Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos
REDBA - Red Asistencial de Buenos Aires
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REDBA - RED ASISTENCIAL DE BUENOS AIRES DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche CURSO: Asistente en Rehabilitación en Drogadicción MONOGRAFÍA: "Prevención por la Vida - Un aporte en prevención en drogadicción desde un enfoque multidimensional" AUTORES: Daniela Calma - Angela Zelis - Mirta Roldán CURSADA: Segundo Cuatrimestre 2001 ENTREGA CERTIFICADO: 03 de Noviembre de 2001 MONOGRAFÍA PREMIADA C/ MENCIÓN ESPECIAL: 03 de Noviembre de 2001 |
PREVENCIÓN POR LA VIDA
Un aporte en prevención en drogadicción desde un enfoque multidimensional
Indice
1. Prevención
2.1 Formas de implementar la prevención temprana
3. La Familia y el rol preventivo
4. La Escuela: el rol orientador del maestro
4.2 La Intervención del maestro
6. Diseño de Proyectos de Prevención
7. Conclusión
8. Bibliografía
9. Anexo I
9.2 Aporte de un Proyecto de Prevención para la República Argentina
9.3 Prevención en otros países
Introducción
El uso de drogas no es un fenómeno nuevo; el conocimiento y el uso de las drogas, son probablemente, tan antiguo como el hombre mismo. El hombre primitivo en busca de alimentos en praderas y bosques, descubrió ciertas plantas que parecían poseer misteriosos poderes, capaces de alterar su percepción o su estado de animo.
Diversas drogas vegetales que alteraban la mente o el animo fueron identificadas e incorporadas a la estructura de la vida humana. En verdad, ciertas plantas adquirieron la categoría de sacramentos importantes en los rituales y ceremonias de las actividades más significativas del hombre.
El abuso de las drogas puede afectar la salud física y emocional y la vida social de una persona. Sin embargo, los riesgos específicos del abuso de las drogas difieren de persona a persona.
En la actualidad la farmacodependencia está muy extendida en todos los estratos y sectores sociales. Son usadas por los deportistas, los artistas, los estudiantes y por personas ociosas de todas las clases socioeconómicas.
Los jóvenes en la actualidad utilizan mucho las drogas para diferentes propósitos, por ejemplo: algunos, con el fin de mantenerse despiertos y estudiar durante toda la noche sin sentir los estragos del hambre o el sueño, usan anfetaminas. Los deportistas utilizan esteroides anabólicos para aumentar su masa muscular. Otros más, utilizan la marihuana para cambiar de humor y sentirse "muy elevados". Existe el caso de los adolescentes que lo hacen tratando de imitar a los artistas de su predilección sin detenerse a pensar en el daño que esto les puede ocasionar. Algunos adolescentes, sólo para pertenecer a un cierto grupo de "amistades" hace uso de algunas drogas para quedar bien y no ser rechazados, en fin, en diferentes personas expresan diferentes razones en diferentes momentos.
La célula básica de toda organización social, la familia, tiende a disgregarse rápidamente cuando un miembro fundamental de la misma, el padre o la madre, desarrollan una drogadicción. Con mayor frecuencia los jóvenes adolescentes se sienten impulsados a experimentar los efectos de sustancias químicas que modifiquen su estado de ánimo, muchas veces mezclando las mismas. Es común el uso conjunto, en el inicio de estas experiencias de alcohol, ansiolíticos, tabaco, antitusivos o antiparkinsonianos, con efectos sobre el sistema nervioso central, para experimentar sensaciones extravagantes. Este es el camino inicial para el consumo de drogas peligrosas e ilegales como marihuana o cocaína, las que frecuentemente inducen a su vez el consumo de las llamadas drogas pesadas como la heroína, LSD25, crack, fenciclidina y otros. Aparecen entonces trastornos de conducta, abandono escolar, cambio de amigos por otros con conductas similares, necesidad de dinero y con frecuencia hechos delictivos, prostitución, promiscuidad y enfermedades de transmisión sexual. La utilización de la vía intravenosa y las jeringas compartidas generan frecuentemente sepsis, hepatitis y el temible SIDA.
Todos los recursos disponibles del adicto son utilizados para conseguir la droga, la compulsión hace que su vida se subordine al uso de la droga, de tal manera que el adicto generalmente termina por abandonar su familia, deja de cumplir sus obligaciones laborales y sociales, arrastrando a la miseria a quienes lo rodean. Así, el drogadicto se convierte en un ser negativo, peligroso para la sociedad, que ha aprendido a moverse en un mundo ilegal, alejado del factor productivo en un ambiente delictivo de traficantes y/o adictos como él. Este cuadro desolador se agrava aún más si recordamos que para algunas drogas la situación de dependencia es persistente e incluso incurable. Por ejemplo, los adictos a heroína, luego de someterse a intensos tratamientos en institutos especializados con toda una metodología de reinserción social luego de la curación, sufren frecuentemente recaídas al mismo tipo de adicción estimándose que el 80% de ellos vuelve al consumo de heroína antes del año del alta.
Encontrando que el flagelo de la droga, se introduce en todas las culturas y provoca consecuencias tan nefastas en el individuo y su entorno, se hace urgente llenar los vacíos de prevención. Para esto, haremos hincapié en el desarrollo de la siguiente investigación monográfica, en el abanico de posibilidades que abarca la intervención en las drogas desde la prevención.
Las ideas de prevenir o prevención poseen una gran variedad de significados, todas ellas muy válidas e indicativas de las acciones a seguir.
Prevenir significa "antes de venir", es decir, actuar para que un problema no aparezca o al menos para disminuir sus efectos. También igualmente significa: preparación, organización, aviso, perspectiva, disponer con anticipación, prever.
Prevención implica: investigación, conocimiento de la realidad, reflexión, planificación, precaución, evaluación, trabajo en equipo, visión de conjunto, enriquecimiento de los conocimientos, iniciativa, creatividad.
Esto se puede aplicar no sólo a la política preventiva de un país, sino también al plano individual, familiar, comunal
De ahí, que prevenir quiere decir "estar capacitado y dispuesto a evitar los riesgos o las consecuencias que un problema pueda producir, significa asimismo crear las condiciones positivas para la convivencia social y familiar.
Además, es el proceso mediante el cuál el ser humano, individual o colectivamente, se interesa y adquiere en su formación integral la capacidad para anticipar los problemas con respuestas creativas y ajustadas a la realidad.
Podríamos entender el fin de la prevención como la promoción del bienestar y desarrollo humano. Procura y enfatiza el desarrollo de las potencialidades.
Prevención Primaria: Se dirige a los consumidores y a usuarios ocasionales o sociales. Se trata de prevenir, en el sentido más amplio de la palabra. El objeto es evitar la aparición del problema. Las estrategias utilizadas desde esta perspectiva se basan especialmente en actividades de promoción general, sin prescindir en determinados casos de una intervención específica en drogas. Se dirige por esto, a padres, docentes, jóvenes, etc.
Prevención Secundaria: Estas actuaciones se dirigen a colectivos donde ya se ha detectado alguna situación relacionada con el uso de drogas. Su objetivo es descubrir a acabar con un problema lo antes posible o remediarlo parcialmente. Intenta, sobre todo, la detección precoz del consumo, así como la atención inmediata a sus posibles consecuencias. Es importante diferenciar la población a la que el programa preventivo se dirige: podría resultar contrapreventivo llevar a cabo una actuación de prevención secundaria con grupos que nunca contactaron con las drogas, e ineficaz dirigirnos con actividades de nivel primario a aquellas personas que ya experimentaron con las mismas.
Prevención Terciaria: Pretende detener o retardar la evolución de un problema y sus consecuencias. Se dirigen a las personas que ya dependen física y/o psicológicamente de las drogas. En este sentido, abarca terapia y rehabilitación psicológica, así como la reinserción social y profesional.
El siguiente cuadro facilita la comprensión de los niveles mencionados anteriormente:
Tiempo |
Actividad |
Terminología |
| Antes del consumo | Educación Información Alternativas de crecimiento o desarrollo personal o social. |
Prevención Primaria |
| En el principio del consumo | Intervención en el momento de crisis Diagnóstico precoz Recurso de urgencia Orientación en la crisis |
Prevención Secundaria |
| Después del consumo | Tratamiento Desintoxicación Internación en establecimiento de salud. |
Prevención Terciaria |
A continuación se detallan las diferentes dimensiones que abarca la prevención:
Los padres fomentando en sus hijos, desde pequeños, hábitos y costumbres saludables, acompañándoles y apoyándoles en su desarrollo personal como sujetos responsables, libres y maduros, e informando y dialogando con los hijos sobre las drogas.
Los maestros y profesores inculcando la importancia de la salud, orientando sobre la manera de mantenerla y mejorarla, priorizando los aspectos educativos sobre los conocimientos y fomentando un clima de relaciones y un ambiente que contribuya a la evolución y a la madurez de sus alumnos.
Los médicos y el personal sanitario promoviendo la mejora de la salud de la comunidad, informando objetivamente sobre los efectos y riesgos de las drogas y proporcionando tratamiento a los afectados por su consumo.
Los policías y los jueces actuando fundamentalmente sobre la oferta y la disponibilidad de drogas, persiguiendo a los narcotraficantes, etc.
Los legisladores promulgando leyes que limiten la venta de drogas legales a menores y que sancionen los comportamientos ilícitos de producción y venta de drogas.
Los trabajadores sociales apoyando y orientando ante situaciones de desestructuración social y marginación que generan mayor debilidad ante las drogas en algunas familias, barrios, ciertos colectivos, etc.
Los mediadores y las asociaciones juveniles favoreciendo alternativas de ocio y tiempo libre saludables para los jóvenes, facilitando la formación de nuevos grupos de amigos, etc.
Los cinco modelos, que se presentan a continuación, representan el marco conceptual que toma quien trabaja en acciones de prevención; por tal motivo es importante determinar el enfoque del modelo seleccionado:
Modelo Etico - Jurídico
Centra el análisis en la substancia (droga). La droga es la protagonista.
Clasifica a las drogas en: a.) legales, b.) ilegales
Para este modelo la droga es activa en si misma. La persona es la víctima y también el delincuente. Que es una contradicción en este modelo. La categoría social que toma sería la del vicio. Es una categoría moral y un delito.
En cuanto al medio social, se expresa en la ley con un criterio normativo. La norma señala la barrera que separa lo ilegal de lo legal, lo prohibido de lo permitido, lo bueno de lo malo en términos absolutos.
Toxicomanías es la palabra que mejor representa esta postura, ya que el criterio que utilizan para hablar de droga es: tóxico. Utilizado, aunque cada vez menos, en juzgados, policía, psiquiatría clásica.
Entonces aquí podemos identificar:
1. La prevención primaria estaría dada en la información de las sanciones (si la droga te atrapa vas a la cárcel) y en la eliminación del mercado de la droga.
2. La prevención secundaria estaría en la encarcelación (aislamiento-marginación) que sería el tratamiento para la posterior reinserción social o sea, la prevención terciaria.
Modelo médico - sanitario
Como en el modelo anterior centra el análisis en la substancia. La droga es el agente que infecta a las personas.
Clasifica las drogas en a.) inocuas y b.) peligrosas.
Haciendo una comparación con la anterior, agregaría a las ilegales, como peligrosas al tabaco y alcohol.
Al considerar a la droga como activa en si misma, comparte con el modelo anterior el concepto de droga como flagelo. El flagelo que azota la humanidad, como en épocas anteriores fueron las plagas y pestes consideradas castigos divinos por los pecados de los hombres. La persona es el huésped en donde se aloja la droga.
El medio es el entorno en donde se trata de detectar la población vulnerable ante este agente peligroso, señalándose entonces los factores de riesgo.
Estos factores de riesgo son determinados grupos económicos, demográficos, sociales etc.. Existe el peligro del contagio y se considera a la adicción como una enfermedad (la droga con su acción enferma a la persona).
Se toma el criterio de nocividad.
La prevención primaria estaría basada en la información y no en las sanciones como en el modelo anterior. Apunta más al daño que causa.
También creando programas sustitutivos. La prevención secundaria estaría dada por la internación (el tratamiento), que aísla y margina al sujeto para lograr la reinserción social (prevención terciaria).
Modelo psico -social
En este modelo se traslada el protagonismo a la persona. No interesa el tipo de droga que se consume.
Este modelo centra su atención en el vínculo que tiene el individuo con la droga, para determinar si ese vínculo es de dependencia.
La adicción sería un síntoma individual. Considera también que el adicto es un enfermo, pero con la diferencia que la adicción no es una enfermedad. La enfermedad está en una situación estructurada tapada por la droga, generalmente en la familia o grupos de pertenencia.
La prevención primaria estaría en la información y formación de grupos de orientación, por ejemplo, para madres a fin de mejorar su comunicación con los hijos, para optimizar los vínculos familiares. La prevención secundaria sería la psicoterapia, que son acciones de prevención inespecíficas ligadas al campo de la salud mental.
Modelo Comunitario
La prevención de acuerdo con un modelo comunitario supone:
Asumir la influencia del entorno microsocial (la familia, el grupo de amigos, el barrio, etc.) en el origen y la evolución del abuso de drogas.
Reconocer las características del fenómeno de la oferta y la demanda en la comunidad (magnitud, vías y canales de venta y distribución, perfil de las personas que trafican).
Aceptar la necesidad de implicar a la comunidad organizada: juntas de vecinos, clubes deportivos, organismos juveniles, organismos de control local y autoridades locales, en la búsqueda de soluciones.
Actuar simultanea y coherentemente en los diferentes escenarios que dan cuerpo a la comunidad.
Todo ello a partir del compromiso conjunto de:
Los representantes políticos, encargados de priorizar la prevención y respaldarla.
Los profesionales (servicios de salud, educación, organismos no gubernamentales, dirección de desarrollo comunitario), responsables de dinamizar procesos de desarrollo comunitario.
Organismos de control encargados de velar por el cumplimiento de la legalidad vigente.
La comunidad, sujeto central de la intervención, desde el momento del diagnóstico de la realidad hasta la gestión de programas de prevención.
Quienes están a cargo de las acciones preventivas en la comunidad, necesitan tener ciertas cualidades personales y manejar algunas herramientas que les permitan desempeñarse adecuadamente y ser buenos líderes.
1. En lo personal, es fundamental que tengan interés y compromiso por el problema, que posean capacidad de observación, que sean flexibles, perseverantes, tolerantes a la frustración, tengan facilidad de expresión oral y corporal y fácil llegada a diferentes grupos.
2. Deben manejar conocimientos básicos sobre el tema.
Efectos y consecuencias del consumo de drogas.
Factores de riesgo y protección para el consumo.
Caracterización del fenómeno de la demanda de drogas en su comunidad (qué se consume, que grupos, motivaciones, percepciones).
Caracterización de la oferta(tipo de drogas, lugares de venta y distribución, percepción y actitud de la comunidad frente a la venta y tráfico)
Leyes vigentes.
3. Utilizar metodologías participativas.
4. Conocimiento en profundidad de la comunidad, capacidad para articular y coordinar acciones, potenciando el trabajo en red.
5. Capacidad para obtener colaboración y gestionar recursos.
Ahora bien, al momento de implementar acciones de prevención en la comunidad, es necesario, primero que nada, hacer y responder las siguientes preguntas:
¿Cuáles son los valores y normas locales relacionadas con el uso de alcohol o drogas?
¿Qué factores sociales, económicos y culturales de ese territorio afectan el consumo de drogas?
¿ Qué actitud frente a las drogas tienen los líderes y autoridades de esa comunidad?
¿Qué se ha hecho en prevención en esa comunidad?
Las acciones preventivas en una comunidad debieran ejecutarse:
En la comunidad, junto con las personas y grupos que ahí existen.
Para la comunidad, tratando de fortalecer sus competencias para hacer frente a los conflictos.
Con la comunidad, implicando en el trabajo a todos los sectores y niveles de la sociedad.
Modelo Socio - Cultural
Aquí el protagonista es el medio.
El origen del problema es el medio macro-social, la estructura social. Este marco social operaría sobre la persona como un estímulo de tensión y para aliviar esta tensión la persona recurriría a la droga como evasión por la realidad, sin considerar otros factores.
La adicción se considera un síntoma pero la diferencia radica en que aquí se lo toma como un síntoma social como algo que nos muestra que pasa en la sociedad.
La prevención primaria estaría dada por la modificación de las condiciones sociales, por ejemplo, que no haya desocupados. Son acciones de prevención inespecíficas que están ligadas al campo político.
Modelo Etico - Social
Los anteriores modelos dan una lectura parcial del fenómeno que nos ocupa. Se generó la necesidad de contar con un modelo más abarcativo.
Los modelos tradicionales aparecen como analíticos, analizan el fenómeno pero se queda solo con una parte de él. Se paleteó la necesidad de un modelo de síntesis que no es una sumatoria de partes (de cada parte que toman los otros modelos), sino que toma en cuenta los aspectos parciales pero los sintetiza en una nueva producción.
Así surge este modelo en el cual el trabajo se hace a partir de dos ejes:
El eje del tiempo libre considerando tiempo libre al que apunta a tener un proyecto con sentido.
El adicto aparece sin proyectos. La acción preventiva debe facilitar la aparición de proyectos personales que van a encontrar sentido en un proyecto social.
El segundo eje es la participación.
Plantea una ética que puede surgir de este proyecto común, es una ética que puede admitir las diferencias, el disenso, no es la ética del modelo ético-jurídico basada en una categoría absoluta (legal-ilegal, bueno-malo). Esto está ligado a una metodología que se diferencia de los otros modelos.
Los modelos tradicionales plantean:
Hay un EMISOR (alguien que sabe, por lo tanto tiene el saber, al tener el saber tiene el poder) que emite un MENSAJE a un RECEPTOR (alguien que no sabe, que pasivamente recibe lo que es propiedad de otro).
La metodología del modelo ético-social es la llamada metodología circular, en donde no se habla de transmisión de información.
El receptor no está en el lugar de no saber porque llega con una serie de información sobre el tema (buena o no). Es decir que existen contenidos. Estos contenidos muchas veces están arraigados en el prejuicio o en construcciones míticas como por ejemplo: ¿se considera droga agregar una aspirina a la bebida cola?
Se pretende que estos contenidos implícitos pasen a ser explícitos, que se los manifieste, que pueda preguntarse si es verdad lo de la mezcla mencionada.
En la medida que esto se explicite se va construyendo el mensaje que se constituye en mensaje común y puede constituirse en un proyecto (que podemos hacer todos para prevenir) y esto apunta al compromiso que es un tema de todos.
El instrumento de prevención no necesariamente puede ser la charla o el audiovisual. Estos son medios auxiliares pero no constituyen en si mismos una acción preventiva, por ejemplo una escuela solicita a especialistas una charla sobre prevención y una vez terminada dicen, bueno ya esta, ya terminó.
Esto solo sirve para cumplir con un objetivo inmediato pero no puede considerarse una medida de prevención.
La acción preventiva consiste en ir generando modificaciones en las actitudes, en las formas de relación, en poder tolerar las diferencias.
Por prevención temprana en la actualidad se entiende:
Son las intervenciones sistemáticas, orientadas a prevenir el consumo de drogas, dirigidas a niños y niñas entre 0 y 12 años. Ello incluye la etapa de gestación, donde las intervenciones se centran en la madre y, en ocasiones, en su entorno.
Las intervenciones en prevención temprana son variadas, pero en general, se sustentan en dos enfoques preventivos:
"El primero apunta al pleno desarrollo de los niños y niñas, mediante la generación de aquellas condiciones personales, familiares y sociales propicias para lograrlo":
(...) "Bajo este enfoque, las intervenciones deberían ser integrales e inespecíficas, en tanto una persona integrada y actualizada en sus potencialidades tendería a estilos de vida saludables, a contar con un amplio repertorio a nivel cognitivo, afectivo y conductual para enfrentar los dilemas de la vida y para decidir responsablemente sobre el consumo o no consumo, si éste apareciera como posibilidad. (...) El enfoque supone que los primeros años de vida son cruciales en la conformación de la personalidad.
Ejemplos de intervenciones bajo este enfoque, son aquellas que relevan el juego como medio privilegiado de desarrollo de capacidades y ejercitación de conductas nuevas".
"El segundo persigue fortalecer factores protectores del consumo de drogas y disminuir o evitar la aparición de factores de riesgo":
(...) "Aquí, las intervenciones se intencionan respecto de los factores asociados con consumo o no consumo, específicos o no a las edades de los niños. Dichos factores se encuentran en la persona, en su ambiente social, familiar y escolar. (...) Como en el punto anterior, las intervenciones pueden ser dirigidas directamente hacia los niños y niñas, o indirectamente, a través de acciones hacia su entorno familiar o social.
(...) Ejemplos de intervenciones bajo este enfoque, son programas dirigidos a padres, que pretenden entrenarlos en habilidades de manejo adecuado de conflictos al interior de la familia, establecimiento y mantención de normas y límites, desarrollo del vínculo padres-hijos, etc. "
La prevención temprana en menores de 12 años es importante puesto que las experiencias en los primeros años de vida son claves en la conformación de la persona:
La etapa fetal y perinatal:
El empleo de drogas y medicamentos por parte de la madre durante el período de gestación, puede influir directamente sobre el sano desarrollo del feto. Conocidos son los efectos adversos del tabaco sobre la irrigación y nutrición del feto, y del alcohol sobre el desarrollo de los órganos y sistemas internos (síndrome alcohólico fetal).
El vínculo materno-infantil:
Durante la etapa fetal, no existe aún, distinción entre el propio cuerpo y el de la madre: son uno solo.
El reconocimiento por parte de la figura materna, del hijo como otro distinto de ella, con necesidades y modos de ser y de expresarse particulares, le permite vincularse con él desde un lugar nutritivo, ni sobreprotector, ni distante. Este tipo de vínculo favorece el desarrollo de la confianza básica en el niño, quien se siente lo suficientemente protegido y lo suficientemente libre como para explorar nuevas conductas y afianzar de este modo, su propio sentimiento de seguridad personal.
El perfil de personalidad de los drogodependientes muestra dificultades en el establecimiento de vínculos nutritivos y estables en el tiempo. Suelen aparecer relaciones codependientes entre los miembros de la familia, con difusión de límites y falta de discriminación entre las necesidades propias y las de los demás. Las personas adictas vivencian profundos sentimientos de separatividad, que busca compensación mediante la búsqueda de pares consumidores.
Los modelos parentales:
Los estilos de relación familiar modelan modos básicos de interactuar con otros, de resolver conflictos, de expresar afectos, de tolerar la frustración, de postergar los impulsos, de autocuidado, entre otros.
Entre los factores protectores familiares, se han identificado: relaciones interpersonales cálidas y estrechas con los padres; cohesión familiar y sentimiento de pertenencia a ésta; reglas claras de comportamiento, entre otras.
El jardín infantil y la escuela:
Estas instancias de socialización institucionalizadas ofrecen a los niños la posibilidad de interactuar con pares, probarse a sí mismos, tal vez por primera vez sin la cercanía de las figuras parentales, fortaleciendo la autonomía y el desarrollo de destrezas propias.
Formas de implementar la prevención temprana
Dentro de las múltiples formas de realizar programas de prevención, destacan las intervenciones que pretenden incrementar los factores protectores del uso de drogas. Entre éstas son especialmente comunes las siguientes modalidades:
Programas de apoyo a la familia de infantes
Focalizan en los períodos prenatal y de temprana infancia, enfatizando el cuidado de la salud, la nutrición, la crianza, apoyo social a la madre, servicios educacionales y de planificación familiar, y visitas al hogar realizadas por los servicios de salud o de asistencia social.
Programas para padres de niños y adolescentes
Se centran en el entrenamiento de habilidades parentales y de terapias de funcionamiento familiar.
Entrenamientos en habilidades de competencia social para niños y niñas
Se ha postulado que los niños agresivos y rechazados por los pares durante los primeros años de educación escolar, sufren una deficiencia en las habilidades interpersonales básicas. Esto cobra importancia al demostrarse que la agresividad y otros problemas de comportamiento, en los primeros años de educación escolar, se relaciona con un mayor riesgo de abuso de drogas por estos niños.
Promoción del rendimiento escolar
A través de modificaciones en las prácticas de instrucción escolar y tutorías individuales.
Cambios en la organización escolar
Dirigidos a impactar positivamente sobre el comportamiento estudiantil, el rendimiento y los lazos del niño con la escuela. Normalmente se relacionan con la generación de una "escuela saludable".
Participación de los niños en actividades extraescolares
La realización de actividades escolares que incentivan la participación de los estudiantes, incrementa el compromiso escolar y reduce la alienación y la rebeldía.
La Familia y el Rol Preventivo
No hay un único modo de educar, cada familia tiene que encontrar su propio estilo educativo. Pero sí podemos decir que cualquier familia puede mejorar su funcionamiento y que en toda familia se puede hacer algo para educar con más eficacia.
Se presenta en aquí un conjunto de ideas y criterios que permitan tomar conciencia de cuánto supone la familia como institución educativa. Las tareas que lleva consigo el hecho de convertir al niño en adulto maduro, requieren el pasaje a través de una serie de fases o etapas que constituyen los denominados ciclos evolutivos del desarrollo personal.
Por lo dispuesto anteriormente, los padres ejercen un rol preventivo con sus hijos, o sea, actúan antes de que aparezca el problema, al:
Fomentar la imagen personal positiva: Si el niño se siente valorado y amado por sus padres y recibe de ellos mensajes de valoración, se sentirá seguro de sí mismo. Para eso es importante:
Reconocer que cada hijo es único; aprender a conocerlo y aceptarlo tal como es.
Asegurarse que se siente querido y demostrarle cariño permanente a través del contacto físico y verbal.
Confiar en él y demostrárselo.
Estar disponible para escucharlo y compartir pequeños momentos.
Respetar su privacidad.
Ayudarle a que tenga éxito en las cosas que emprende y a enfrentar fracasos y errores.
Ayudarles a madurar:
Promover la toma de decisiones responsable.
Darles tareas y responsabilidades, no hacer las cosas en lugar de ellos.
Promover la autonomía, manteniendo el cariño y los límites.
Tener una actitud abierta, flexible y de apoyo frente a los cambios de la edad.
Enseñarles autocontrol:
Los padres pueden ayudar a sus hijos a manejar y expresar adecuadamente sus emociones (pena, ansiedad, rabia, frustración, etc.) siendo modelo y ejemplo de conducta: frente a situaciones problemáticas o conflictos, no perdiendo el control, mostrando serenidad, reflexionando, buscando alternativas de expresión.
Establecer límites y normas claras y respetarlas:
Las normas y límites son importantes porque estructuran a los hijos, les ayudan a tener las cosas más claras, a saber lo que hay que hacer y lo que no. Esto le da seguridad. Por esto los limites se van adecuando a la etapa de desarrollo de los hijos, de menor a mayor autonomía.
Fomentar la comunicación al interior de la familia:
Respetar sus opiniones.
Corregir sin descalificar, ridiculizar, sermonear o comparar.
Ser leal.
Reconocer nuestros errores.
Expresarle nuestros sentimientos.
Buscar conciliar sus necesidades con las nuestras.
Promover un clima de creatividad y humor.
Aceptar rebeldía y críticas como parte del proceso de desarrollo.
Promover el uso del tiempo libre en familia.
El problema de la droga no se da sólo en individuos reconocidos previamente como conflictivos y problemáticos; cualquier persona puede iniciarse en el consumo de drogas si es que se conjugan determinadas circunstancias y factores. Por ejemplo, la adolescencia se describe como una etapa de riesgo y de mayor vulnerabilidad al consumo de drogas por los cambios físicos, emocionales, intelectuales y las presiones sociales.
Todos estos factores, en muchas ocasiones, son vivenciados por el adolescente con inseguridad, tensión, problemas de relación, incertidumbre, rebeldía, depresión, lo que los puede llevar a consumir sustancias como una manera de manejar o superar dichas situaciones. Así la droga puede resultar funcional a la satisfacción de las necesidades propias de esta etapa de desarrollo.
Las familias cuyos miembros tienen menor riesgo de consumo de drogas se caracterizan por:
Los miembros de la familia se sienten libres de hablar de sus sentimientos.
Todos los sentimientos son aceptados
Las personas importan más que las cosas.
Se puede discutir de cualquier tema.
Las diferencias individuales son aceptadas.
Cada miembro es responsable de sus actos.
Se respetan las opciones de cada persona de la familia.
Los roles son flexibles pero claros.
Existe una atmósfera relajada, con sentido del humor y alegría.
Se alienta el crecimiento físico y psicológico.
Todos se sienten queridos.
Hay espacio para la creatividad.
Las normas son explícitas.
La Escuela: el rol orientador del maestro
"La escuela no es solo un lugar donde se adquieren aprendizajes conceptuales, sino que sirve también para adquirir aprendizajes relacionados con la conducta social, aprendizajes afectivos y actitudinales que son necesarios para enfrentarse adecuadamente al consumo de drogas."
La meta final de la educación es el desarrollo integral de la persona. Por eso debemos prestar especial interés a aquellos síntomas, entre los que se encuentran los problemas con drogas, que indiquen que dicho desarrollo no se está produciendo correctamente.
Un clima escolar sano es el soporte adecuado para poder llevar a cabo la prevención sobre drogas. Difícilmente se conseguirá abordar correctamente la prevención del abuso de drogas si la escuela no cumple los objetivos educativos que se propone y que coinciden con los de la prevención.
La Educación para la Salud es uno de los temas transversales sobre los que un centro educativo ha de trabajar proporcionando el marco apropiado para incorporar la prevención del abuso de drogas, ya que las conductas de consumo de drogas forman parte de una serie de posibles estilos de vida no saludables.
Educar para la salud supone informar y responsabilizar al individuo para que adquiera los conocimientos, procedimientos, actitudes y hábitos básicos para la defensa y formación de la salud individual y colectiva.
La Educación para la Salud supone educar a los individuos ayudándoles a configurar estilos de vida lo más sanos posibles que sean incompatibles con el uso nocivo de drogas. Esto requiere actuaciones y situaciones de aprendizaje continuadas en el tiempo: no consiste en acciones puntuales, sino que ha de abordarse de una manera globalizada e interdisciplinar, siendo una tarea que compete a todo el centro, que se trabajará desde la transversalidad y que estará presente en las decisiones del Proyecto Educativo, el Proyecto Curricular y las Programaciones de Aula
Se trata de darle al maestro las herramientas básicas que le permitan, en relación con los alumnos, las estrategias para poder detectar oportunamente, al igual que abordar y derivar en forma adecuada a los usuarios de drogas a tratamiento y rehabilitación.
- Su función como orientador:
Escuchar con atención la problemática del alumno, atendiendo su necesidad de expresar sus sentimientos y emociones.
Aconsejar o sugerir alternativas de acción con base en la problemática particular de cada alumno.
Proporcionar información acerca de las adicciones, le permitirá al alumno conocer los efectos que produce el consumo de alcohol o drogas, así como las consecuencias en la salud física y emocional del usuario, lo cual le ayudará a aclarar algunos temores y dudas sobre el comportamiento de éste.
Canalizar al alumno a algún centro o institución que le pueda brindar apoyo psicológico.
Canalizar al alumno (usuario de drogas), si es necesario, a centros especializados en tratamiento de adicciones.
Por tanto, es indispensable que el maestro tenga claro cuáles son comúnmente las formas de enfrentamiento que se dan en cada uno de los miembros de la familia ante la problemática, para que les ayude a buscar mejores formas de actuar para disminuir la tensión en la que viven.
En las familias que tienen problemas de consumo de drogas, cada uno de sus miembros responde o reacciona ante ellos en forma diferente, esto es, tiene sus propios sentimientos, creencias y actitudes del consumo, dependiendo del tiempo del consumo de drogas y de la relación que guarde con el familiar. Este conjunto de emociones conforman la manera particular de reaccionar o responder, que aquí llamamos forma de hacer frente al problema.
- El maestro como orientador puede sugerir al familiar que pueda:
Identificar los principales sentimientos del usuario.
Clarificarlos, una manera de poner nombre a lo que siente.
Elegir los más útiles para rescatar las virtudes y fortalezas del usuario.
Diseñar estrategias de acción, evitando dañar o herir emocionalmente. Considerando que alguna de estas estrategias puede ser la derivación a algún Centro de tratamiento, así como lograr en la familia modificar nuestras actitudes frente a la adicción.
Al final el familiar decidirá cuál de estas estrategias elegirá, analizando las ventajas y las desventajas de su decisión. El propósito es que el familiar acepte que tiene que optar por una conducta de acuerdo con sus sentimientos y emociones.
Para que los programas de prevención sean efectivos es necesario que incidan en el entorno social en el que se van a desarrollar y cuenten con la aceptación y la participación de la población, para ello es necesario incorporar a grupos, organizaciones y entorno social y coordinar los diversos sectores que integran la comunidad.
Desde esta consideración, la comunidad se convierte en escenario de múltiples agentes y relaciones y en sujeto de la acción preventiva, constituyendo por tanto el ámbito clave para el desarrollo de las actuaciones preventivas, dirigidas a la reducción de los problemas derivados del consumo de drogas, por los siguientes motivos:
La comunidad tiene responsabilidad en cuanto al bienestar personal y social de los ciudadanos.
El mejor conocimiento de la realidad, las características y la evolución de la comunidad y por tanto de sus necesidades y sus problemas es el que se tiene desde la propia comunidad.
En el ámbito de la comunidad existen recursos (personas, organización e infraestructuras, servicios materiales, etc.) utilizables para actuaciones de prevención.
Desde la Prevención Comunitaria a la hora de diseñar y realizar programas de prevención de consumo de drogas:
Debe existir un territorio de referencia.
Debe tenerse en cuenta las características de la comunidad en la que se va a intervenir.
Es imprescindible contar con las personas y entidades que forman parte de la comunidad y tienen algo que aportar (mediadores sociales).
Así pues, se trata de trabajar en y con la comunidad, de elaborar programas de prevención desde el territorio que integren las actuaciones y faciliten la participación de personas o entidades que forman parte de la comunidad (vecinos, familias, entidades cívicas, ONG´S, profesionales de los diversos servicios, instituciones) en la línea de favorecer el trabajo conjunto que permita analizar y buscar soluciones aportando cada uno su esfuerzo.
Diseño de Proyectos de Prevención
- Aspectos del Diseño de Programas de Prevención
En el desarrollo de los programas de prevención, hay diversos aspectos que deben estar incluídos:
Los programas de prevención deben diseñarse para realzar los "factores de protección" y darle marcha atrás o reducir los "factores de riesgo" conocidos. Los factores de protección son aquellos que reducen la posibilidad de que se usen drogas. Los factores de riesgo son los que aumentan la posibilidad de que se usen drogas.
Los factores de protección comprenden lazos fuertes y positivos dentro de una familia prosocial; vigilancia por parte de los padres; claras reglas de conducta que se aplican constantemente dentro de la familia; participación de los padres en la vida de sus hijos; éxito en la escuela; lazos fuertes con instituciones prosociales, como organizaciones escolares y religiosas; y adopción de las normas convencionales sobre el abuso de drogas.
Los factores de riesgo comprenden ambientes caóticos en el hogar, especialmente en los que los padres abusan de sustancias o sufren de enfermedades mentales; crianza ineficaz, en particular con niños de temperamento difícil o trastornos de la conducta; falta de apego y cariño mutuo; conducta tímida o agresiva no apropiada en la clase; fracaso en la escuela; insuficientes conocimientos prácticos para hacerle frente a la sociedad; afiliación con compañeros pervertidos o con compañeros que muestran conducta pervertida; y percepción de que en el marco de la familia, el trabajo, la escuela, los compañeros y la comunidad se aprueba la conducta relacionada con el uso de drogas.
Los programas de prevención pueden orientarse hacia una variedad de drogas de abuso, como tabaco, alcohol, inhalantes y marihuana, o puede orientarse hacia un solo aspecto del abuso de drogas, como el mal uso de medicamentos que se venden por receta.
Los programas de prevención deberían incluir el desarrollo de aptitudes generales para la vida y de técnicas para resistir las drogas cuando sean ofrecidas, reforzar la actitud y los compromisos personales contra el uso de drogas, y aumentar la habilidad social (o sea, en comunicaciones, relaciones con compañeros, eficacia personal y confianza en sí mismo).
Los programas de prevención para niños y adolescentes deberían incluir métodos interactivos que se adapten a la edad de la persona, como grupos de discusión entre compañeros y solución de problemas y toma de decisiones en grupo, en vez de ofrecer nada más que técnicas de enseñanza didáctica.
Los programas de prevención deberían incluir componentes donde los padres o las personas al cuidado de los niños refuercen lo que los niños están aprendiendo sobre las drogas y sus efectos dañinos, y abran oportunidades para tener discusiones familiares sobre el uso de sustancias lícitas e ilícitas y la posición de la familia sobre su uso.
Los programas de prevención deberían ser a largo plazo (a lo largo de la carrera escolar), con repetidas intervenciones para reforzar las metas preventivas originales. Por ejemplo, las actividades escolares orientadas hacia los estudiantes de la escuela media y primaria deberían incluir sesiones de apoyo para ayudar con la crítica transición de la escuela media a la secundaria.
Las actividades de prevención centradas en la familia tienen mayor repercusión que las estrategias que se centran en los padres solamente o en los hijos solamente.
Los programas comunitarios que incluyen campañas de medios de comunicación y modificación de políticas, como nuevos reglamentos que restringen el acceso al alcohol, el tabaco y otras drogas, son más eficaces cuando van acompañados de intervenciones escolares y familiares.
Los programas comunitarios necesitan reforzar las normas contra el uso de drogas en todos los ambientes de prevención del abuso de drogas, como la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad.
Las escuelas ofrecen oportunidades para llegar a todas las poblaciones y además sirven como ambiente importante para subpoblaciones específicas que corren el riesgo de caer en el abuso de drogas, como los niños con problemas de conducta o con trastornos del aprendizaje y todos los que posiblemente abandonarían los estudios.
La programación de la prevención debe adaptarse para atender la naturaleza específica del problema del abuso de drogas en la comunidad local.
Mientras más alto sea el nivel de riesgo de la población meta, más intenso ha de ser el esfuerzo de prevención y más temprano debe empezar.
Los programas de prevención deben orientarse a grupos de edad específica, y ser apropiados a la etapa del desarrollo y sensibles a las diferencias culturales.
A continuación se presentan aspectos críticos, que deben tomar en consideración los organizadores, al diseñar programas de prevención:
Relaciones familiares - Los programas de prevención pueden enseñar a los padres de niños pequeños, técnicas que ayuden a la familia a comunicarse mejor, a mantener mejor disciplina y a hacer reglas firmes y constantes. La investigación muestra también que los padres necesitan tomar un papel más activo en la vida de sus hijos, incluso hablar con ellos de drogas, vigilar sus actividades, conocer a sus amigos y comprender sus problemas y preocupaciones personales.
Relaciones con compañeros - Los programas de prevención se centran sobre la relación de un individuo con sus compañeros. Estos programas desarrollan conocimientos prácticos sociales idóneos, que implican mejor comunicación, realce de las relaciones positivas con sus compañeros, intensificación de comportamientos sociales positivos, y técnicas de resistencia para poder rehusar las ofertas de drogas.
El ambiente escolar - Los programas de prevención se centran también sobre la mejora de los logros académicos y refuerzo del vínculo entre el estudiante y la escuela, al darles un sentido de identidad y logro y reducir la posibilidad de que dejen de asistir a la escuela. La mayoría de los programas de estudio incluyen el respaldo de las relaciones positivas entre compañeros (descritas anteriormente) y un elemento de educación normativa diseñado para corregir la mala percepción de que la mayoría de los estudiantes usan drogas. La investigación ha encontrado igualmente que los niños tratan de no comenzar a usar drogas cuando comprenden los efectos negativos de las drogas (físicos, psicológicos y sociales) y perciben que sus parientes y amigos no aprueban del uso de drogas.
El ambiente de la comunidad - Al nivel comunitario, los programas de prevención funcionan con las organizaciones cívicas, religiosas, judiciales, policiales y gubernamentales. Estos programas hacen resaltar las normas antidrogas y la conducta prosocial por medio de modificaciones de políticas o reglamentos, actividades de los medios de divulgación y programas comunitarios de toma de conciencia. Los programas comunitarios podrían incluir nuevas leyes y su aplicación, restricciones publicitarias y zonas escolares libres de drogas - todo lo cual está diseñado para proveer un ambiente más limpio, más seguro y sin drogas.
Luego del análisis acerca de la prevención en drogadicción, arribamos a una serie de conclusiones que trataremos de transmitir a continuación.
Nos referiremos, en principio, a que se hace necesario el rescate de un sistema de vida donde la familia vuelva a constituir el eje donde se identifiquen las actividades en las que la persona pueda desarrollar sus habilidades y capacidades, ya sea el deporte, actividades artísticas y/o plásticas.
Surge claramente, que la drogadicción constituye, sin duda alguna, un problema que no afecta a un sector determinado en la sociedad, puesto que en la actualidad queda totalmente en evidencia que se ha extendido a través de todos los segmentos sociales.
Asimismo, visualizamos las necesidades de una mayor motivación a través de los medios masivos de comunicación en cuanto a prevención veraz y seria; y fundamentalmente por medio de la educación desde los niveles inferiores en lo institucional y desde la formación consciente del individuo y su entorno, así como también la educación impartida por los padres dentro del grupo familiar.
La investigación realizada nos permite reflexionar y plantearnos el objetivo de intentar la orientación de la conciencia social. Pero esta transformación, consideramos que, para poseer un logro eficaz, debe tener una estructuración tal que parta simultáneamente del Estado y de la sociedad misma.
Uno de los impedimentos para la aplicación continua de la prevención, tiene que ver con los cambios políticos, cuando éstos implican cambio de ministros y estrategias: no sólo queda en el camino lo que se estaba realizando sino que se hace un vacío hasta la nueva implementación de esta tarea. Hay que entender que para aplicar una estrategia coherente es necesario una planificación, una evaluación de su costo, armado de un equipo profesional suficientemente capaz, una estrategia para controlar la eficiencia, disponibilidad presupuestaria (que surge de la importancia que se le confiera a la problemática) y capacidad de actualización permanente.
Surge claramente que estas políticas, por el tiempo, el costo y la importancia social que tienen, no pueden ser eficientes sino se aplican con seriedad y continuidad. En consecuencia se debe establecer una actividad, que por su inserción social e importancia, no colisione con intereses políticos.
Creemos, por lo tanto, que es una responsabilidad de un Estado responsable, el desarrollar estrategias sociales de educación para conseguir recrear los vínculos sociales que hace tanto tiempo vienen cayendo. Será cada vez más difícil la tarea de gobernar desde cualquier sitio a una sociedad que en medio de sus problemas va encontrando cada vez más indiferencia a sus necesidades, que se siente defraudada y cae, consecuentemente, en la sospecha sistemática de todo lo que lo rodea.
Para finalizar queremos dejar claramente expuesto, que este flagelo cuyos azotes sentimos duramente en la sociedad de la actualidad, posee un desarrollo histórico-social que se remonta al origen del hombre y la sociedad; es decir, que este mal ha existido juntamente con el hombre dentro de las comunidades desde siempre, puesto que en todas las épocas el ser humano ha adoptado hábitos perjudiciales para su salud física y mental, lo que a su vez han sufrido una serie de transformaciones y adaptaciones a las diferentes sociedades que se han situado. Hoy, cuando observamos su monstruoso avance, es de vital importancia frenarla lo antes posible, ya que de no ser así continuará un importante elemento de autodestrucción de la humanidad.
Astolfi, Emilio y otros, "Las toxicomanías en nuestro medio", Ediciones Fundación Santa Juana de Arco, Bs. As., 1984, pág. 101-105.
Bachor, Analía y Bialawsky, Alberto L., "Marginalidad y Drogas: las redes sociales en un modelo de prevención", Centro Editor de América Latina, Bs. As. 1989; pág. 26.
Ehrenburg, Alain, "Individuos bajo influencia", Editorial Nueva Visión, Bs. As. 1991, pág. 50-53.
Goode, Erich, "Adicción a las drogas en los jóvenes, marihuana, heroína, LSD", Editorial Hormé, Bs. As., 1993, pág. 75.
Hoyos, David Alonso de; Freijo, Elisa; Freijo, Aurora, "Actuar es posible en la escuela", Consultado en la biblioteca en página Web:
Speck, Roos V., "Las Nuevas Familias", Granica Editor, Bs. As., 1994, pág. 49-53.
Otras Fuentes:
Página Web: http://www.drugabuse.gov/ Producido por NIDA (Instituto Nacional de Abuso de Drogas)
Página Web: http://www.mineduc.cl/ Perteneciente al Ministerio de Educación de Chile
Proyecto Curricular Del Ministerio de Educación de la Prov. de Buenos Aires
El proyecto curricular sobre prevención trasciende el marco institucional. De esta forma, con la intervención de todos, es posible enfrentar el flagelo de la droga, en la que el adolescente es la persona en riesgo.
Intenta brindar conciencia social, aumentar la autoestima y lucha contra el marketing y la publicidad. Sostiene que conociendo a fondo el problema, se pueden plantear soluciones. Estas soluciones pueden aplicarse en forma organizada y operativa para evaluar los resultados obtenidos.
Dentro de los contenidos de la EGB, determinan el tratamiento del tema drogas.
Posteriormente se desarrolla una política preventiva que abarque los siguientes puntos:
1) Aplicación de un programa para:
Adquisición de conocimientos: Brindar información al alumno.
Competencia social: Construir en el alumno habilidades sociales como forma de prevención.
Esfuerzo sostenido: sistematización y continuidad del programa.
Interacción con los compañeros: Influencia positiva o negativa con los pares.
Lazos con la realidad social: prestar atención a los alumnos alejados de la realidad social.
2) Compromiso de los padres: Realización de tareas conjuntas, brindar información, mejorar la comunicación y/o conflictos familiares.
3) Capacitación: Del docente, utilizando metodologías especiales y procedimientos afectivos.
4) Colaboración: Entre instituciones, comunidades, expertos, empresas, entidades gubernamentales y servicios comunitarios.
5) Culturalmente importante: Adaptado a diversidad de culturas.
6) Evaluación: Continua acerca de relaciones, toma de decisiones, autoestima, comunicación, responsabilidad, conciencia sobre drogas y alcohol, etc.
7) Valores: Solidaridad, disciplina, responsabilidad, honestidad, respeto, compromiso familiar.
8) Comunidad: Orientar al alumno en conocer situaciones de riesgo, para disminuir su vulnerabilidad.
Aporte de un Proyecto de Prevención para la República Argentina
Programación Global de la Prevención y la Asistencia en la Drogadependencia
La prevención y la asistencia deben partir de tres conceptos básicos:
La región
La red de servicios preventivos y asistenciales
Las zonas críticas
1. LA REGION
Permite la federalización de los recursos disponibles que se implementarán según las necesidades de cada región.
El país se halla dividido en seis regiones a saber:
Capital Federal y Buenos Aires
Centro: Córdoba y Santa Fe
Norte-Este: Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa
Norte-Oeste: Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero
Nuevo Cuyo: La Rioja, San Luis, San Juan y Mendoza
Sur: La Pampa, Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
2. LA RED
Permite la instrumentación orgánica de los recursos educativos, institucionales, barriales, zonales, sanitarios públicos y privados, con la finalidad de proteger a las poblaciones no afectadas por el consumo de drogas, lícitas e ilícitas, y también a reducir el consumo en las poblaciones afectadas y brindarles el auxilio terapéutico estructurado. El principio fundamental en que se basa la red es la organización de los recursos.
La red preventiva debe tener cuatro niveles de inserción:
EDUCACION: La educación preventiva debe distinguir entre grupos de mayor y menor riesgo. Es decir identificar y diferenciar las dos realidades para permitir un mejor abordaje.
MUNICIPIOS - BARRIOS: El municipio es la célula política de contención primaria, donde los distintos representantes de la comunidad (docentes, padres, políticos, religiosos, jóvenes) se unen para organizar acciones preventivas.
EMPRESARIOS/TRABAJADORES (SINDICATOS): El ambiente empresarial y laboral deben estar presentes en el plan preventivo, ya que la cultura del trabajo tiene en el alcohol y la droga su mayor enemigo. Jubilaciones por incapacidad, ausentismo, accidentes de trabajo, trastornos familiares y violencia.
ORGANIZACIONES DEPORTIVAS: El deporte planificado se convierte en un elemento de contención, en un elemento que ayuda al desarrollo de la socialización y al desarrollo ético. Lo importante es captar, a través de torneos deportivos, clínicas deportivas, escuelas de fútbol, etc. a aquella población de niños y jóvenes que no recibe por distintos motivos educación formal.
La red asistencial debe partir del CENTRO PREVENTIVO ASISTENCIAL que es el primer módulo de acción terapéutica. Trabaja con el experimentador o el abusador habitual de drogas, implementando una serie de acciones destinadas a estudiar el marco familiar y mejorando la calidad de vida individual, familiar y social del paciente. Se utilizarán herramientas operativas como las psicoterapias individuales, familiares y grupales, así como grupos educativos, reflexivos de confrontación de conductas.
La red tiene luego en el CENTRO DE DESINTOXICACION la siguiente unidad de complejidad asistencial. Cumple también una tarea educativa y de orientación al paciente para que pueda continuar otra etapa de tratamiento. Este centro asistencial está basado en el síndrome de abstinencia. Son los Hospitales Nacionales, Provinciales o Municipales los encargados de contener estos centros, debiendo existir por lo menos uno por cada región.
Otro nivel de complejidad pasa por organizar la estructuración de comunidades terapéuticas que deben tener tres tipos de modalidades:
Comunidades Terapéuticas profesionales
Comunidades Terapéuticas socio-pedagógicas
Comunidades de Vida
El último eslabón de la red asistencial es el CENTRO DE REINSERCION SOCIAL cuya función central será posibilitar el acceso a la vida comunitaria, a través de un aprendizaje social, educativo y laboral, luego del proceso de rehabilitación.
3. ZONAS CRITICAS
Son aquellos lugares dentro de la región que tienen preeminencia de: consumo de drogas, niveles de delincuencia juvenil altos, aumento considerable de portadores asintomáticos del SIDA, grados de desorganización familiar, etc.
Estos conceptos fueron tomados para confeccionar un modelo asistencial preventivo hacia 1990 bajo la dirección de la Secretaría de Estado de Desarrollo Humano y Familia y la asesoría técnica de la Secretaría de Estado de Coordinación y Programación de la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico.
La Rioja España
La prevención del consumo de drogas es uno de los objetivos prioritarios del Plan Riojano de Drogodependencias. Y para ello, establece las siguientes actuaciones:
Fomentar una política de prevención que haga posible una disminución de la oferta y de la demanda de drogas, implicando a la Administración de Justicia para que sus actuaciones complementen las de tipo policial.
Establecer los sistemas pertinentes de información, de interés policial y judicial, sobre el tráfico de drogas, posibilitando el conocimiento real de la incidencia del fenómeno del tráfico.
Impulsar y fomentar la puesta en marcha de programas de prevención del uso/abuso de drogas.
Informar a la población sobre las consecuencias y causas del fenómeno de las drogodependencias para que el consumo de sustancias no sea motivo de deterioro de su salud.
Desarrollar normativas de la legislación de ámbito estatal.
Desarrollar la normativa y el cumplimiento de la existente sobre promoción, publicidad y venta de bebidas alcohólicas y tabaco.
Controlar aquellas empresas que por su actividad pueden fabricar o distribuir los llamados precursores.
Colaborar con la Administración de Justicia para localizar y desarticular las operaciones destinadas al bloqueo de dinero procedente del narcotráfico.
Facilitar al ciudadano la posibilidad de que denuncie actividades que puedan estar relacionadas con el tráfico de drogas, garantizando en todo momento el anonimato.
Establecer cauces de comunicación entre las Administraciones de Justicia y Hacienda para localizar actividades de blanqueo de dinero.
Establecer los cauces necesarios para facilitar una estrecha colaboración entre la acción policial y la judicial, procurando buscar la mayor coherencia posible en sus actuaciones.
Conocer los riesgos del llamado "uso social de las drogas".
Conocer qué sustancias más próximas en nuestro entorno pueden ser causa de problemas.
REDBA
- Red Asistencial de Buenos Aires
Asociación Civil sin fines de Lucro
Institución de profesionales dedicados a la Asistencia y
Docencia en Salud Mental
Personería Jurídica IGJ N° 1697374 Res. 951/01
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