Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos

REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)

Información general: 4382-4724 Atención psicológica: 4382-2280

E-Mail: redba@arg.net.ar Internet: www.redba.com.ar

 

REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES

DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche

CURSO: Acompañante Terapéutico

DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche

MONOGRAFÍA: "¿Cuál es la función del acompañante terapéutico?"

AUTORA: Paola A. CHAVERO

CURSADA: Enero- Abril 2007

ENTREGA CERTIFICADO: 5 de Mayo de 2007

 

INDICE:

- Introducción
- La estrategia de un tratamiento
- El abordaje
- Pacientes esquizofrénicos:
- Pacientes con riesgo suicida:
- El acompañamiento terapéutico
- La Resiliencia
- Bibliografía consultada

 

Introducción
Para comenzar un breve recorrido histórico, que no por breve deja de ser significativo en cuanto a los efectos que esta historia tiene sobre la practica actual. Como toda historia, esta tiene más de una versión y vamos a ver como esto va a estar íntimamente relacionado con la diversidad de concepciones acerca de las funciones del acompañante terapéutico, función que va a diferenciar desde sus comienzos tanto del terapeuta como del enfermero, que resulta muy difícil de definir en su especificidad.
Cual es la función del acompañante terapéutico? Nuestro objetivo no es dar una respuesta sino poder ir abordando las distintas variables que determinan su práctica clínica. No existe un punto sobre el comienzo de esta práctica en Argentina, hay muchas versiones acerca de su nacimiento. Cuando queremos definir las funciones del acompañante terapéutico vemos que está vinculado a no poder determinar sus comienzos.
Algunos dicen que comienza en la práctica psiquiatrica. Lo que si se puede afirmar es que en un principio surge a partir del marco conceptual, que se produce a nivel mundial a través del desarrollo de hospitales de día en salud mental, a partir de la segunda guerra mundial, y nace en nuestro país en la década del '60.
Cabe destacar la influencia que tuvo la anti-psiquiatría en distintas corrientes, y la importancia que adquiere el psicoanálisis para el tratamiento y la teorizacion del campo psicopatológico.
Esta función necesita de un ABORDAJE MULTIPLE con pacientes en crisis.
El trabajo en equipo se plantea con la idea de abordar al paciente en todos los aspectos de su vida, intentando crearles un ambiente terapéutico.
Participando activamente en sus grupos de pertenencia. El abordaje múltiple se toma en dos sentidos: 1) es considerado múltiple el sujeto de la enfermedad al no recibir el profesional solo a un paciente grave en crisis, sino a una familia que también esta en crisis, desde el momento en que no le basta los recursos propios de contención. 2) un segundo sentido se refiere a que se dan múltiples formas de abordar a ese sujeto, realizando esa intervención desde un equipo terapéutico, con distintas funciones y responsabilidades asociadas, que funciona como agente resocializador, no se trata de co-terapia.

La estrategia de un tratamiento
La función del acompañante terapéutico solo puede definirse en relación a la estrategia de un tratamiento y se va, precisando, delineando en relación a este y a las particularidades de cada caso.
Las funciones que S. KURAS y S. RESNISKY definen son:
La primera y fundamental es contener al paciente, este debe ofrecerse como sostén. A la manera de un chaleco humano, frente a la ansiedad, la angustia o los miedos del paciente, como alternativa a la contención por medio de psicofármacos y otros recursos.
La segunda es brindarse como modelo de identificación, el acompañante seria el que muestra al paciente modos diferentes de actuar y reaccionar en la vida cotidiana, lo que va a ser terapéutico porque rompe con los modelos esteriotipados de vinculación que llevaron al paciente a la enfermedad y le posibilitarían adquirir mecanismos de defensa mas adaptativos, por identificación. Esta seria una vía para aprender a esperar y postergar.
La tercer función es prestar el yo. El acompañante terapéutico sirve como yo auxiliar: asume funciones que el yo del paciente no puede desarrollar, ejemplo: organizar y cumplir con actividades cotidianas, etc. Sus dos funciones son brindarse como modelo de identificación y prestar el yo. Supone que pueden romperse los modelos esteriotipados de vinculación y adquirir mejores mecanismos de defensa, y también un mejor manejo de la ansiedad, a través del trabajo sobre el yo del paciente por vía de la identificación. En Freud queda claro que la identificación aparece como una instancia constitutiva del sujeto, pero no como un recurso terapéutico en el que se pueda basar la orientación de un tratamiento.
La cuarta es percibir, reforzar y desarrollar la capacidad creativa del paciente. El acompañante terapéutico tratara de percibir las capacidades manifiestas y latentes del paciente. Durante el proceso terapéutico implicaría alentar el desarrollo de las áreas mas organizadas en desmedro de los aspectos mas desajustados. Tiene por objetivo la liberación de la capacidad creativa inhibida y la estructuración de la personalidad alrededor de un eje organizador.
No en todos los casos ni en cualquier momento el paciente puede manifestar intereses o desarrollar capacidades, por lo que a veces forzar el acompañamiento en esa dirección puede resultar intrusito o contraproducente.
La quinta es brindar su información para la comprensión global del paciente. Por el contacto cotidiano el acompañante dispone de información fidedigna del comportamiento callejero, vínculos familiares y de amistades, emociones en sus vínculos, etc.
La elaboración de la táctica o el espacio de intervención del acompañante va a estar subordinada a la estrategia global del tratamiento que va a depender también de las particularidades del vinculo establecido en el espacio del acompañamiento y la elaboración del mismo en su singularidad.
La sexta representar al terapeuta. Con el acompañamiento se produce una ampliación de la acción del terapeuta, así esta acción no se restringe. El acompañante tiene que ayudar a metabolizar y reforzar interpretaciones realizadas por el terapeuta, creando su presencia un espacio mas para la elaboración de los contenidos de la psicoterapia.
La séptima es actuar como agente resocializador. Acá se refiere a paciente severamente perturbados, desconectados del mundo que los rodea, en el que la tarea del acompañante será la de paliar la distancia que separa al paciente de todo lo perdido. Esto ubica al acompañante en un lugar imposible, que es sostener la ilusión de que lo que el paciente ha perdido como si se tratara de un objeto asequible, podría recuperarlo en forma paulatina y dosificada con la ayuda del acompañante terapéutico.
Se supone un estado de socialización anterior, y una salida temporaria del sujeto de lo social, disociándose así lo social de lo patógeno.
Hemos tenido oportunidad de constatar como la enfermedad de un miembro de una familia aparece como síntoma en relación a una estructura familiar, es resistido desde el grupo familiar, todo posible cambio del sujeto que los aleje de ese lugar de enfermedad.
El octavo es servir como agente catalizador de las relaciones familiares. El acompañante terapéutico puede contribuir a descomprimir y amortiguar las relaciones del paciente con su familia, absorbiendo o mediatizando las descargas del padre o la madre sobre el.
Es conveniente que el acompañante remita todo posible intento de transgredir el encuadre por parte de algún miembro de la familia, al espacio terapéutico desde donde se dirige el tratamiento, el terapeuta o el psiquiatra, al no estar legitimando al acompañante en dicho lugar de dirección corre el riesgo de quedar atrapado en un enfrentamiento especular imaginario.

El abordaje
En cuanto al abordaje terapéutico las indicaciones serian: impartir consignas simples, que no den lugar a la ambigüedad; tener gran disposición si los pacientes desean hablar; tolerar el silencio y no preguntar con insistencia para que no se sientan perseguidos; no corregir no criticar lo que dicen porque pueden estar significando algo diferente de aquello a lo que sus palabras aluden; ser puntuales con los horarios, no toleran frustraciones; contrarrestar su sensación de indefensión prestándoles el yo.

Pacientes esquizofrénicos
Las funciones del acompañante terapéutico con estos pacientes son:
1) Reforzar la contención del paciente "luchando" dicen contra su ruptura con la realidad.
2) Ayudarlos con algún proyecto vital latente acorde con sus posibilidades.
3) Incluirnos como un "yo opcional" capaz de postergar, y ofrecerles modos de funcionamiento alternativos a aquellos que lo enfermaron.
4) Operar como nexo con el mundo externo ayudando al paciente a reenlazarse socialmente con "otros" significativos amigos, familiares, educadores, etc.
5) Fortalecer el yo del paciente apuntando a una mayor adecuación en el manejo tempo-espacial.

Pacientes con riesgo suicida
Las indicaciones son marcación hombro a hombro, mantenerse actualizado en las consignas e indicaciones terapéuticas; escuchar su desesperanza sin intentar taparla maniacamente; evitarle frustraciones en el cumplimiento de los horarios; asegurarles compañía e impulsarlos al dialogo, las funciones del acompañante serian:
1) Contenerlos, ayudándolos a trazar o descubrir un proyecto de vida.
2) Registrar y trasmitir al equipo tratante toda clase de alusiones al suicidio en forma inmediata.
3) Nutrirles la autoestima.
4) Detectar y estimular intereses y motivaciones que tengan relación con un proyecto vital.
5) Prestar especial atención a los cambios bruscos de humor.
6) Ayudar a incluir en su persona la noción de futuro.
7) Brindarnos como un modelo de identificación capaz de convivir con conflictos sin dejarse paralizar por ellos, y de establecer vínculos gratificantes con los otros.
8) Mantenerlos alejados de situaciones que puedan resultarles autodestructivas.

El acompañamiento terapéutico
El desvalimiento infantil, la vulnerabilidad adolescente, las depresiones en la adultez, el aislamiento de los adultos mayores no describen únicamente momentos de un proceso evolutivo, sino rasgos de la subjetividad contemporánea.
Hoy nos convoca el desafió de llegar a una fundamentación mas rigurosa de la experiencia buscando un respaldo psicoanalítico que lo sustente. La necesidad de convalidar esta profesión y la insistencia de una demanda que justifica. La figura del acompañante terapéutico es un instrumento con el que la sociedad cuenta. Propicia una experiencia vincular de contención y apuntalamiento, promotora de transformaciones.
El acompañamiento terapéutico se origina en una concepción psiquiatrica dinámica opuesta al planteo clásico que confina el rotulado como enfermo mental. El punto de vista tópico, un espacio "entre dos" habilita la posibilidad de un encuentro promotor de cambios. Desde el punto de vista dinámico de fenómenos psíquicos son resultantes de un conflicto, apoyando proyectos que permitan investir un tiempo futuro, promoviendo actividades e intercambios que favorezcan las salidas de sensaciones de impotencia y la desesperanza.
Desde el punto de vista económico la cantidad, distribución, y circulación de una energía cuantificable.
La diferencia entre dolor y sufrimiento, el dolor lo define como el padecimiento que avasalla al sujeto; el sufrimiento es el destino interpretativo que se le da al dolor, es la reacción del sujeto ante ese padecimiento.
Cual es el estatuto del lugar del otro desde las perspectivas psicoanalíticas?
Si el sujeto se constituye a partir de redes relacionales, dan cuenta hoy de los fundamentos del acompañamiento terapéutico. La relación con el otro excede lo que suele llamarse relación con un "objeto externo". El vinculo con otro requiere una relación de presencia. El acompañante debe estar atento y registrar no solo aquellos circuitos de repetición, sino también la aparición de lo nuevo. Conjuga la forma y la informe, la estabilidad y la transformación, la unidad y la diversidad, esta tarea busca hacer trabajar una multiplicidad de elementos en colaboración y conflicto. Es de insustituible valor la inserción del acompañante terapéutico como parte de un dispositivo de abordaje, pensado por un equipo de trabajo, en función de las necesidades de cada paciente. Su denominador común son las patologías ligadas al desamparo. Funda un nuevo territorio dentro del campo clínico que propicia el despliegue expresivo de angustias, temores, inhibiciones. La letra no inmoviliza las ideas, las pone a circular, las empuja al movimiento y ala interlocución con otro. El acompañamiento como experiencia intersubjetiva es, un devenir en movimiento y en interacción con el otro. Complementa el aporte de la psicoterapia, el seguimiento psiquiátrico, la administración de medicación, y se integra como un agente que potencia los alcances de la dimensión terapéutica.

La Resiliencia
La resiliencia es la "resistencia de un cuerpo a la rotura por golpe". La fragilidad de un cuerpo decrece al aumentar la resiliencia. Se presta a explorar el terreno de los ciencias sociales y relacionarlo con la capacidad de recuperación de la vida mental frente a situaciones traumáticas. El concepto de resiliencia, extrapolado al terreno de la psicología, se define "como la capacidad de los seres humanos de superar los efectos de una adversidad a la que están sometidos e incluso de salir fortalecidos de dicha situación" "una capacidad emocional cognitiva y socio cultural de las personas/grupos que permiten reconocer, enfrentar y modificar constructivamente aquellas situaciones que causan daño, sufrimiento y amenazan el desarrollo humano". Siendo el aspecto mas especial y original el énfasis de la necesidad del otro como punto de apoyo para la superación de la adversidad. No alude solamente a soportar lo traumático sino también a reconstruir o descubrir nuevos sentidos. En una época signada por la perdida de referentes y la precariedad de las redes de sostén. El acompañante se propone como un otro, un testigo soporte que apuntaba y suplementa un prójimo cercano que podría favorecer la respuesta en la marcha de un proceso resiliente, siendo en ese sentido promotor y constructor de resiliencia. La presencia del acompañante terapéutico crea y sostiene un espacio que favorece la búsqueda de nuevos sentidos a la vida y el surgimiento de algo inédito. Nos interesa rescatar mas que la cuestión de fortalecimiento yoica, el lugar y la función del otro, como soporte. El otro "en función de soporte de EROS" posibilita, por ejemplo que el niño pueda ir constituyéndose y apropiándose de su historia, adquiriendo "la función de crear-interpretar el mundo". Necesitan del otro para "retejer su lazo social, su humanidad lesionada" en ese mismo territorio asienta el acompañamiento terapéutico. Un semejante que "soporta" genera el espacio para un nuevo tramado y para reestablecer las bases de "una ecología racional". La presencia estable de otro significativo da lugar a que nuevas operaciones se pongan en marcha. A veces el acompañante hace de enlace, de puente con el mundo exterior, favoreciendo la posibilidad de retomar un contacto perdido, la vuelta al trabajo, el estudio, a la vida social.


Bibliografía consultada
Acompañamiento Terapéutico. Gabriel Pulice y Gustavo Rossi.
Territorios del Acompañamiento Terapéutico. Susana Kuras de Mauer y Silvia Resnizky.



REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires
Asistencia y Docencia en Salud Mental
Talcahuano 343 PB "B" Capital Federal - Teléfonos: 4382-2280 / 4382-4724