otra muestra de
contradicciones y extremismos en el trato hacia sus viejos, ya
que en su época primitiva los viejos eran arrojados a las aguas
desde puentes para que se ahogaran, y ya en la época de la
República el poder del Senado, órgano fundamental de la misma,
era ostentado por gerontes. La decadencia y caída del Imperio
Romano producida por los constantes embates de los pueblos
bárbaros dejan pocos datos respecto de estos pueblos salvo por
la mitología y la historia misma de los pueblos germánicos, que
habla del predominio de los jóvenes, luego de que dioses
jóvenes y guerreros enfrentan y vencen a dioses más ancianos y
dominan así la escena; si se tiene en cuenta que los germánicos
eran guerreros y conquistaban para vivir (o viceversa), se puede
suponer que los viejos eran despreciados y, quizá, pocos.
El advenimiento del Cristianismo, coincidente con la decadencia
el Imperio Romano, mejora las condiciones de vida de los
ancianos, aunque durante el Imperio y la Alta Edad Media los
ancianos casi no tenían acceso a la vida pública.
La Edad Media representa un retroceso en la consideración de la
vejez, salvo y como excepción el período de la República de
Venecia como Estado en que se forma una gerontocracia. En
general, la Edad media en todas sus facetas y períodos presenta
un rechazo hacia la vejez y refuerza la idea del
rejuvenecimiento. La época que la sigue, el Renacimiento, aunque
se prolongan ciertas tradiciones de la época anterior, produce
fundamentalmente un florecimiento de las artes y las ciencias
sustentado por la prosperidad de las ciudades de Italia. Se
desarrollan los ideales de la belleza y el amor a la vida, por lo
cual la ancianidad vuelve a sufrir oprobios y menciones
irrisorias dirigidas a hombres y mujeres ancianas.
El Siglo XVII tampoco le es favorable a la senectud. Ya en el
siglo XVIII se observa en Europa un aumento de la población con
disminución de la mortalidad en edades tempranas por lo que
empieza a aumentar la población de gerontes. Los hombres de
edad, con el desarrollo de la burguesía van cobrando mayor
importancia y crece el respeto por sus figuras dentro del seno
familiar, pues simbolizan sus unidad y permanencia. Esto se
refleja también en las artes y la literatura de época.
Entre el Siglo XVIII y el Siglo XIX es la literatura quien ofrece
las mejores obras en sentido filosófico sobre la senectud. El
Fausto, de Goethe es una de las mejores representaciones. Ya con
Goethe nos introducimos en el Siglo XIX época de enormes cambios
socioeconómicos que favorecen a las personas de edades
avanzadas. La revolución industrial provoca un despoblamiento
urbano, el crecimiento de la urbanidad y un fenómeno de clase
social nuevo: el proletariado. Aparecen, junto a un crecimiento
de la población anciana con respecto a la población total y
surgen las primeras distinciones sociales entre los viejos
privilegiados y los de clase social más pobre. La preocupación
por la mala situación de los ancianos pobres es tomada como eje
central en la obra de reconocidos autores de época, como
Maupassant y Zola. La vejez es exaltada por autores como Víctor
Hugo. En un párrafo de su obra "Booz dormido", retrata
así a un viejo: "Si el joven es bello, el viejo es grande;
si en los ojos de los jóvenes se ve fuego, en los ojos del viejo
se ve luz". También autores como Dickens resaltan el amor y
la dulzura en el trato entre abuelos y nietos.
Ya en épocas contemporáneas, la actitud de la sociedad va a
experimentar un cambio importante respecto de la vejez, traducida
como un interés y una toma de conciencia trascendente de la
senectud y el envejecimiento, tanto que en los países
desarrollados aparece el fenómeno demológico conocido como
envejecimiento de la población, tan importante y cargado de
consecuencias que algunos lo han denominado revolución vital del
siglo XX.
2. El problema de la vejez en la República Argentina
en la década de los 80.
¿Un problema actual?
En la medida en que se ha considerado la problemática de la
vejez en la República Argentina se ha llegado a determinar que
el fenómeno en sí se ha acentuado. La población mayor
considerada desde los 65 años, representaba el 4,2 % de la
población total en 1950. Ya en 1980 esta cifra llegaba al 8,6%;
esto es: se duplica para entonces la población de ancianos en
nuestro país.
Para 1980 la problemática del envejecimiento en nuestro país,
teniendo en cuenta los aspectos que hacen al potencial de
crecimiento demográfico y económico, llevó a la conclusión de
que se alteraría la posición política dentro del continente,
con relación a otros países del mismo.
Datos fehacientes por entonces, demuestran que sumando las edades
de 0 a 14 años con la de 65 años y este resultado se divide
entre la población de entre 15 y 65 años, tenemos una relación
entre la población que generalmente no trabaja con la que
generalmente trabaja y de este modo, en 1950 por cada 1.000
habitantes activos tenemos 532 pasivos o que no trabajaban.
En los años ochenta la cifra era de cada 1.000 activos, 582.
Estos cambios de estructura de la población afectaron la fuerza
laboral; el desequilibrio in creyendo entre quienes se suman a la
fuerza laboral y aquellos que se retiran se vuelca en número
mayor a favor de quienes dejan la actividad laboral.
Un factor fundamental es la baja tasa de natalidad que registra
el país, registrada ya en 1978 a través de un cuadro
comparativo de la población mundial, publicado por Intercom en
enero de 1979 según la cual la baja tasa de natalidad en
Argentina es de 23, mientras que en América Latina es de 36 y
para el total mundial es de 29.
Según estos datos, con una tasa de mortalidad de 9, tiene una
tasa de crecimiento natural de 1,3 % anual. Esto quiere decir que
para duplicar su población nuestro país precisará 53 años en
tanto países limítrofes, como Bolivia, con una tasa en
crecimiento natural de 29 % para duplicar su población
necesitará de 29 años, Brasil con su tasa de crecimiento
natural de 2,8 % necesitará 25 años, Paraguay, con una tasa de
crecimiento de 3,1 % necesitará 22 años y Chile con su tasa de
1,8 % requerirá 38 años.
No se toma en cuenta a la República del Uruguay ya que teniendo
una tasa de crecimiento natural de 1,1 precisará de 63 años
para duplicar su población.
Los datos registrados por entonces proyectaban una población
para 2.000 de 32, 9 millones en Argentina, 8,7 millones para
Bolivia, Brasil 205, 2 millones, Paraguay 5,3 millones, y Chile
unos 15,4 millones.
Un informe elaborado por el BID (Banco Interamericano de
Desarrollo), calculaba entonces que la población activa o de
personas que buscan empleo progresaría de distinta forma en los
países mencionados, lo que agravaría el ya por entonces agudo
problema del desempleo.
El cuadro, por entonces marcaba esta situación:
PAÍS 1960 1980 2000
Argentina 8,1 10,3 12,6
Bolivia 1,2 2,0 3,4
Brasil 22,8 39,7 69,3
Chile 2,5 3,7 5,6
Esto indicaba que este crecimiento a un ritmo tan acelerado
podría agravar el problema del desempleo. La desigualdad de
Argentina respecto de aquellos países, hecha la excepción del
Uruguay podría crear una presión inmigratoria a través de las
fronteras por parte de los habitantes desocupados de aquellos
países.
El desequilibrio en las fuerzas laborales entre ingresos y
egresos se hizo notorio desde mediados de los años 70 y ya se
presentaba un problema de no fácil solución.
Los interrogantes por entonces eran:
1) ¿Se tiene en cuenta esta situación en planes referidos a
jubilaciones?
2) ¿Se realizan proyectos para hacer frente a una creciente
falta de la oferta laboral en el futuro?
3) ¿Se contempla la situación de la política migratoria dentro
de Argentina?
4) ¿Cuál es la política demográfica más conveniente para
Argentina?
5) ¿Se ha meditado sobre la conveniencia de estimular el
crecimiento de la población de argentinos por medidas de
estímulo adecuadas, que por razones obvias es preferible en la
actualidad, que logre el aumento de población atrayendo
inmigrantes?
Considerados la extensión territorial de Argentina, sus recursos
económicos, muchos todavía no explotados, la baja densidad
poblacional de extensiones como la Patagonia, es apremiante
encarar políticas demográficas adecuadas, que, por otra parte
no será fácil implementar para que nuestro país no se vea
obligado, al finalizar el año 2000, con problemas de orden
político, especialmente con aquellos países con fronteras en
común.
Como dato relevante se podría aseverar que, por los años 80,
hubo avances en lo concerniente a la solución de los diversos
problemas de la vejez. Es de resaltar la aparición de cultores
dentro de la Medicina, de actores socioculturales tales como
cuerpos médicos especializados en Gerontología y Geriatría,
hospitales, centros médicos oficiales y privados, con servicios
dedicados especial o directamente a la atención de ancianos, no
sólo en Capital, sino en el interior del país. Se realizaron
Congresos a los que fueron invitados especialistas extranjeros en
la materia, observado cursos de postgrado, de nivel
universitario, para la formación de especialistas de dichas
disciplinas y disposiciones legales para determinados aspectos
asistenciales y sociales en ancianidad.
También, desde lo cultural, la Tercera Edad ha sido considerada,
con la creación de la Fundación Cultural de la Tercera Edad,
que inició sus actividades en 1979 organizando cursos de lo más
diversos, tales como Idiomas, Psicología, Derecho Civil y Temas
de Medicina Geriátrica, etc.
Aún así, esto ha sido insuficiente, si bien constituye un
progreso rápido y sostenido, es mucho lo que queda por hacer,
especialmente en lo concerniente a leyes dedicadas
particularmente a los ancianos, así como la creación de
servicios que permitan la permanencia de los ancianos en
determinados lugares, como sus hogares, junto a sus familias. En
síntesis, la solución a los problemas sociales y de salud de
los individuos de la Tercera Edad no consiste en abrir más
establecimientos que, por más modernos o especializados que
sean, sino que se debe reforzar la vida hogareña y familiar en
vez de contribuir a destruirla.
Ya en 1979, la revista "Salud Mundial" editada por la
Organización Mundial de la Salud alertaba desde sus páginas:
"En la asistencia a las personas de edad hacen falta
innovaciones audaces que faciliten la participación activa de
los ancianos en la vida familiar y social. La auto asistencia,
asistencia familiar y la asistencia de la comunidad deben
organizarse de manera que las tres se refuercen mutuamente. Los
que se preocupan por el costo de la asistencia descubrirán
pronto que esta estrategia presenta, a la larga, la solución
más barata, pero lo que por sobre todo importa es que será un
paso importante hacia una mejor calidad de vida no sólo de los
ancianos, sino también para sus hijos y nietos".
En el desafío planteado por el envejecimiento de las poblaciones
y su problemática, los medios a utilizar no son estáticos ni
incólumes, pues a medida que se avance se observará que las
soluciones pueden hacerse obsoletas y deberán ser reemplazadas
por otras.
En pocas palabras, la batalla del envejecimiento exigirá
tácticas y estrategias cambiantes y dinámicas.
3. Los adultos mayores en la década del consumo
(1990 - 1999)
INTRODUCCIÓN.
En el año 1990 la Organización de Naciones Unidas (ONU.),
designó el 1º de octubre "Día Internacional de las
Personas Mayores", con el fin de concientizar a la
población sobre los problemas y necesidades de las personas de
más edad.
La aparición del fenómeno de la vejez en nuestro país nos ha
llevado a determinar las siguientes conclusiones: por causas
demográficas y económicas en proyección, se puede llegar a la
alteración de la posición política Argentina dentro del
Continente; esto significa que hay una falla en la reposición
generacional.
Los datos son contundentes: la cantidad de individuos de hasta 15
años es menor que la población de gerontes. Las proyecciones
del INDEC (año 1995), indican que actualmente la población de
mayores de 65 años representa el 9 % de la población total.
Las perspectivas de vida en Argentina es hoy de 72 años, similar
a la de los países desarrollados, con la diferencia que en
América Latina la relación por cada 5 activos hay un pasivo y
en Argentina, la relación es de 2 activos, 1 pasivo.
Introduciéndonos en la problemática de nuestro país debemos
agregar los cambios brutales a los cuales ha sido sometida
nuestra sociedad desde comienzos de la década de los años 90,
donde se aplicó una feroz e inhumana política de corte
neoliberal que, en principio desarticuló, para luego transformar
la estructura social, expulsando del mercado laboral a aquellas
personas apunto de jubilarse, no pudiendo completar sus años de
aportes quedando fuera del Sistema.
La pregunta que surge es cómo van a incidir los adultos mayores
en nuestra economía local, y regional, es un aspecto que aún no
se ha abordado ni siquiera analizado: Cada día aparece algo
nuevo pues el proceso de envejecimiento conforma una madeja con
muchas puntas, de las cuales se pueden ir desenmarañando algunas
cosas, pero siempre surge algún aspecto que demuestra nuestra
falta de preparación para el mundo futuro. Para citar un
ejemplo, el sistema de jubilación se va a encontrar con la
necesidad de otorgar y mantener beneficios en el marco de una
población económicamente activa con bajo nivel de empleo y con
desequilibrios financieros cuantiosos. ¿Qué hacer entonces?
¿No le vamos a pagar la jubilación a la gente que trabajó en
negro o que vivió en la informalidad?
Ahora surge una posible solución para modificar lo que se lanzó
con el nombre de Reforma del Sistema Previsional, decretada en
1994, por el desfinanciamiento que produjo en el Estado, en
referencia a que los aportes para la jubilación que recaudaba el
Gobierno y que le servían para pagar al menos una parte de los
haberes, comenzó a ir a parar a las AFJP. Entonces, para poder
cumplir con los jubilados la Nación se endeudó, y en gran
medida, el dinero le llegó desde las propias administradoras
(fuente: Clarín - 15/05/03).
DESARROLLO
Luego de décadas de frustraciones y oscilaciones, cada vez más
brutales, entre gobiernos civiles desplazados por gobiernos de
facto, en el año 1989 se logra el traspaso del poder político
por parte de un presidente civil elegido por el voto y la
voluntad popular, a otro, elegido por el mismo medio. Aún
inmersos en un estado de cosas caótico, con el país sumido en
el flagelo económico de la hiperinflación, se lograba este
importante avance societal.
Tras algunos traspiés económicos, y una última y sangrienta
asonada militar, el levantamiento "carapintada" del 3
de diciembre de 1990, el país pareció enderezar su rumbo.
Con el fin de modernizar el Estado, e ingresar en la órbita de
los países desarrollados (Primer mundo), hubo en el país una
serie de profundas reformas en el orden político,
constitucional, económico, social y cultural.
En el aspecto político, y con los cambios producidos en el mundo
con la proclamada globalización, se proclamó el "fin de
las ideologías" y se tomó el modelo socioeconómico
neoliberal como única variable posible para el desarrollo.
La política exterior de alineamiento con los EE.UU. (las
llamadas "relaciones carnales"), más las
conversaciones retomadas con organismos internacionales como en
FMI y el Banco Mundial, interrumpidas hacia fines de los años
80, con la posibilidad de solicitar créditos y sanear una
economía devastada, fueron los primeros pasos dados hacia una
sociedad de consumo.
Esto se tradujo en el achicamiento del Estado mediante la
privatización y venta de empresas y recursos naturales genuinos.
De esta manera a través de concursos y licitaciones, se
procedió a la privatización de empresas hasta ese momento
dirigidas por el Estado; YPF (petróleo), SEGBA (energía), ENTEL
(telefonía), correos, comunicaciones (radios y canales de TV),
aeronavegación, transportes colectivos (ferrocarriles,
subterráneos), fueron pasando de la órbita estatal a manos
privadas.
Mediante medidas de orden económico, como la instauración de la
moneda única, conocida como "peso", a valor nominal de
1 a 1con el dólar estadounidense, y con el firme propósito de
instalar la estabilidad económica, se fue tejiendo un entramado
de cuestiones que atravesaron a la sociedad en su conjunto.
La estabilidad económica lograda por aquellos primeros años de
la década supuso la inversión de capitales extranjeros en el
país, y el regreso de una herramienta cara a la clase media y la
sociedad en su conjunto: los créditos bancarios y financieros
para la adquisición de bienes que hacen al confort y bienestar
de toda sociedad de consumo.
Paralelamente al nuevo estado de cosas comienzan a verse las
primeras fisuras en el Sistema; se produce un crecimiento de la
cultura de lo efímero, de la ostentación, del enriquecimiento,
en detrimento de valores tradicionales. El lema parece ser hacer
dinero rápido y fácil, en detrimento de la cultura del trabajo.
Si el fin era la modernización del Estado transformando la vieja
estructura de estado proteccionista en una de Estado Regulador, a
través de su achicamiento, lo que se obtuvo fue el vaciamiento
del Estado y su ausencia. Pasamos del Estado proteccionista al
Estado Ausente.
Mediante las medidas adoptadas generalmente por Decreto, a menudo
sin la anuencia del Parlamento y con una dependencia de poderes
a todas luces de sesgo inconstitucional, se vulgarizaron los
valores tradicionales reemplazándolos por otros, superficiales,
que sólo fueron llevando a la instauración de conductas
individualistas, de una profunda indiferencia social.
La política socioeconómica implementada no sólo llevó al
vaciamiento del Estado sino a la desintegración social. Abrió
una brecha insalvable entre sectores: aquellos cada vez más
ricos, y aquellos cada vez más pobres.
En medio, la clase media se vio afectada hasta la fragmentación
y los sectores de menores recursos pasaron de la pobreza a la
indigencia.
El aumento del desempleo y la subocupación comenzó con su lento
pero incesante crecimiento. Y fueron los primeros coletazos de un
modelo que sólo podía llevar a la exclusión y la marginación
social de millones.
Y, si bien fueron aquellos estratos sociales los más afectados,
fueron los adultos mayores quienes, en primer lugar, y en mayor
medida sufrieron las consecuencias.
Existen datos significativos, reveladores acerca del Sistema y
sus consecuencias en los viejos. Datos por lo menos llamativos:
Por caso, en mayo de 1992, precisamente el día 7 de mayo, el
Gobierno anuncia que para cancelar deudas previsionales
contraídas al 31 de mayo de 1991 con jubilados y pensionados de
la Caja de Industria y Comercio, creó un modo de pago: el BOCÓN
(Bonos de Consolidación de Deudas Previsionales), para unos
300.000 jubilados. Los títulos emitidos en moneda nacional y
dólares estadounidenses, de unos 500millones, serían entregados
para fines de ese mes a los jubilados y pensionados que en forma
inmediata llenaron los formularios aceptando esa forma de pago.
Por tratarse de bonos escriturales los beneficiarios no
recibirían los títulos, sino certificados de tenencia otorgados
por la Caja de valores. Se preveía que para el mes de Junio se
habrían pagado unos 3.500 millones en conceptos de deuda y para
julio los 2.500 millones restantes. El plazo de emisión del
BOCÓN era de diez (10) años y la cancelación se haría dentro
de los siguientes 60 (sesenta) meses.
Los beneficiarios podrían utilizar los bonos para cancelar
deudas contraídas con el estado, impuestos nacionales,
obligaciones vencidas por aportes de trabajadores, cargas
sociales, etc..
Las posibilidades abiertas para la utilización del BOCÓN,
hicieron movilizar a agentes de Bolsa y financieros interesados
en adquirir los títulos a los jubilados que por razones de edad
o por razones de vida se verían obligados a venderlos...
Una semana después, se anuncia (14 de mayo) que los
beneficiarios de los bocones podrían utilizarlos para cancelar
deudas contraídas o futuras con el FONAVI (Fondo Nacional de la
Vivienda). La decisión oficial daba así una tercera opción a
los jubilados ya que hasta ahí (una semana antes) podían
decidir entre conservar los bonos para cobrarlos diez (10) años
después, o venderlos con fuertes descuentos en el mercado
financiero.
Ese mismo año, en el mes de noviembre, una noticia conmueve a la
opinión pública: cada ocho días un anciano se suicida.
Bajo el título de ALARMANTE la noticia recorre los distintos
medios de comunicación, aunque se intenta menguar y atenuar,
dando cifras oficiales que indican que lo normal es que los
ancianos se maten cada 60 días, y se minimiza la noticia,
comparándola con el mayor número de suicidios de ancianos
acontecidos en años anteriores: 1991, 1990.
Como dato acerca de los títulos BOCÓN, un (1) año después de
su emisión, la Corte Suprema de Justicia decide que una (1 en
300.000) jubilada de (93) noventa y tres años no cobre la deuda
que el Estado contrajo con ella en Bonos por ser una medida
inconstitucional, ya que era inaplicable la emergencia
previsional a una anciana de 93 años...
Los cambios vertiginosos producidos a nivel mundial, a los que
nuestro país no es ajeno, vuelven a tener un impacto en la
población de gerontes, bombardeados desde lo social con la
aparición de nuevas tecnologías: INTERNET, por caso los
modernos métodos de pago de servicio y cobro de haberes a
través de cajeros automáticos. El titular de este mecanismo
señaló al respecto:
- El uso del plástico incorporará un gran progreso para la
sociedad.
La pregunta es: ¿Este beneficioso sistema que libera a los
jubilados de largas colas en los bancos, está a su alcance?
¿Les es realmente útil? ¿Puede un jubilado realmente manejarse
frente a una máquina que responde según el botón que apriete,
cuando en verdad resulta de difícil manejo aun para un joven o
un adulto?
Viendo las largas colas que forman los jubilados frente a los
bancos los días de cobro, según los valores y numeración de
documentos de identidad negándoseles incluso el derecho a cobrar
cuando tienen ganas o puedan hacerlo, creemos que no.
No sólo podemos referirnos a las dificultades que atraviesan a
la población anciana desde un elevado tono tecnológico, como
sería INTERNET y las cada vez más sofisticadas herramientas
tecnológicas, sino desde un terreno más mundano y cotidiano:
Las máquinas boleteras de distintos medios de transporte
colectivo de pasajeros, las peripecias que deben realizar los
ancianos para cruzar avenidas con semáforos preparados para
atletas, o para transitar por una calle con veredas plagadas de
baches, puestos de venta ambulante (salida elegida por muchos de
aquellos desocupados que excluidos del Sistema de consumo
tuvieron que buscar salidas laborales precarias), o comercios que
invaden las veredas con sus carteles de oferta o liquidación...
1 de cada 2 ancianos se queja y pide espacios más amplios para
caminar
Este es el tenor de algunas de las protestas y reclamos de los
ancianos que, consideramos, también han sido los primeros en
reclamar frente a la injusticia social, acaso por un salario
mínimo de $450 frente a los miserables $145 que aún hoy, diez
años después, perciben luego de años de esfuerzo y de trabajo.
Lo que generaron no pocas marchas y no pocos palos recibidos en
tremendas situaciones de represión policial.
El desamparo, la desprotección, la indiferencia, la marginalidad
son el peso con que los ancianos parece deben cargar, además de
la fatiga propia los años y el cansancio y las secuelas de la
vejez.
Los continuos desbarajustes del PAMI, son un eslabón más en la
cadena de sufrimientos y humillaciones ha que han sido (y son)
destinados los ancianos. El PAMI es la obra social más grande
del país, con un presupuesto aproximado de 2.700 millones de
pesos anuales, comparable a una provincia grande. Cuenta con
sucursales en todo el país, y tiene más de 3 millones de
afiliados y 11 mil empleados.
Creado en 1971 por Francisco Manrique no es un organismo del
Estado sino un instituto que se financia con el aporte de los
jubilados y de todos los trabajadores en actividad. Las pésimas
y corruptas administraciones llevaron a su increíble cronicidad
de déficit presupuestario.
La rebaja de aportes patronales dispuesta en 1994 redujo sus
ingresos en el orden de los 600 millones de pesos. A eso se le
sumó la caída de recaudación fiscal causada por el mayor
desempleo y la baja de los salarios. Sin lugar a dudas esta
crisis afecta la salud y la vida de los jubilados. Y es secuela,
una más, de lo que significó la década del consumo en la vida
de los viejos.
Aun existen más datos acerca del trato dado a los ancianos por
la sociedad. Y son elocuentes. La por entonces Municipalidad de
la Ciudad de Buenos Aires contaba con cuatro hogares de ancianos,
al ser creados en 1978 eran llamados asilos, o más
despectivamente guarda viejos. Recuerda esto a las villas
miserias, cuando fueron arrasadas por las topadoras en los días
del Mundial de Fútbol de 1978, escondiéndoselas del turismo.
Así, los viejos fueron literalmente levantados de las calles y
arrojados a estos lugares bajo un régimen cuartelario de
estricto control. El cambio de "asilo" por el de
"hogar" se produjo con la llegada de la democracia, y
hubo al menos algún cambio importante: los ancianos pueden
decidir cuándo entrar o salir y sólo deben "avisar"
de su ausencia.
Muchos de los que allí se hospedan son los que van a Plaza de
Mayo y no a dar de comer a las palomas precisamente, y son el
espejo fiel del trato hipócrita que les dispensa la sociedad
que, por un lado se lamenta y por otro los expulsa...
Estudiada (y no respondida aún hoy) la cuestión del suicidio
(que allá por 1992 había sido clasificada de alarmante),
enumerada apenas como una razón más entre otras, surge el tema
de la jubilación, como "la coincidente aparición de
enfermedades en el momento del retiro de la actividad
laboral" (Silvia Molina, directora de Tercera Edad del
Instituto Municipal de Previsión Social). "Una situación
que debería ser vivida como corolario de una vida de trabajo se
convierte en algo enfermante para el individuo".
Y continúa diciendo Silvia Molina:
"Entrar en la categoría de jubilado implica la pérdida de
roles conocidos y valorados, aumento del tiempo de inactividad y
la reducción de sus ingresos, entre otros prejuicios, que llevan
al jubilado al aislamiento y la soledad"
CONCLUSIONES
Hemos considerado el tema de la vejez al inicio de esta
monografía a través de un repaso histórico, desde los inicios
de las comunidades humanas organizadas; podríamos aventurarnos a
asociar a la vejez de los tiempos de la década del consumo con
las épocas más negras y oscuras que atravesó esta etapa de la
vida.
Pocas veces el segmento poblacional anciano y de adultos mayores
ha sido "pensado" de manera más irreverente y
despectiva como lo ha hecho la sociedad de consumo, desde sus
distintos estratos, a lo largo de la década que va de 1990 a
1999.
La indiferencia gubernamental, que sólo ha pensado en ellos para
extraer el último jugo que pudieran entregar, el advenimiento de
los valores, o mejor los desvalores que conlleva en su seno una
sociedad como la de consumo que troca al sujeto de deseo en un
mero objeto de placer y coloca a sus viejos en el lugar que la
sociedad parece guardarles: el del objeto social, son tan sólo
algunos de los múltiples factores que sumergen a los viejos en
la marginalidad.
Toda sociedad civilizada debiera organizarse en torno a la cadena
de productividad - consumo guardando un lugar de privilegio a
aquellos que llegan al cese de la actividad laboral, incluso
sosteniendo a aquellos en edad de hacerlo y que por distintas
razones están fuera.
La década del 90, rompió con esa cadena primaria de
organización al fragmentar, precarizar o sencillamente
desvalorizar la herramienta del trabajo, y al romper con esta,
toda la esfera societal queda partida en principio, y luego
estalla con sus distintas manifestaciones: desocupación, falta
de educación, violencia, la lucha de unos contra otros, pobres
contra pobres, ricos contra ricos, etc.
Educación, quizá, sea la palabra clave. Será clave para la
sociedad, para la nuestra y para cualquiera. Será clave para los
viejos, que con el cese de la actividad laboral sencillamente no
saben qué hacer con sus vidas porque no se han preparado, nadie
los ha preparado y en rigor, nadie sabe qué hacer con sus vidas
y entonces, enferman o viven sus días sumidos en la angustia, la
desesperación, a la espera de la muerte.
Existen alternativas que ocupen ese hueco que parece imposible de
llenar, la posibilidad de encarar el futuro con la mirada puesta
en los tiempos de cada uno, en las necesidades de cada uno. Acaso
aquellos ancianos que no tengan, por la razón que fuera, acceso
a las modernas tecnologías pueden ocupar su tiempo con un (ahora
tan en boga) "Plan B", como puede ser un simple hobby
que, sin irnos por las ramas podría transformarse en una salida
laboral artesanal despojada de ambiciones de riqueza más que la
riqueza propia del saber (algo para rescatar en el viejo) y el
poder transmitir (algo cultural y asociado a la transmisión de
la sabiduría o del saber hacer de los viejos).
Viejos, viejos son los trapos. Transmisores de cultura, dueños
de un enorme saber.
Viejos... Viejos son los trapos.
¿Quién dice que los viejos ya no son útiles? Aun desde su
lugar de objeto social hoy los viejos conservan poder: el poder
de cambiar o volcar una elección con su voto. En la última
elección los candidatos llegaron a la instancia del Balotaje con
un 24% y un 22%: y los viejos son el 20% del padrón electoral.
Está en nosotros pero también en ellos mismos, volverlos a
colocar en el lugar que merecen estar. Sin necesidad de
protestas.
4. Anexo: Mitos y prejuicios de la sexualidad en la
vejez.
Junto con los temas que tratamos, no podemos dejar de lado la
sexualidad en la vejez. Últimamente, aparece en el diario
Clarín, en el suplemento "Palabra Mayor", el adulto
mayor demostrando sus relaciones. Bajo el título
"Conocimiento por chateo" la historia de Rogelio Mato,
81 años, porteño y de María R. Felgueras, 72 años, de Trelew.
- Somos como dos pibes-, dicen. Se ven cada vez que pueden y ya
hablan de casarse, o de -vivir juntos.
Maruja y Jorge -como se llaman entre sí-, después de conocerse
personalmente, a principios de este año, se declararon su amor.
¿El futuro?, ni ellos saben qué pasará.
- Ya pasamos de ser novios.
- Somos una pareja.
- Tenemos intimidad.
Ejemplos como éstos en el diario, hay varios, pero ahora nos
remitiremos a un Centro de Jubilados: "Abuelos en
acción".
María y Omar formaron pareja, conociéndose en este Centro. Son
personas mayores, de 68 años. María asegura que su pareja
"Me hizo volver a vivir", y declara no tener miedo al
futuro.
- Nos vimos, y nos enamoramos-, dice ella.
- Amor de viejos, amor que dura-, dice él.
Más allá de estas historias de vida reales, el cine, desde su
lugar, no ignoró estos temas. "Besos en la frente",
película argentina del director Galetini, y con guión de Jacobo
Langsner, transcurre en la actualidad. El tema: Sebastián, un
joven de 28 años, recientemente abandonado por su novia, conoce
a Mercedes, de 80 años de edad. Se encuentran, cuando ella lo ve
tocando un piano, y los rasgos del joven le recuerdan a su marido
ya fallecido. Este recuerdo la erotiza de tal manera que comienza
una búsqueda.
Durante un encuentro, él le dice:
- Sigue siendo una mujer atractiva. Sus ojos, su pelo-.
- ¡Ojo! -retruca Mercedes-, no siga desenvolviendo mis encantos,
que se va a enamorar de mí.
Después hay un beso, y Sebastián no vuelve a visitarla. Pasan
muchas cosas, donde el amor de Mercedes crece, pero sabe de lo
insostenible que es este amor.
- Cuidado, Mercedes, se dice a sí misma, -no cruces; la luz
está roja, pero yo sé que la luz verde no se enciende para mí.
Ante una visita del joven, y llena de angustia, dice:
- Me ha transformado en una vieja loca, me ha hecho perder la
dignidad y la vergüenza... Que se vaya...
Aparece de esta manera el peso de la moral, que reprime sus
impulsos, y genera que se vaya aquel que ella desea. Terrible
final en el que no hay posibilidad para el amor, y en que la
sexualidad queda plasmada en un símil pobre y devaluado. Sólo
en este final existe una frase, en la que él dice:
- Si tuviera 80 años...
- Las cosas que haríamos...-, le contesta Mercedes.
No hay duda de que para pensar en el amor hay que pensar en la
juventud. Por ello, Mercedes, sólo debe recordar. Para poder
desear y amar debe conectarse con la juventud y sentirse joven.
"Romance otoñal", de origen norteamericano, dirigida
por B. Keedron, cuenta la historia de una mujer de 68 años,
Pearl, que queda viuda. Aparece un personaje amigo del esposo, un
hombre de 70 años, y le propone en medio del funeral ir a tomar
un café. Ella, para no seguir escuchando a su madre, a su
hermano y a su cuñado planeando su viudez, lo acompaña. Y surge
entonces el siguiente diálogo, en el que él le declara su amor:
- Tú eres mi verdadero amor
- Soy demasiado vieja -dice ella- no tengo fuerza para una nueva
vida.
- Deja que sea yo el fuerte. Te doy esa seguridad.
- Nadie te da seguridad, no hay garantía...
- Soy una garantía.
Este corte con lo esperado que propone la película aparecerá
como un desafío a la moral, al duelo, y a una serie de
expectativas sociales.
Esto es una pequeña aproximación a lo que viven los viejos.
Esta conducta no es generalizada pero viene a insertarse en uno
de los tantos temas que nos preocupan. Sumado a lo anterior, nos
encontraremos con los mitos y los prejuicios que hay sobre la
vejez. El imaginario social piensa en extremos opuestos: o los
viejos son asexuados, o son perversos asquerosos. Este recorrido
les recorta la dimensión del deseo y deja al amor sin objeto. En
esta monografía, se intentará dar respuesta a muchos prejuicios
que existen en la materia.
Y nos haremos preguntas que habitualmente escuchamos: ¿Disminuye
la sexualidad con el curso del tiempo? ¿Los seres humanos se
vuelven cada vez menos activos, menos interesados, menos
inquietos sexualmente?
¿Debemos prepararnos para gozar en nuestros últimos años?
Para poder responder debemos saber que en la vida humana hay
conductas en que el placer lo encontramos exclusivamente en los
órganos genitales: a esto llamamos genitalidad.
Hay otra serie de excitaciones que estuvieron en la infancia de
cierta forma. Por ejemplo:
· tocar y ser tocado
· mirar y ser mirado
· buscar y ser buscado
La intimidad, la comprensión que produce un placer que no puede
reducirse a la necesidad fisiológica primaria.
Estas formas eróticas pueden o no estar en la actividad genital,
pero no es la única.
Los individuos que soportan una disminución o la desaparición
de sus funciones genitales no por eso son asexuados, y deberán
realizar su sexualidad a pesar de sus limitaciones. Justamente
ese es el problema del viejo: La erección, el coito y el orgasmo
son hechos deseables, pero no son los únicos necesarios para
brindar placer. Ramos F. y González H., (1996), citan estudios
recientes muy demostrativos:
"En el trabajo de Laury, se informa que los ancianos pueden
sentir placer y llegar a la eyaculación sin llegar a la
erección", y comentan un estudio en el que el 25% de los
hombres se había masturbado sin llegar a la erección.
Para la mayoría de los ancianos del estudio Conway - Turner
(1992), las caricias y otras formas de contacto corporal
resultaban ser una fuente de placer, y eran los aspectos que más
celebraban en sus relaciones íntimas. La exploración
fenomenológica de Hite (1976 - 1978), revela que muchos hombres
prefieren el sexo oral al coito, a pesar que este es considerado
más importante a la hora de demostrar su masculinidad. En cuanto
a la mujer, éstas disfrutan más del prejuego o posjuego del
coito, de las caricias y otros aspectos íntimos de la relación
que del coito mismo.
En estos momentos en los medios de comunicación se toca el tema
de la masturbación como posible factor de evitación del cáncer
de próstata (realizada ésta a edad temprana) en los hombres, y
en las mujeres no sabemos aún qué problemas.
No podemos dejar de mencionar en esta monografía a Starr (1987):
"Esta práctica, especialmente entre los viejos sin pareja,
se ha convertido en una creciente y aceptable forma de
sexualidad, y es ampliamente practicada. Un alto grado de
masturbación es realizada por viejos solteros, viudos y
divorciados, así también por muchos casados. Los expertos
acuerdan con que la masturbación en los viejos es una actividad
saludable que puede reducir los sentimientos de frustración y
soledad.
A pesar que muchos de los viejos de la presente generación se
han desarrollado bajo severos tabúes acerca de la masturbación
y que les lleva a experimentar una considerable cantidad de culpa
al realizarla, existe evidencia que el factor culpa está
naufragando a la luz de la popularización de la masturbación
realizada a través de las terapias sexuales y del movimiento
feminista.
Dado el grado de interés sexual expresado por los viejos y las
dificultades que relatan para encontrar pareja, la masturbación
continúa siendo una importante salida sexual para muchos de
ellos".
No podemos negar que esta información obtenida de reconocidos
especialistas nos ayudaría en la tarea que tenemos que
emprender.
Nosotros que tenemos una materia llamada demencia, debemos
descartar la perversión si sabemos que nuestros pacientes la
practican (a solas, sin testigos) y no pensar que éstos son
moralmente perversos, anormales o "viejoverdes". Aun
los médicos, que deberían saberlo mejor, frecuentemente asumen
la postura de que la sexualidad no es importante ni necesaria en
la vejez. El hecho de que muchos viejos creen en estos
estereotipos, les hace sentirse avergonzados de sus urgencias
sexuales y les lleva a no poder gozar de una actividad sexual
normal o renunciar a ella.
"Esto también juega en contra al rehacer pareja a los
viudos y viudas en la vejez" (Palmore, 1990).
Pero qué se puede esperar si la enorme mayoría de los padres
guardamos en secreto nuestra sexualidad: ¿porqué los jóvenes
deberían asumir que las personas mayores ejercen su capacidad
sexual, si la ocultamos tan celosamente? Esto llevaría a que
neguemos la sexualidad de nuestros viejos. A esto se le suma la
conducta represiva impuesta por patrones socioculturales muy
extendidos, entre los cuales juega un papel predominante la idea
religiosa de que la procreación es el único fin de la
sexualidad.
No vamos a negar que existen cambios fisiológicos a medida que
las personas envejecen, pero es importante saber que estos
cambios, por sí solos, no deberán llevar a que la función
sexual sea afectada negativamente. A parte de la programada
terminación genética de la fertilidad con la menopausia (en las
mujeres), los cambios son mínimos. La falta de relaciones
sexuales en la vejez no es el resultado de la pérdida de
capacidad, sino de la ausencia de oportunidades.
Explicamos rápidamente como empieza a declinar fisiológicamente
nuestro cuerpo desde lo sexual. Tanto en la mujer como en el
hombre, aparecen alrededor de los 50 años una serie de cambios
multidimensionales en sus aspectos circulatorios, neuronales y
psicosociales entre otros. Estos períodos se llaman climaterios
y se extienden durante varios años. Un particular período
dentro del estado de climaterio femenino se caracteriza por la
cesación gradual o súbita de las menstruaciones, debida
generalmente la pérdida de la función ovárica, y que lleva a
una continua disminución de la producción de estrógeno y
progesterona y que junto con otros factores, puede afectar
directamente la función sexual femenina. Este estado se llama
"menopausia", y presenta síntomas tales como jaquecas,
nerviosismo, calores, accesos de llanto y otras respuestas
desagradables. Sin embargo, Weg señala que el porcentaje de
mujeres que sufren estos síntomas ha sido exagerado.
En una investigación reciente, el 75% de las entrevistadas dijo
no tener síntomas, en tanto que otro estudio solamente dejó el
26%, lo cual muestra que la respuesta de la mujer a su menopausia
es altamente idiosincrática. Por otra parte, factores
psicosociales aparecen relacionados con la menopausia. Las
mujeres que trabajan o que tienen intereses adicionales sufren
menos dificultades que aquellas cuya función es la de ama de
casa o madre. La respuesta clitoridiana (aumento del cuerpo
esponjoso) continua en las mujeres de 70 años, pero la
reducción hormonal produce una pérdida del tejido adiposo.
Hay muchísimos estudios realizados, pero especialmente los de
Master y Johnson de 1978, se desprenden las características de
estos cambios que son más extensos, pero seguiremos dando
respuestas que afectan también a la sexualidad masculina.
En el hombre de edad las mayores diferencias en la respuesta
sexual se relacionan con la duración de cada una de las fases
del ciclo sexual:
"En oposición al joven, que presenta una erección casi
inmediata, rápido acoplamiento y rápida eyaculación, el hombre
añoso (en particular después de los 60 años), es lento en la
erección, en el acoplamiento y en la eyaculación, y advierten
que no pueden desarrollar otra erección por un período de 12 a
24 horas después de la eyaulación" (Master y Johnson).
La erección comienza a depender cada vez más de la
estimulación directa del pene y el ángulo de la pared
abdominal, que se hace cada vez mayor: 90º contra 45º en la
juventud. Una vez alcanzada esta erección puede mantenerse
durante un largo período antes de eyacular pero esto, por
supuesto, no incluye a aquellos que han tenido eyaculación
precoz a lo largo de sus vidas.
Podemos agregar muchísimos más datos desde el punto de vista de
la vejez a lo que ya sabemos, pero no podemos dejar de lado el
ejercicio de la sexualidad a una enfermedad altamente
discapacitante y de enorme importancia, que es la demencia.
Estudios recientes de Flores Colombino (1998), quien nos
familiariza con el concepto de "función erótica", que
junto a la "función reproductiva" constituirían la
"función sexual". Esta función erótica abarca el
placer sexual, el lenguaje sexual de la comunicación y el
vínculo afectivo del amor. Esta "función erótica"
está conservada en todos los ancianos a cualquier edad y aun
dentro de una patología demencial. La más alterada es la
capacidad de amor, en que se profundiza el déficit intelectual y
simbólico. Pero la capacidad de sentir placer sexual está
conservada, así como buena parte de lo más primitivo del
lenguaje sexual, como, por ejemplo, el tacto.
Sabemos que el contacto físico es fundamental para estos
pacientes, pues así lo expresan generalmente. También los
cónyuges de estas personas pueden sentir deseos de abrazar y ser
abrazados, se besar y ser besados, de tocar y ser tocados. No
solamente las manos, estrecharlas con afecto, sino también tocar
y ser tocados en las zonas erógenas sexuales; y esto es normal,
no debe ser motivo de vergüenza o de culpa... pero...
"La tarea que tienen las personas que acompañan a los
pacientes demenciados, sobre todo si se trata del o la cónyuge,
es una de las más duras y difíciles, complejas y sacrificadas
conocidas. Muchas veces el conocimiento de la fisiología sexual
de las personas mayores, la adecuación de valores, la remoción
de mitos y prejuicios equivocados sobre la sexualidad, permiten
grandes logros en el mejoramiento de la calidad de vida de las
personas demenciadas, así como para preservar la de los
acompañantes, cónyuges o no, lo que sin duda tiene la mayor
importancia" (Flores Colombino, 1998).
5. Bibliografía, Autores y Fuentes consultados
"La Tercera Edad". Estudio integral, Fustinoni -
Passanante. Editores La Prensa, Buenos Aires, República
Argentina. 1980.
"Qué lleva al anciano a la soledad", Ana María Dufek.
Primera Escuela de Psicología Social. 1993.
"Proyectar la vida", "El desafío de los
mayores", Ricardo Iacub.
"Conducta sexual en la patología demencial", Flores
Colombino.
"La vejez. Una mirada gerontológica actual", Leopoldo
Salvarezza.
"La sexualidad en la vejez", Ramos F. y González.
"Psicogeriatría, Teoría y Clínica", Leopoldo
Salvarezza.
Revista "Unión Personal", Revista de difusión de las
distintas actividades de la Obra Social del Personal Civil de la
Nación. 1999.
Master y Johnson
Weg
Hite
Starr
Conway - Turner
Diario Clarín: Cuerpo principal y suplemento "Palabra
mayor"
"Besos en la frente", dir. Carlos Galetini
"Romance otoñal", dir. B. Keedron
Centro de Jubilados "Abuelos en Acción"
REDBA
- Red Asistencial de Buenos Aires
Asociación Civil sin fines de Lucro
Institución de profesionales dedicados a la Asistencia y
Docencia en Salud Mental
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