Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Acompañante Terapéutico DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche MONOGRAFÍA: "¿Cuál es la función del acompañante terapéutico?" AUTORA: Paola A. CHAVERO CURSADA: Enero- Abril 2007 ENTREGA CERTIFICADO: 5 de Mayo de 2007 |
INDICE:
- Introducción
- La estrategia de un tratamiento
- El abordaje
- Pacientes esquizofrénicos:
- Pacientes con riesgo suicida:
- El acompañamiento terapéutico
- La Resiliencia
- Bibliografía consultada
Introducción
Para comenzar un breve recorrido histórico, que no por breve deja de
ser significativo en cuanto a los efectos que esta historia tiene sobre la practica
actual. Como toda historia, esta tiene más de una versión y vamos
a ver como esto va a estar íntimamente relacionado con la diversidad
de concepciones acerca de las funciones del acompañante terapéutico,
función que va a diferenciar desde sus comienzos tanto del terapeuta
como del enfermero, que resulta muy difícil de definir en su especificidad.
Cual es la función del acompañante terapéutico? Nuestro
objetivo no es dar una respuesta sino poder ir abordando las distintas variables
que determinan su práctica clínica. No existe un punto sobre el
comienzo de esta práctica en Argentina, hay muchas versiones acerca de
su nacimiento. Cuando queremos definir las funciones del acompañante
terapéutico vemos que está vinculado a no poder determinar sus
comienzos.
Algunos dicen que comienza en la práctica psiquiatrica. Lo que si se
puede afirmar es que en un principio surge a partir del marco conceptual, que
se produce a nivel mundial a través del desarrollo de hospitales de día
en salud mental, a partir de la segunda guerra mundial, y nace en nuestro país
en la década del '60.
Cabe destacar la influencia que tuvo la anti-psiquiatría en distintas
corrientes, y la importancia que adquiere el psicoanálisis para el tratamiento
y la teorizacion del campo psicopatológico.
Esta función necesita de un ABORDAJE MULTIPLE con pacientes en crisis.
El trabajo en equipo se plantea con la idea de abordar al paciente en todos
los aspectos de su vida, intentando crearles un ambiente terapéutico.
Participando activamente en sus grupos de pertenencia. El abordaje múltiple
se toma en dos sentidos: 1) es considerado múltiple el sujeto de la enfermedad
al no recibir el profesional solo a un paciente grave en crisis, sino a una
familia que también esta en crisis, desde el momento en que no le basta
los recursos propios de contención. 2) un segundo sentido se refiere
a que se dan múltiples formas de abordar a ese sujeto, realizando esa
intervención desde un equipo terapéutico, con distintas funciones
y responsabilidades asociadas, que funciona como agente resocializador, no se
trata de co-terapia.
La estrategia de un tratamiento
La función del acompañante terapéutico solo puede definirse
en relación a la estrategia de un tratamiento y se va, precisando, delineando
en relación a este y a las particularidades de cada caso.
Las funciones que S. KURAS
y S. RESNISKY definen son:
La primera y fundamental es contener al paciente, este debe ofrecerse como sostén.
A la manera de un chaleco humano, frente a la ansiedad, la angustia o los miedos
del paciente, como alternativa a la contención por medio de psicofármacos
y otros recursos.
La segunda es brindarse como modelo de identificación, el acompañante
seria el que muestra al paciente modos diferentes de actuar y reaccionar en
la vida cotidiana, lo que va a ser terapéutico porque rompe con los modelos
esteriotipados de vinculación que llevaron al paciente a la enfermedad
y le posibilitarían adquirir mecanismos de defensa mas adaptativos, por
identificación. Esta seria una vía para aprender a esperar y postergar.
La tercer función es prestar el yo. El acompañante terapéutico
sirve como yo auxiliar: asume funciones que el yo del paciente no puede desarrollar,
ejemplo: organizar y cumplir con actividades cotidianas, etc. Sus dos funciones
son brindarse como modelo de identificación y prestar el yo. Supone que
pueden romperse los modelos esteriotipados de vinculación y adquirir
mejores mecanismos de defensa, y también un mejor manejo de la ansiedad,
a través del trabajo sobre el yo del paciente por vía de la identificación.
En Freud queda claro que la identificación aparece como una instancia
constitutiva del sujeto, pero no como un recurso terapéutico en el que
se pueda basar la orientación de un tratamiento.
La cuarta es percibir, reforzar y desarrollar la capacidad creativa del paciente.
El acompañante terapéutico tratara de percibir las capacidades
manifiestas y latentes del paciente. Durante el proceso terapéutico implicaría
alentar el desarrollo de las áreas mas organizadas en desmedro de los
aspectos mas desajustados. Tiene por objetivo la liberación de la capacidad
creativa inhibida y la estructuración de la personalidad alrededor de
un eje organizador.
No en todos los casos ni en cualquier momento el paciente puede manifestar intereses
o desarrollar capacidades, por lo que a veces forzar el acompañamiento
en esa dirección puede resultar intrusito o contraproducente.
La quinta es brindar su información para la comprensión global
del paciente. Por el contacto cotidiano el acompañante dispone de información
fidedigna del comportamiento callejero, vínculos familiares y de amistades,
emociones en sus vínculos, etc.
La elaboración de la táctica o el espacio de intervención
del acompañante va a estar subordinada a la estrategia global del tratamiento
que va a depender también de las particularidades del vinculo establecido
en el espacio del acompañamiento y la elaboración del mismo en
su singularidad.
La sexta representar al terapeuta. Con el acompañamiento se produce una
ampliación de la acción del terapeuta, así esta acción
no se restringe. El acompañante tiene que ayudar a metabolizar y reforzar
interpretaciones realizadas por el terapeuta, creando su presencia un espacio
mas para la elaboración de los contenidos de la psicoterapia.
La séptima es actuar como agente resocializador. Acá se refiere
a paciente severamente perturbados, desconectados del mundo que los rodea, en
el que la tarea del acompañante será la de paliar la distancia
que separa al paciente de todo lo perdido. Esto ubica al acompañante
en un lugar imposible, que es sostener la ilusión de que lo que el paciente
ha perdido como si se tratara de un objeto asequible, podría recuperarlo
en forma paulatina y dosificada con la ayuda del acompañante terapéutico.
Se supone un estado de socialización anterior, y una salida temporaria
del sujeto de lo social, disociándose así lo social de lo patógeno.
Hemos tenido oportunidad de constatar como la enfermedad de un miembro de una
familia aparece como síntoma en relación a una estructura familiar,
es resistido desde el grupo familiar, todo posible cambio del sujeto que los
aleje de ese lugar de enfermedad.
El octavo es servir como agente catalizador de las relaciones familiares. El
acompañante terapéutico puede contribuir a descomprimir y amortiguar
las relaciones del paciente con su familia, absorbiendo o mediatizando las descargas
del padre o la madre sobre el.
Es conveniente que el acompañante remita todo posible intento de transgredir
el encuadre por parte de algún miembro de la familia, al espacio terapéutico
desde donde se dirige el tratamiento, el terapeuta o el psiquiatra, al no estar
legitimando al acompañante en dicho lugar de dirección corre el
riesgo de quedar atrapado en un enfrentamiento especular imaginario.
El abordaje
En cuanto al abordaje terapéutico las indicaciones serian: impartir consignas
simples, que no den lugar a la ambigüedad; tener gran disposición
si los pacientes desean hablar; tolerar el silencio y no preguntar con insistencia
para que no se sientan perseguidos; no corregir no criticar lo que dicen porque
pueden estar significando algo diferente de aquello a lo que sus palabras aluden;
ser puntuales con los horarios, no toleran frustraciones; contrarrestar su sensación
de indefensión prestándoles el yo.
Pacientes esquizofrénicos
Las funciones del acompañante terapéutico con estos pacientes
son:
1) Reforzar la contención del paciente "luchando" dicen contra
su ruptura con la realidad.
2) Ayudarlos con algún proyecto vital latente acorde con sus posibilidades.
3) Incluirnos como un "yo opcional" capaz de postergar, y ofrecerles
modos de funcionamiento alternativos a aquellos que lo enfermaron.
4) Operar como nexo con el mundo externo ayudando al paciente a reenlazarse
socialmente con "otros" significativos amigos, familiares, educadores,
etc.
5) Fortalecer el yo del paciente apuntando a una mayor adecuación en
el manejo tempo-espacial.
Pacientes con riesgo suicida
Las indicaciones son marcación hombro a hombro, mantenerse actualizado
en las consignas e indicaciones terapéuticas; escuchar su desesperanza
sin intentar taparla maniacamente; evitarle frustraciones en el cumplimiento
de los horarios; asegurarles compañía e impulsarlos al dialogo,
las funciones del acompañante serian:
1) Contenerlos, ayudándolos a trazar o descubrir un proyecto de vida.
2) Registrar y trasmitir al equipo tratante toda clase de alusiones al suicidio
en forma inmediata.
3) Nutrirles la autoestima.
4) Detectar y estimular intereses y motivaciones que tengan relación
con un proyecto vital.
5) Prestar especial atención a los cambios bruscos de humor.
6) Ayudar a incluir en su persona la noción de futuro.
7) Brindarnos como un modelo de identificación capaz de convivir con
conflictos sin dejarse paralizar por ellos, y de establecer vínculos
gratificantes con los otros.
8) Mantenerlos alejados de situaciones que puedan resultarles autodestructivas.
El acompañamiento terapéutico
El desvalimiento infantil, la vulnerabilidad adolescente, las depresiones en
la adultez, el aislamiento de los adultos mayores no describen únicamente
momentos de un proceso evolutivo, sino rasgos de la subjetividad contemporánea.
Hoy nos convoca el desafió de llegar a una fundamentación mas
rigurosa de la experiencia buscando un respaldo psicoanalítico que lo
sustente. La necesidad de convalidar esta profesión y la insistencia
de una demanda que justifica. La figura del acompañante terapéutico
es un instrumento con el que la sociedad cuenta. Propicia una experiencia vincular
de contención y apuntalamiento, promotora de transformaciones.
El acompañamiento terapéutico se origina en una concepción
psiquiatrica dinámica opuesta al planteo clásico que confina el
rotulado como enfermo mental. El punto de vista tópico, un espacio "entre
dos" habilita la posibilidad de un encuentro promotor de cambios. Desde
el punto de vista dinámico de fenómenos psíquicos son resultantes
de un conflicto, apoyando proyectos que permitan investir un tiempo futuro,
promoviendo actividades e intercambios que favorezcan las salidas de sensaciones
de impotencia y la desesperanza.
Desde el punto de vista económico la cantidad, distribución, y
circulación de una energía cuantificable.
La diferencia entre dolor y sufrimiento, el dolor lo define como el padecimiento
que avasalla al sujeto; el sufrimiento es el destino interpretativo que se le
da al dolor, es la reacción del sujeto ante ese padecimiento.
Cual es el estatuto del lugar del otro desde las perspectivas psicoanalíticas?
Si el sujeto se constituye a partir de redes relacionales, dan cuenta hoy de
los fundamentos del acompañamiento terapéutico. La relación
con el otro excede lo que suele llamarse relación con un "objeto
externo". El vinculo con otro requiere una relación de presencia.
El acompañante debe estar atento y registrar no solo aquellos circuitos
de repetición, sino también la aparición de lo nuevo. Conjuga
la forma y la informe, la estabilidad y la transformación, la unidad
y la diversidad, esta tarea busca hacer trabajar una multiplicidad de elementos
en colaboración y conflicto. Es de insustituible valor la inserción
del acompañante terapéutico como parte de un dispositivo de abordaje,
pensado por un equipo de trabajo, en función de las necesidades de cada
paciente. Su denominador común son las patologías ligadas al desamparo.
Funda un nuevo territorio dentro del campo clínico que propicia el despliegue
expresivo de angustias, temores, inhibiciones. La letra no inmoviliza las ideas,
las pone a circular, las empuja al movimiento y ala interlocución con
otro. El acompañamiento como experiencia intersubjetiva es, un devenir
en movimiento y en interacción con el otro. Complementa el aporte de
la psicoterapia, el seguimiento psiquiátrico, la administración
de medicación, y se integra como un agente que potencia los alcances
de la dimensión terapéutica.
La Resiliencia
La resiliencia es la "resistencia de un cuerpo a la rotura por golpe".
La fragilidad de un cuerpo decrece al aumentar la resiliencia. Se presta a explorar
el terreno de los ciencias sociales y relacionarlo con la capacidad de recuperación
de la vida mental frente a situaciones traumáticas. El concepto de resiliencia,
extrapolado al terreno de la psicología, se define "como la capacidad
de los seres humanos de superar los efectos de una adversidad a la que están
sometidos e incluso de salir fortalecidos de dicha situación" "una
capacidad emocional cognitiva y socio cultural de las personas/grupos que permiten
reconocer, enfrentar y modificar constructivamente aquellas situaciones que
causan daño, sufrimiento y amenazan el desarrollo humano". Siendo
el aspecto mas especial y original el énfasis de la necesidad del otro
como punto de apoyo para la superación de la adversidad. No alude solamente
a soportar lo traumático sino también a reconstruir o descubrir
nuevos sentidos. En una época signada por la perdida de referentes y
la precariedad de las redes de sostén. El acompañante se propone
como un otro, un testigo soporte que apuntaba y suplementa un prójimo
cercano que podría favorecer la respuesta en la marcha de un proceso
resiliente, siendo en ese sentido promotor y constructor de resiliencia. La
presencia del acompañante terapéutico crea y sostiene un espacio
que favorece la búsqueda de nuevos sentidos a la vida y el surgimiento
de algo inédito. Nos interesa rescatar mas que la cuestión de
fortalecimiento yoica, el lugar y la función del otro, como soporte.
El otro "en función de soporte de EROS" posibilita, por ejemplo
que el niño pueda ir constituyéndose y apropiándose de
su historia, adquiriendo "la función de crear-interpretar el mundo".
Necesitan del otro para "retejer su lazo social, su humanidad lesionada"
en ese mismo territorio asienta el acompañamiento terapéutico.
Un semejante que "soporta" genera el espacio para un nuevo tramado
y para reestablecer las bases de "una ecología racional". La
presencia estable de otro significativo da lugar a que nuevas operaciones se
pongan en marcha. A veces el acompañante hace de enlace, de puente con
el mundo exterior, favoreciendo la posibilidad de retomar un contacto perdido,
la vuelta al trabajo, el estudio, a la vida social.
Bibliografía consultada
Acompañamiento Terapéutico. Gabriel Pulice y Gustavo Rossi.
Territorios del Acompañamiento Terapéutico. Susana Kuras de Mauer
y Silvia Resnizky.
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