Psicologos, Psiquiatras y Acompañantes Terapeuticos

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DIRECTOR GENERAL: Lic. Sergio Sáliche

CURSO: Acompañante Terapéutico

DOCENTE: Lic. Sergio Sáliche

MONOGRAFÍA: "Psiquiatría y Psicoanálisis y el Acompañamiento Terapéutico"

AUTORA: DANIELA DIEZ

CURSADA: Enero - Abril 2005

ENTREGA CERTIFICADO: 22 de Abril de 2005

INDICE:

Ubicación histórica del Acompañamiento Terapéutico en Argentina 1

Para poder hablar de la función del acompañamiento terapéutico y de la identidad de ese rol, es necesaria "una ubicación histórica en relación al campo de aplicación".

Hay diferentes versiones sobre el origen del acompañamiento terapéutico en la Argentina.

Una de las versiones liga su comienzo en la práctica psiquiátrica, pero no en relación a la psiquiatría más tradicional y rígida.

Una segunda versión ubica su origen en relación a la creación y difusión de los Hospitales de Día, esto puede ubicarse después de la Segunda Guerra Mundial. En nuestro país tiene un gran auge a partir de la década del ´60. Tuvo gran importancia el movimiento antipsiquiátrico y la introducción del psicoanálisis.

Una de las versiones se refiere a los aportes del Dr. Eduardo Kalina, a principio de los años ´70. (Tomado del libro de Susana Kuras - "Acompañante Terapéutico y pacientes psicóticos"). A fines de la década del ´60, surge un agente dentro de la práctica clínica psiquiátrica al que Kalina denominó "amigo calificado", luego se le da un cambio en la denominación por el de acompañante terapéutico, en referencia a un cambio de rol, acentuándose el aspecto terapéutico por sobre la amistad, la definición de amigo puede mal interpretarse, ya que el tema de la amistad puede confundir la función especifica que se le otorga al rol.

El Acompañante Terapéutico habría comenzado como una alternativa frente a la internación psiquiátrica, se trataba de internaciones domiciliarias, en ese momento el rol del acompañante estaba bastante indiferenciado del terapeuta. La función del acompañante estaba ligada a un trabajo "extra muros", realizando los acompañantes actividades relacionadas con la contención en momentos de crisis, como así lo refiere el Dr. Carlos Stagnaro. 2

La dificultad en poder puntualizar el origen del acompañamiento terapéutico, también se ve en poder definir la función.

El acompañante se presentó como una alternativa de atención, en el caso de pacientes con trastornos graves, en crisis o internación, que se da de una manera más personalizada y acotada a una estrategia específica. 3

Psiquiatría y Acompañamiento Terapéutico

En los comienzos de la psiquiatría las primeras ideologías respecto de la enfermedad mental y su tratamiento, surgían como una ideología "del castigo" frente a las enfermedades mentales.

Desde la psiquiatría tradicional se impone como modelo objetivo de normalidad psíquica determinada visión del mundo y de las relaciones entre los hombres. Las estrategias de abordaje eran en sentido coercitivo y no terapéutico. 4

Muchas de las respuestas frente a la locura fueron durante mucho tiempo el encierro, la medicación excesiva, los chalecos químicos y el electroshock. Esto como consecuencia de que el enfermo mental produce inquietud e incertidumbre frente a quienes lo rodean. 5 Estas actitudes imprevisibles fueron condenadas, antes y hoy en día por algunos profesionales e instituciones, pero desde el rol del acompañante terapéutico, esta misma incertidumbre y extrañeza que produce el paciente, se puede trabajar dentro de una estrategia de abordaje terapéutico.

Respecto al diagnóstico, la psiquiatría solo se dedicaba a observar y describir síntomas, objetivamente, ya que se trata de un saber científico, esta observación permitía ubicar al paciente dentro de un cuadro clínico, el paciente era "etiquetado" y clasificado, a partir de ahí se realiza un diagnostico y un pronóstico. Es una técnica que trabaja a priori, con un saber previo que guiará la terapéutica a implementar.

Desde el punto de vista de la psiquiatría más tradicional el lugar que se le otorga al acompañante terapéutico es mas acotado, este lugar se tuvo y se tiene que ir construyendo, tiene una evolución, como así la tiene y la tuvo la psiquiatría. En referencia a la palabra terapéutica, es una palabra que remite a terapia, es una acción relacionada con lo médico, con la medicina, se opera desde una postura del organismo, donde el objetivo es tratar de reparar lo que no funciona en el mismo, ya sea mediante la aplicación de fármacos o de otras estrategias. En algunos casos el acompañamiento se indica simplemente como si fuera un fármaco más cuya función queda relegada a obturar la posición de sujeto del paciente.

Con respecto al síntoma, la psiquiatría lo desecha, lo elimina mediante terapéuticas psicofarmacológicas, ese es el objetivo del tratamiento, que el síntoma deje de ser una "molestia".

Y respecto al saber, el mismo está puesto en el profesional, que es quien aplica sus conocimientos sobre el objeto- paciente, es el saber de los síntomas que se manifiestan, y el profesional trata de implementar técnicas para disolver el mismo. No se le da importancia a la relación medico-paciente, que son variables indispensables en el tratamiento.

Psicoanálisis y Acompañamiento Terapéutico

A partir del siglo XX nuevas posturas teóricas y prácticas entran en vigencia, siendo el psicoanálisis una nueva perspectiva que aporta un cambio radical respecto a la "visión" que se tiene sobre las enfermedades mentales. Para diferenciar la práctica analítica respecto de la psiquiatría, me referiré a cuatro puntos básicos a comparar.

Para el psicoanálisis, el saber es del sujeto, éste llega a consulta con una pregunta que es dirigida al profesional (psicólogo, psicoanalista, etc.), de este modo el paciente demanda una respuesta, ubicándose en lugar de objeto, pero el profesional tiene otra función, que es correrlo de ese lugar de la demanda, dirigiendo la pregunta sobre el paciente mismo, ya que éste es quién debe encontrar las respuestas. Este saber puede ser sabido, por el trabajo de análisis o tratarse de un saber no sabido, reprimido e inconsciente.

Respecto al síntoma el psicoanálisis trabaja con él, lo hace "hablar". El paciente llega a la consulta aquejado por un síntoma y en el espacio terapéutico, podrá hablar del mismo, desplegar un discurso, que es con lo que se trabajará, hay un saber en ese síntoma, un saber que nos habla de un sujeto del inconsciente.

El diagnóstico. Para el psicoanálisis no hay nada a priori, el sujeto no es sabido de antemano, hay sujeto en la transferencia, la técnica es otra. La transferencia es el vinculo que se establece entre el paciente y el analista, vinculo que se repite en ese dispositivo y que se utiliza en el trabajo de análisis.

Freud plantea en "La iniciación del tratamiento", donde compara el tratamiento analítico con el juego de ajedrez, dice que se puede conocer el inicio de una jugada y el fin del juego, pero no el desarrollo del mismo, lo mismo ocurre en un tratamiento, lo que vaya sucediendo en el mismo con ese paciente singular, no se puede saber de antemano, el analista se sorprende con lo que va sucediendo en el transcurso del tratamiento. Surge lo imprevisto, así sucede con el Acompañamiento Terapéutico, su función está sujeta a una estrategia, coordinada por el equipo o profesional que tiene a cargo el caso, pero luego cuando el acompañante se encuentra frente a frente con el paciente, las cosas no son tan sencillas, el acompañante va a poner en juego sus propias intervenciones, siempre encadenadas en la función que tiene que cumplir, su función en relación a ayudar y contener al paciente, ayudarlo en la reinserción familiar y social, a través del establecimiento de nuevos vínculos.

Con respecto a la función del acompañamiento terapéutico, autoras como: Frati, Berenise y Perlo Saenz, Yanina en su libro "¿Qué nos dice el acompañamiento terapéutico?" 6. Estas autoras proponen el término acompañante analítico, para desligarse del término terapéutico, cuya concepción fue explicada en el punto anterior. Con ese término el acompañante solo tenía la función de auxiliar al paciente en lo que éste no podía realizar y el término analítico está en relación al campo psicoanalítico, donde se apuesta al sujeto del deseo, sujeto al cuál se lo escucha, y se apunta a implementar técnicas que lo ayuden a realizar actividades que si puede hacer, a corto o mediano plazo, teniendo en cuenta que la patología, desde el psicoanálisis, es una estructura, donde hay elementos que se pueden modificar a través de la escucha y la palabra.

Psicosis: Postura Psiquiátrica. Las enfermedades mentales

El término Psicosis queda unido a enfermedad a partir de la modernidad, con el desarrollo científico y la búsqueda de respuestas objetivas para poder intervenir. Anteriormente, en la antigüedad, la enfermedad mental estaba ligada a la idea de posesión demoníaca, influencia de malos espíritus, era condenada a la hoguera, posteriormente la condena era el encierro y el destierro del enfermo, el tema era aislarlo de la sociedad "normal". En un principio no se los trataba, se los dejaba morir en ese encierro, luego los psiquiatras comienzan a observar y a describir lo que veían, las patologías eran agrupadas, lo que hoy se conoce como manuales diagnósticos, más adelante se trata de hacer algo más que solo observar, así surge la Psicofarmacología y la neurofisiología, como nuevas técnicas a implementar.

En la actualidad, los síntomas producto de las psicosis, son agrupados en un manual diagnóstico ( DSM IV) 7, en el cuál se reúnen los síntomas bajo la clasificación de Trastornos de personalidad, "Según el manual solo se requiere para hablar de psicosis si las ideas delirantes son extrañas, o se trata de una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto. En este sentido se manifiesta una disfunción social y laboral.

En tanto que la esquizofrenia se caracteriza por presentar al menos dos de las siguientes características: Ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento catatónico y síntomas negativos (aplacamiento afectivo, abulia, etc.)".

Psicosis: Postura analítica. Categorías nosográficas psicoanalíticas.

Para Freud la psicosis representaba un límite frente al dispositivo inventado por él, dispositivo tomado de la clínica de la neurosis. Uno de los límites se refiere a la transferencia y a la imposibilidad de establecerse la misma al modo de la transferencia neurótica.

La nosografía freudiana es diferente a la de la psiquiatría. En el caso del psicoanálisis se habla de estructuras y como término fundamental, el concepto de castración, de acuerdo a los mecanismos que se pongan en juego, frente a la experiencia de la castración, se constituirán las estructuras subjetivas que son neurosis, psicosis y perversión.

A partir de 1924, en textos como: "Neurosis y Psicosis" y "La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis", fue planteada la idea de conflicto psíquico: en la neurosis el yo del sujeto que se encuentra al servicio de la realidad, sofoca un fragmento del ello, conflicto entre el yo y el ello, la relación con la realidad en la neurosis es que los sujetos no desmienten la realidad, sino que se limitan a no querer saber nada de ello. En la psicosis en cambio, el yo como consecuencia de un desborde pulsional arranca un fragmento de la realidad, conflicto entre el yo y la realidad, esta última es desmentida, procurando una sustitución de la misma vía los síntomas (alucinaciones, delirios).

El mecanismo que se pone en juego en la psicosis es la "Forclusión", que es un concepto teórico, para explicar el mecanismo psíquico que está en el origen de la psicosis, se trata del rechazo violento del significante paterno, que no se inscribe en lo inconsciente. 8

Autores post freudianos postulan nuevas concepciones teóricas, bajo la idea de que no hay que retroceder frente a las psicosis, Freud inventa un dispositivo, va de la práctica clínica a la teoría, este dispositivo no le fue suficiente para explicar y tratar las psicosis.

Este recorrido que permite visualizar las diferencias teóricas y prácticas, entre psiquiatría y psicoanálisis, para ubicar el rol del acompañante terapéutico, respecto a su función, por ejemplo, en relación a la transferencia:

El acompañante terapéutico no se va a ubicar como intérprete del discurso del paciente no es esta su función, sí la del analista, función posibilitada por el dispositivo. El acompañante responde con su palabra en lo cotidiano no interpreta diciendo: ¿"Que quiso decir usted con eso?". En el acompañamiento, se producen algunos efectos transferenciales o de interpretación, a modo como sucede en la vida cotidiana, en un vinculo con otro. Se juegan cuestiones que tienen que ver con que el Acompañante terapéutico produce, provoca algo en el otro y a partir de eso debe intervenir.

Frente a la psicosis el analista puede recurrir a la inclusión del Acompañante terapéutico, pensando esta inclusión como tendiente a apuntalar la orientación de ese goce, así como acotarlo mediante una presencia y un recurso a la palabra, en esos momentos de crisis, o situaciones de desborde.9

Conclusión

La descripción de la psiquiatría y del psicoanálisis, su ubicación histórica como así también la descripción y la ubicación histórica de la enfermedad mental, permiten analizar el surgimiento del acompañamiento terapéutico, su práctica y su función, desde una mirada retrospectiva, teniendo en cuenta los diferentes contextos históricos y socioculturales que fueron permitiendo la implementación y construcción de este rol. Hoy, no está terminada de definir la función del Acompañante terapéutico, tampoco está todo dicho a cerca del psicoanálisis y de la psiquiatría.

Estos dos recortes científicos, a cerca de la enfermedad mental, en lo posible no tienen que presentarse en forma aislada sino que se complementan ("Conferencia 16"), una ciencia depende de la otra, la psiquiatría aporta la mirada específica y objetiva de los síntomas, la Psicofarmacología en muchos casos es necesaria sino es imposible abordar al sujeto. El psicoanálisis aporta otra escucha y otra mirada del sujeto, a través de otras técnicas, pero ambas no pueden cubrir toda la realidad que presenta el paciente, por eso la implementación del acompañante terapéutico es necesaria para cubrir lo que la teoría y práctica psicoanalítica y psiquiátrica no pueden abarcar, el acompañante debe tener formación y conocimiento de estas teorías, conocer los puntos de acierto y los puntos ciego de las mismas. Debe estar sujeto a una estrategia de tratamiento, que con suerte, puede estar coordinada por psiquiatras y psicoanalistas, por eso debe poder manejarse en equipos interdisciplinarios, implementando sus propias intervenciones.

Bibliografía

Citas:

1, 2, 3: Pulice, G y Rossi, G. : "Acompañante terapéutico." Ed. Polemos, Pág. 14

4, 5: Kuras de Mauer, S. y Resnizky, S.: "Acompañantes terapéuticos y pacientes psicóticos" Pág. 6 y 7

6: Frati, Berenise y Perlo Saenz Yanina: "¿Qué nos dice el acompañamiento terapéutico?"

7: Psicopatología: Psicosis, neurosis y perversión. Manual diagnóstico (DSM IV)

8, 9: Pulice, G y Rossi, G. : "Acompañante terapéutico. Ed. Polemos pág. 70 y 152


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